Análisis Pure Pool

PC PlayStation 4 Xbox One
 

A lo largo de la historia ha habido juegos que se han hecho muy famosos. Algunos tienen siglos de antigüedad, como el ajedrez, otros cuentan con décadas pero son muy apreciados por el público, como la Fórmula 1. En cambio, otros juegos o deportes, siempre han sido relegados a segundas ligas, obteniendo menos reconocimiento en los medios, aunque considerados por el público general como divertidos y requeridos de especial habilidad. Entre estos juegos se encuentran los juegos de cartas, los dardos y, por supuesto, el billar.

Pure Pool es un juego de este glorioso deporte que es el billar. Creado por VooFoo Studios y Ripstone, posiblemente estemos ante el mejor juego de billar hecho hasta la fecha.

Pure Pool

Coge el taco y golpea la bola blanca

Este juego recrea de una manera especialmente buena la sensación que se tiene a la hora de jugar al billar. Si alguna vez habéis jugado al billar, sabréis que la mesa es importante, así como el taco que escojamos y lo afilado con tiza que esté. Pero no solo eso, es mucho más importante la potencia que utilicemos a la hora de golpear la bola blanca, así como el punto en el que la demos para darle un efecto u otro. En este sentido, el juego es excepcional.

Pure Pool tiene una mecánica realmente simple, con uno de los pads analógicos apuntamos y con el otro decidimos la fuerza que le vamos a imprimir a la bola. Esto, que parece muy sencillo, no lo es. Dar el toque de potencia exacto a la bola es muy difícil y requiere práctica, como en el billar real. Desde mi punto de vista el control es perfecto, todo está muy bien medido y parametrado. Además, tenemos unas guías a la hora de apuntar, que nos indican donde irá la bola blanca y la bola que golpeemos. La línea de la bola blanca es bastante precisa, aunque la de la bola golpeada será más una aproximación que una precisión absoluta, pero eso también nos viene bien, dado que las físicas del juego son especialmente realistas.

Pero no adelantemos acontecimientos, continuando con el control, un botón nos permite apuntar con más precisión, otro nos permite ponernos en pie para poder ver toda la mesa, permitiéndonos ver la posición de todas las bolas, pudiendo dar vueltas alrededor de la mesa, como si estuviéramos andando. Tengo que decir que esto me ha parecido genial, algo realmente destacable que le da más realismo al conjunto. En otros juegos de billar te dejan ver la mesa desde arriba, pero en este no, siempre estás en los ojos del jugador, si te pones de pie, verás la mesa como si estuvieras al lado de ella, nunca por encima. Un gran toque que merece mis alabanzas, aunque sea así de simple.

Con otro botón podemos darle efecto a la bola, lo que hace que el juego empiece a tener una multitud tremenda de posibilidades. Hay que ser realmente ducho para darle los efectos perfectos a la bola y dejarla donde quieres para el próximo golpe, pero cuando lo consigues te embarga una satisfacción enorme y puedes sonreir orgulloso al comprobar que tienes bien enfilado tu próximo objetivo. Sobre los efectos, los hay laterales, pero también verticales. Estos últimos hacen que la bola tenga más recorrido tras golpear su objetivo o que se frene y dé marcha atrás tras chocar con otra bola. Hay muchas posibilidades, porque no solo puedes mover la punta del taco, si no que puedes mover el taco entero. Tenemos la posibilidad de levantar o bajar el taco todo lo que podamos. Si está abajo, el golpe será más directo, fuerte y rápido, generalmente creará algo más de recorrido para las bolas con las que choque. Si el taco está alto, el golpe se hará desde arriba, haciendo que sea más un empuje que un golpe, además, si teniendo el taco alto, apuntamos hacia abajo, existe la posibilidad de que la bola blanca bote tras el golpe. En este momento es cuando te pones a investigar y la bola blanca se sale más de una vez de la mesa (obteniendo un logro/trofeo llamado “¿Me coges la bola, por favor?”). Todo esto es bastante espectacular y está muy bien implementado, de nuevo se debe a unas físicas hiperrealistas, como nunca antes se había visto en un juego de billar.

El control se puede resumir en lo anteriormente dicho, y es magnífico, pero el control no sería nada sin su sistema de físicas. Lo he dicho varias veces y lo repito, es impresionante. Todo actúa con muchísima fluidez y realismo. No he visto que ninguna bola haga ningún extraño ni tampoco he fallado un tiro porque la bola golpeada hiciera algo que yo no hubiera previsto. Además, todas las bolas tienen su peso, incluso si se da un bote, la bola actúa de manera natural, sin que parezca que pesa poco o que pesa demasiado. Simplemente roza la perfección.

-Este sitio es perfecto para echar una partida

Sin duda alguna, otra de las partes importantes de este juego son sus gráficos. Son muy buenos. Podemos ver que las bolas estás completamente bien definidas, tanto en sus colores y su brillo, como en los reflejos que tienen. Cuando estás jugando, puedes ver como el resto de las bolas se reflejan en la que tu quieres golpear y este reflejo es fiel a lo que está ocurriendo en la mesa. Este reflejo también se distorsiona de manera realista, atendiendo a la esferificación de la bola, lo que da una sensación de realismo aún más grande. Pero no todo son bolitas en el billar. El tapete es espectacular y totalmente personalizable, pudiendo elegir entre varios colores de fondo y varios dibujos superpuestos en la tela. Podemos ver los hilos entramados que dan forma al tapete, que está bien sujeto sobre una mesa de madera en la que podemos ver las betas en los bordes. Todo es tan realista que asusta un poco, obviamente es un juego, pero más de una vez pensarás que estás ante una foto de una partida.

El taco también es personalizable, pero esto depende del nivel que tengas en el juego (sí, va por niveles, como un juego de rol) pudiendo escoger un taco u otro dependiendo que tu nivel sea novato, profesional o maestro. El taco también está muy bien representado, con su madera bien reproducida y su movimiento estudiado, aunque donde se nota mimo es en el último golpe de la partida. Cuando golpeamos la bola obteniendo la victoria, se nos presenta una cámara lenta que enfoca desde otro ángulo como el taco golpea la bola y la tiza se desprende en una pequeña nube de humo azulado al impactar con la bola blanca. Estos momentos son muy bonitos. Lo único malo es que siempre ocurre al finalizar la partida, así que nos adelantan si el golpe que damos al final es bueno o no.

Pure Pool entorno

Pero además de unas bolas, una mesa, un taco y una iluminación que rozan la perfección, también hay que hablar del ambiente. La mesa en al que jugamos se sitúa en un bar, el típico pub de gente guay, donde se escucha blues suave, hay bastante iluminación y se ve a gente tomando copas de forma tranquila al lado de una barra que parece sacada de una serie que trate sobre la clase alta de Manhattan. El local es muy bonito y la música es muy relajante, todo el ámbito alrededor de la mesa está hecho para que puedas disfrutar sin tensiones de la maravilla que es el billar. Está hecho para que te sientas bien, aunque estés jugando una partida tú solo. Lo único que le falta es tener un vaso de tu bebida apoyada en la madera de la mesa, pero supongo que no querían arriesgarse. Aunque el entorno me encanta, me gustaría decir que podrían haber hecho más entornos. Uno está muy cómodo en un pub de gente pija, pero a lo mejor hay jugadores que preferirían estar en un bar de moteros, con música algo más cañera y hombres con chaquetas de cuero tomando cerveza en vez de brokers bebiendo un martini. Pero es algo mínimo, más un gusto personal que algo malo del juego.

¿Te hace una partida?

El juego te permite echar una partida desde el principio, de hecho, no hay menú al empezar. Cuando empiezas, simplemente estás en una mesa con las bolas dispuestas para empezar una partida tu solito, con tranquilidad y sin presiones. Si das al botón start o menú, aparece un sencillo menú a la izquierda de la pantalla, que te permite ver las opciones del juego, entrar en el modo online, empezar una partida concreta de algo, ver tus estadísticas, etc.

Es en este menú donde podremos acceder a las diferentes modalidades de juego. Puedes jugar tú solo una partida o puedes hacerlo en multijugador local (tan fácil como pasarse el mando de un jugador a otro, dependiendo de a quién le toque). También puedes entrar en el modo online, donde disfrutarás partidas contra otras personas a través de la red, eligiendo el tipo de juego que quieras. También puedes elegir jugar contra la CPU, también eligiendo el tipo de partida. También existen modos de desafío, que te retan a meter el mayor número de bolas en un tiempo determinado, a meter el mayor número de bolas de forma consecutiva, a meter bolas mientras van cayendo nuevas bolas cada x segundos (ganando si consigues meterlas todas antes de que caiga una nueva bola), etc. En este sentido el juego va bien surtido, ya además de los desafíos, se incluyen juegos clásicos como Bola 8 (el billar americano de toda la vida) y Bola 9 (donde hay que meter las bolas en orden, ganando el que consiga meter la novena bola), junto a otros menos habituales como Arrasador (donde tenemos 3 vidas y perdemos una si no metemos una bola en la tronera en cada turno) o Acaparador (que funciona por número de bolas metidas). Así que en ese sentido, el juego ofrece muchas horas.

Pero claro, los chicos de VooFoo Studios han pensado en todo y también nos ofrecen un modo carrera en el que tendremos que superar una suerte de torneos para acceder a campeonatos de mayor prestigio. El torneo principal es el de novatos, donde encontraremos 5 torneos, con dificultad creciente y múltiples partidas, que al superarlo nos llevará al campeonato profesional y, si superamos estos torneos, al campeonato Maestro. Con estas tres ligas para Bola 8 y Bola 9, el juego tiene una vida útil en solitario bastante aceptable.

Ahora bien, es en estos torneos donde se ve el mayor fallo del juego, que no es otro si no la dificultad. En los torneos te enfrentas al principio a gente novata, a la que vences con cierta sencillez, entonces te presentan a un jugador profesional, cuya habilidad está muy por encima de los anteriores contrincantes. De esta manera se da un salto en la dificultad bastante considerable, llegando a un punto en el que si dejas jugar al contrincante, te va a ganar, porque no va a fallar ni un solo tiro, consiguiendo a veces carambolas que tú solo te atrevías a soñar. Generalmente en los juegos de deportes suele haber problemas con la dificultad, pero aquí los picos son especialmente notables, y a veces eso frustra bastante, aunque también te enseña y empiezas a imitar a la máquina, aprendiendo a realizar ciertos efectos o a arriesgarte combinando tiros.

Por último, el juego tiene una cosita que se llama ADN del jugador y es que el juego permitirá a otras personas jugar contra tu personaje, pero controlado por la máquina, que se dedicará a imitar tu estilo de juego. No he podido probarlo en profundidad, pero parece similar a los avatares de conducción de Forza Horizon 2, que le daban bastante vidilla al juego. Parece simple, pero no lo es, hay mucho esfuerzo detrás de esa capacidad del juego.

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Conclusiones

Estamos, sin ninguna duda, ante uno de los mejores juegos de billar de la historia, si no posiblemente el mejor. No solo tiene unos gráficos que te dejan bastante alucinado, si no que también tiene un control que roza la perfección.

Cuenta con más que suficientes modos de juego y las opciones multijugador alargan aún más la experiencia. Contando sólo con los fallitos de los picos de dificultad y no poder cambiar el entorno, estamos ante un juego que a los aficionado al billar les parecerá sublime.

Si te gusta este deporte, te aconsejo que te gastes los 10 euros que vale en el bazar de Xbox One y en la PlayStore de Playstation 4.

Ahora voy a echar un par de partidillas, simplemente para relajarme.


Positivo

  • Gráficos hiperrealistas
  • Jugabilidad que roza la perfección
  • Múltiples modos de juego
  • Un simulador perfecto del billar

Negativo

  • Algunos picos de dificultad contra la CPU
  • No poder cambiar los entornos, aunque el resto sí
9

Increíble

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