Análisis Heavy Bullets

PC
 

Cuando uno ve Devolver Digital automáticamente es consciente de que lo que va a jugar no es un juego ordinario. Y sobre todo, el jugador sabe que le espera una experiencia que seguro que disfrutará, pues cuentan con un catálogo que dificilmente decepciona.

El título es una mezcla de dos géneros de sobra conocidos y quizás demasiado explotados: FPS y roguelike. Pero aunque haya en el mercado un exceso de ambos géneros, especialmente de clónicos shooters, en este caso, los ingredientes hacen de esta mezcla algo único y divertido. Porque una vez que hemos jugado al enésimo FPS necesitamos que el género se reinvente y aunque por supuesto el juego no busca traer una gran revolución a la industria (todo lo contrario, es un proyecto que no pretende ser ambicioso) se agradece mucho ciertos detalles originales y que hacen de Heavy Bullets algo distinto.

Lo primero que llama irremediablemente la atención del juego es su estética. A alguno quizás le chirríe, puesto que muchos buscan gráficos realistas o al menos, no tan “llamativos”. Porque esa es la palabra que de primeras podría describir lo que vemos, “llamativo”.  Heavy Bullets cuenta con una estética retro futurista de la que a muchos nos cuesta no quedarnos prendados. Ese neón puramente ochentero que te acompaña allá donde mires me atrajo como un mosquito hacia la luz.

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Pero una vez que comienzas el juego, te das cuenta de que la estética no es precisamente el único aliciente. Como comentaba, tiene elementos de FPS y roguelike. En el primer caso uno de los detalles que me sorprendió gratamente consiste en que si tú disparas a un enemigo, esa bala no se queda incrustada en su cuerpo, perdiéndola, si no que puedes recuperarla. Obviamente no cuentas con cientos de balas, si no que solamente dispones de unas pocas para llevar en tu revólver.  Lo que parece algo simple hace de cada encuentro con un enemigo algo más estratégico que disparar sin control, puesto que el bajo número de balas que podemos usar nos obligará a apuntar y dar de forma certera si queremos la victoria en cada encontronazo.

Como decía, en este cocktail maravilloso tenemos otro ingrediente, ese lado roguelike que le da el toque perfecto. Es un género bastante apreciado y por eso se agradece en Heavy Bullets ese sabor a mazmorreo duro, recorriendo escenarios laberínticos plagados de enemigos, algunos de los cuales te saltarán a la cara directamente con nefastas consecuencias y te dejarán esa expresión en la cara de ¿pero de dónde ha salido éste?

Durante el juego, en el que no podremos guardar y continuar partida, encontraremos unas máquinas expendedoras por el escenario. En ellos podremos comprar diferentes power-ups o upgrades con las monedas que los enemigos han soltado al morir (sí, sueltan monedas, ¿puede haber algo más mítico que eso?). También podremos curarnos o usar una de las opciones más curiosas: abrir una cuenta bancaria. El juego a veces resulta complicado y moriremos muchas veces, teniendo que volver a empezar desde el principio con esa horrible sensación de fracaso y de tiempo perdido. Pero en Heavy Bullets no hay tiempo perdido, puesto que si abrimos una cuenta bancaria, las monedas que hemos ido recogiendo podrán ser guardadas y usadas en próximas partidas. Esto dota al título de una gran rejugabilidad que realmente merece.

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Heavy Bullets no es un juego que aspire a estar en boca de todos ni ser el nuevo indie de moda, pero se hace muy divertido. Son partidas rápidas, en las que metes unos buenos tiros a esos bichos que van directos hacia ti, donde mueres muchas veces pero en la que vas consiguiendo dinero  y, como la hormiguita que trabajaba para el invierno, el jugador consigue tener las cosas más fáciles gracias a ese tiempo de recoger y ahorrar monedas. Algunos podrían acusarle de repetitivo, pero al fin y al cabo, su naturaleza roguelike tiene la culpa de ello, pero no consigue cansarte y tras unas primeras partidas con las que ponerte en situación y tras el shock inicial, te das cuenta que quieres volver a intentarlo, que esta vez no te pillarán desprevenidos y les harás comer las balas que con tanto cuidado recoges.  Su dificultad nunca llega a ser frustrante ni mucho menos, si no más bien te reta a volver a intentarlo, sobre todo cuando tienes una buena cuenta bancaria y te paseas por los angulosos escenarios con actitud sobrada sabiendo que te espera una buena cantidad de mejoras que ahora sí que puedes comprar.

Desde luego Heavy Bullets no te deja indiferente, ya sea por la estética de vivos colores o sus mecánicas de juego. Quizás no es un juego para todo el mundo, pero al menos sí para aquellos que busquen algo distinto y sin muchas complicaciones ni explicaciones.





Traductora de día y devoradora de videojuegos, series y películas el resto del tiempo. Vivió muchos años con un corazón Nintendero hasta que descubrió que era absurdo elegir bando. Fanática del sello Whedon que se decida a acumular juegos y a escribir sobre ellos.