Análisis RISK: Urban Assault

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Hasbro y Ubisoft se han aliado recientemente para traer nuevos juegos clásicos de tablero, de esos que todos hemos jugado en algún momento, de forma digital a las consolas tanto de Sony como de Microsoft. En este caso, nos interesa el título que los chicos de Zoe Mode han desarrollado, RISK: Urban Assault. Este juego es una actualización del clásico de estrategia militar, pero ambientado en un futuro distópico en el que el cambio climático exige una renovación del orden mundial. Esto, junto a algunas mecánicas nuevas debidas a la inclusión de los comandantes, configura una apuesta por la renovación de todo un clásico de tablero. Pero, ¿funcionará o será una derrota aplastante? Acompañadnos en este análisis para descubrirlo.

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Ambientación e historia renovadas

Como ya os comentábamos arriba, lo primero que sorprende de este RISK es que nada más comenzar, a través de una cinemática, se nos presenta una historia que poco tiene que ver con lo que recordemos del juego de tablero ambientado en las guerras napoleónicas. En este caso, nos encontramos unas cuantas décadas en el futuro, un punto en el que el cambio climático asola nuestro planeta y merma los recursos necesarios para la supervivencia de la especie. Ante esto, se forman varias facciones que lucharán para dominar las principales ciudades de la Tierra y asegurarse imponer sus ideales en el nuevo orden mundial. Y aquí entramos en juego nosotros, que seremos el general de una de ellas, y tendremos que luchar por hacernos con la victoria.

Como podéis suponer, los mapas ya no se organizan por grandes territorios o continentes, sino que cada uno de ellos representará una ciudad como Londres o Nueva York, la cual se divide en distritos, y estos a su vez, en pequeñas zonas que son por las que tendremos que luchar. Sin embargo, como veremos más adelante, controlar distritos completos y no tan solo zonas separadas nos dará algunas ventajas; pero dejemos eso para después. La ambientación futurista puede resultar algo extraña a quienes vengan del juego original, pero lo cierto es que se adapta bastante bien y cuenta con una historia interesante de fondo y unas facciones bastante trabajadas y adecuadas a la hipotética situación que se nos plantea.

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Además, como ya ocurría en el anterior RISK lanzado para consolas, los responsables se han esforzado en incluir algunas animaciones para el combate. De nuevo, son animaciones bastante simples pero adecuadas a la situación que se nos plantea, incluyendo ataques aéreos, defensas antiaéreas e incluso enormes robots. Sin embargo, parece que no estén del todo optimizadas ya que hay ocasiones en las que los frames sufren una pequeña caída en dichas animaciones. ¿Afecta a la jugabilidad? En absoluto; pero no es agradable a la vista sufrir estos problemas (muy leves) de framerate.

Una vuelta de tuerca a la jugabilidad

Entrando de lleno a lo más importante, la jugabilidad, nos encontramos exactamente con lo que esperamos: un juego de tablero con controles de videojuego. Tenemos todas las mecánicas clásicas de RISK; la partida comenzará eligiendo una facción y repartiendo entre todos los jugadores los diferentes territorios de forma equilibrada. Tras esto (y ya supone una novedad) tendremos que elegir un comandante, un personaje con una habilidad especial que podremos utilizar cuando atacamos con unas tropas entre las que él se encuentra. Cuando hagamos nuestra elección y lo ubiquemos en uno de nuestros territorios, dará comienzo la partida como tal, permitiéndonos realizar nuestros ataques y fortificar algunas posiciones. Por supuesto, dependiendo de nuestras acciones recibiremos recompensas en forma de estrellas canjeables por tropas, instalaciones militares o más comandantes. Las estrellas son, por así decirlo, la moneda de cambio, con la que compraremos este tipo de recursos, además de ofrecerlas al resto de jugadores a cambio de un “alto el fuego”.

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Una vez que comenzamos a jugar como tal y vamos dominando territorios, nos daremos cuenta de que no todos estos territorios tienen el mismo valor, y es que no es lo mismo dominar 10 separados que los 10 que están juntos y forman un distrito. Tener el control de un distrito le da al jugador que lo toma la oportunidad de construir un ayuntamiento con el que optar a la alcaldía, pero que puede ser conquistado por el enemigo. Será alcalde el jugador que, con al menos un ayuntamiento en su poder, tenga el dominio de la mayor parte de los territorios. La alcaldía ofrecerá importantes ventajas como más tropas al inicio de cada ronda y la posibilidad de bien robar tres estrellas y dar una a cualquier otro jugador, o bien declarar forajido a uno de los enemigos para que el jugador que más distritos le robe en el siguiente turno se lleve una recompensa. Por otro lado, la partida no finaliza cuando alguien haya dominado el mapa completo o eliminado del todo a los enemigos, sino que simplemente hace falta controlar un número determinado de ayuntamientos (depende del tamaño del mapa y de la cantidad de ayuntamientos que haya). En cuanto al combate, como siempre, lanzaremos dados y el valor más alto es el que gana y elimina a la tropa rival.

Todo esto está muy bien, son unas reglas simples que no requieren de demasiado tiempo para adecuarnos a ellas y que tienen buenos resultados haciendo que las partidas sean interesantes; pero, ¿es divertido jugar? Si vais a jugar solos, a no ser que seáis muy fans de RISK, la respuesta es no. Al principio del modo campaña, solo habrá 3 jugadores en el tablero, haciendo que, aunque los turnos de la IA sean lentos, se pueda aguantar; el problema llega cuando hay 4 o incluso 5 jugadores. Los turnos rivales se hacen eternos incluso si activamos la opción de IA rápida. Sí son algo más rápidos que en el anterior RISK, pero las inevitables animaciones del combate hacen que perfectamente podamos estar esperando unos cuantos minutos entre turno y turno. Además, la IA se nota poco realista; está trabajada y nos pondrá en serios aprietos para vencer ciertas partidas, pero no modifica en absoluto su comportamiento en función de la situación, no ofrece trguas para atacar al enemigo más fuerte y simplemente se dedica a ganar su territorio, por así decirlo.




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Claro que, como si de un juego de tablero se tratara, todos estos problemas desaparecen cuando traemos gente a casa y podemos disfrutar del modo multijugador local. Aquí es, sin duda ninguna, donde RISK: Urban Assault muestra su mayor potencial y desarrolla de verdad todas las mecánicas que incluye, permitiéndonos disfrutar de un videojuego que haga una tarde con nuestros amigos muy amena.

Apartado técnico y duración

Visualmente, como se puede apreciar a simple vista, es un juego realmente simple, con modelados de baja carga poligonal, fondos fijos y simplemente un tablero sin demasiados efectos espectaculares. No resulta especialmente bonito, pero sí cómodo; los colores escogidos y los contrastes entre ellos nos permiten diferenciar de un simple vistazo los territorios de cada facción, así como identificar los que son colindantes. En cuanto al apartado sonoro, tenemos más de lo mismo: una banda sonora y efectos muy sencillos que no están para llamar la atención, sino para acompañar.

Por desgracia, como ya os comentábamos al comienzo del análisis, a pesar de esta simpleza a nivel técnico, nos encontramos de forma esporádica con algunos bajones en el framerate, sobre todo en el momento de las animaciones del combate, que molestan bastante teniendo en cuenta que estamos en PlayStation 4 con un juego que también sale a la venta en consolas de antigua generación sin ningún cambio.

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En cuanto a la duración, nos encontramos otro problema si no vamos a jugar con amigos, ya que la campaña del juego está compuesta por 5 misiones (mapas) con diferentes objetivos que nos obligarán a jugar varias partidas en cada mapa si queremos completar este modo al 100%. La duración depende mucho de si ya estáis acostumbrados a cómo funciona un RISK o no, pudiendo acabarlo en unas 5 horas si sabéis jugar, pero alargándose prácticamente al doble si sois nuevos. Además de esto, la duración se alarga incluyendo las partidas personalizadas contra la IA, las partidas online contra otros jugadores (al menos si aguantáis los eternos turnos de espera sin nada que hacer) y el multijugador local que es la joya de la corona.

Conclusiones

En definitiva, RISK: Urban Assault es una revisión del clásico con una nueva ambientación y alguna mecánica nueva que le da una vuelta de tuerca a la jugabilidad. Sin embargo, la adaptación de este juego de tablero a las consolas sigue muy lejos de ser perfecta, teniendo una IA mejorable y unos tiempos de espera en turnos enemigos que se hacen realmente largos. El juego es una maravilla si tenéis suficientes mandos y personas para jugar en casa con amigos, pero si lo que queréis es jugar solos, a no ser que seáis muy fans de RISK, probablemente encontréis mejores opciones en el género de la estrategia.





Positivo

  • La ambientación se adapta bien al juego
  • Divertido para jugar con amigos

Negativo

  • Los turnos de la IA se hacen eternos
  • La IA podría estar más pulida
  • Hay bajones en el framerate
  • Campaña de tan solo 5 mapas
5.5

Aceptable

Política de puntuación

Víctor Rodríguez
Videojuerguista desde siempre. Fan incondicional de Fallout y Star Wars y amante del RPG viejuno. Hablo de videojuegos, cine, series o lo que me dejen. Ah, y me gustan los números.