Análisis Randal's Monday

PC
 

Cuando en un evento como la Madrid Games Week, lleno de videojuegos mires dónde mires, con grandes compañías intentando convencerte con enormes stands, montones de consolas y ruido, mucho ruido, el título que te emociona con diferencia es un producto español indie y te hace querer sentarte a jugarlo y olvidarte del mundo, es que claramente algo tiene de especial. Es cierto que me produce en muchos casos cierto aburrimiento esos grandes títulos hechos por equipos de chorrocientas personas y con un gran presupuesto detrás (que por supuesto luego Naughty Dog me saca un nuevo juego y soy la primera que va corriendo a comprarlo) y que últimamente el sitio dónde me reencuentro más con esa pasión por los videojuegos es en el mercado indie. Hay de todo, igual que hay Triple A de calidad y otros que sacan como churros sin importar cómo ha salido. Pero entre tanto buen juego de presupuesto y desarrollo independiente algunos destacan por ellos mismos, no por una gran campaña publicitaria o porque esté hecho por el enésimo gurú de los videojuegos. Y este es el caso de Randal’s Monday, un título que brilla con luz propia y que estoy segura de que tendrá el éxito que se merece, puesto que todo aquel que lo ha probado ya se ha quedado prendado con la historia que han creado los chicos de Nexus Game Studios.

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Randal’s Monday es una aventura gráfica, ese género que hoy en día parece haberse quedado olvidado y solamente hay pequeños acercamientos con títulos como The Walking Dead de Telltale Games. Y aunque disfruté mucho el juego basado en los cómics de Robert Kirkman, en ningún momento sentí esa magia que desprendían aquellos point-and-click que llenaron mi días más jóvenes de buenos momentos. Con Randal’s Monday vuelves a ser aquel niño o adolescente que pasaba horas devorando las aventuras de Guybrush Threepwood o cualquiera de las joyas de LucasArts. Un juego de los de ponerte el pijama, hacerte un colacao calentito y disfrutar al máximo, con una sonrisa permanente en la cara. Pero lo curioso es que, según me contaron sus creadores en la MGW, la gente les decía que por qué habían hecho un juego así, que hubiera estado bien en la época del boom de las aventuras gráficas. Pero ellos lo tenían tan claro como yo misma después de jugarlo: tras años sin catar un título con el encanto de aquellos juegos de LucasArts, produce una enorme satisfacción encontrar uno que lo consigue y de manera impecable. De hecho incluso pienso que era necesario rescatar el género y traerlo a los tiempos actuales, pudiendo aprovechar los recursos que los desarrolladores tienen hoy en día. Esto se traduce en unos gráficos atractivos, que encajan a la perfección con el género, con unos diseños de personajes y escenarios agradables para el jugador, sencillos y la vez con muy detallados.

El juego comienza en un bar, típica noche de cervezas que misteriosamente se multiplican en la mesa y no hay más remedio que terminarlas. Ahí se nos presenta a Randal, Matt y su novia Sally. Unas cervezas después y una vomitona de Matt en un callejón, finalmente Randal acaba con su cartera y con ella, el anillo de compromiso que le iba a dar a Sally, que según le han dicho, está maldito. Por culpa de una urgente necesidad de dinero, acaba vendiendo ese anillo, iniciando con ello una serie de infortunios, teniendo que vivir una y otra vez ese horrible día que es el lunes (inevitable acordarse de ese clásico que es El día de la marmota). El terrible día que se repite no es exactamente igual, ya que afectan los cambios que hace el protagonista. Encima su amigo Matt cada día se suicida de disparatadas maneras, cosa que no facilita precisamente las cosas. Así que viendo el panorama, al impresentable de Randal no le queda más remedio que recuperar el anillo y así hacer que las cosas vuelvan a la normalidad.

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Como veis, la historia desde luego no puede dejar indiferente a nadie. Pero sobre todo da pie a muchos momentos divertidos con los que el jugador acabará echando unas buenas risas como seguro que no hace con un juego desde hace tiempo. La colección de personajes de todo tipo que se irán cruzando en nuestro camino propiciará además que así sea. Por si fuera poco, aparte del excelente humor del que se empapa el título, nos encontraremos con una enorme cantidad de referencias a la cultura geek. Y no sé vosotros, pero yo jamás me canso de que me pongan la sonrisa boba en la cara al ver esos pequeños guiños a juegos de mi infancia o a películas que me encantan. El jugador que no reconoce esos homenajes no se aburrirá ni se sentirá perdido, pues están incorporados de manera que quien los reconoce se siente agradecido y el que no, simplemente pasa por ellos sin ser molestado.

Durante los 7 capítulos que componen el juego, el jugador se encontrará con una gran cantidad de puzzles. Aunque habrá cosas que a simple vista sabremos cómo resolver, tengo que reconocer que me he quedado atascada dando vueltas en más momentos de los que me gustaría reconocer. Pero al fin y al cabo eso también nos hace recordar los viejos tiempos de aventuras gráficas, que a veces nos volvían locos hasta que dábamos con la solución, la cual había estado en nuestro inventario en forma de objeto absurdo. Pienso que parte del atractivo de Randal’s Monday es recuperar cierto nivel de dificultad, que quitando maravillosas excepciones, parecía que era algo que se iba reduciendo a ritmo preocupante. No digo que un juego tenga que rozar la frustración, pero al menos suponer un reto y asi poder obtener la posterior satisfacción de haber conseguido resolver ese puzzle que se nos había atragantado. Pensando en los distintos tipos de jugadores, se permite dos sistemas de control. Por un lado, hay uno más clásico, en el que al hacer click en un objeto podremos elegir la opción que queremos realizar, como hablar o coger algo. Pero también tenemos otra, probablemente pensada para los nuevos que se acercan al género para facilitarle un poco las cosas, que hace que al hacer click con el botón izquierdo del ratón en el objeto se realice la acción principal, mientras que si se pulsa el derecho hará la acción de observar.

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Un detalle más que nos hace ver cuánto se ha cuidado este título es el tema del doblaje. En inglés, el juego cuenta con las geniales voces de Jeff Anderson y Jason Mewes, Randal y Jay respectivamente en Clerks, las películas de Kevin Smith. Pero en español no se queda atrás, pues cuenta con un doblaje excepcional de la mano de gente como Pepe Mediavilla, voz de Morgan Freeman, o Carlos Ysbert, la familiar voz de Homer Simpson. Siendo un juego con tanto diálogo se agradece una barbaridad el contar con esa profesionalidad a la hora de doblarlo.

En conclusión, para mí este título es imprescindible. Incluso para aquellos que no disfrutaron en su momento el género y creen que no les gustará, deberían probarlo. Porque Randal’s Monday es un canto al amor por los videojuegos. Es un título hecho desde el cariño, desde la nostalgia, pero de forma que resulta encima tremendamente divertido. Entre eso y las infinitas referencias geek que encontraremos, es imposible no disfrutarlo.




Randal’s Monday está disponible desde ya mismo en Steam y GOG, y el próximo 8 de diciembre recibirá también dos ediciones físicas de la mano de Meridiem Games. Para saber más sobre estas ediciones físicas podéis visitar esta noticia.


Positivo

  • Muy divertido
  • Su enorme cantidad de referencias geek
  • Supone un reto al jugador en muchas ocasiones
  • Los diseños de personajes y escenarios
  • Su espectacular y cuidado doblaje

Negativo

  • El jugador menos experimentado puede quedarse atascado a menudo
9.1

Increíble

Política de puntuación

Traductora de día y devoradora de videojuegos, series y películas el resto del tiempo. Vivió muchos años con un corazón Nintendero hasta que descubrió que era absurdo elegir bando. Fanática del sello Whedon que se decida a acumular juegos y a escribir sobre ellos.