Análisis: Ryse: Hijo de Roma (PC)<ul>Lección de historia

PC

Analizamos la llegada de Marius Titus a PC con todo su portento gráfico y su gran ambientación aunque todavía con una jugabilidad algo encallada

 

Versión analizada: PC

La compañía Crytek es una de las principales referentes a la hora de ofrecer los mejores gráficos. Ya sorprendieron en su día con Far Cry, e indudablemente con la trilogía Crysis. Hace un año, en el debut de Xbox One mostraron de lo que era capaz la nueva consola de Microsoft con Ryse: Hijo de Roma, título que analizamos en su día, y ahora lo adaptan para PC en una versión con todos sus DLCs, numerosas mejoras gráficas y una buena optimización de recursos, aunque pecando de los mismos fallos jugables que lastraba el juego de Xbox One. El juego, ya disponible en Steam, Origin y en formato físico distribuido por Deep Silver, es una lección de historia en toda regla, una lección de cómo hacer un juego de acción arcade, corto, sin demasiados miramientos, pero también muy recomendable. Veamos que nos ha parecido.

Viaje a la antigua Roma

En términos generales, esta versión para PC de Ryse: Hijo de Roma es idéntica a la de Xbox One, tal y como os avanzamos en su día en nuestras impresiones. Lo que quiere decir que volvemos a contar con un juego arcade beat’em up en tercera persona centrado en la figura del general Marius Titus, un fuerte y habilidoso soldado romano, en su camino a la gloria para vengar a su familia. A lo largo de los ocho capítulos que consta la historia vamos eliminando a cientos y cientos de bárbaros cuyos modelados se repiten demasiado.

Raro es ver a cuatro enemigos diferentes, salvo los jefes finales, y durante algunos momentos concretos donde varía la jugabilidad, tales como lanzar lanzas a unos enemigos, avanzar junto con nuestros aliados en modo de Tortuga protegidos por los escudos, acribillar a los rivales con una lanzadora automática o dar ciertas instrucciones a nuestros soldados. Al poco tiempo de jugar ya se vislumbra la repetitiva jugabilidad del título, basada casi todo el tiempo en machacar los mismos botones del teclado o del mando de consola correspondiente. En este aspecto el juego permite configurar los mandos con facilidad, ya sea el de PlayStation 4, Xbox 360, Xbox One u otros compatibles.

Con esta jugabilidad tan sencilla, la trama del juego pasa desapercibida a pesar de las increíbles cinemáticas hechas con el motor del juego, creadas más para mostrar el alto nivel de detalle facial, de la ropa y de los escenarios que para contar una épica narrativa. Durante nuestra aventura, que no dura demasiado –cerca de cuatro horasni es rejugable salvo para superarlo en mayores niveles de dificultad, vamos recorriendo diferentes parajes del Imperio Romano, como Roma, las selvas del norte, algunos campamentos de bárbaros o un puerto. Estos han sido majestuosamente retratados pero con ciertos fallos en los enemigos (aparte de la falta de variedad) tales como el congelamiento de algunos personajes a nuestro alrededor o que se queden flotando en el aire tras saltar. Esperemos que Crytek lo arregle en futuros parches.

Espadazo, espadazo, bloqueo y fatality

Como si de un juego arcade de los 80, como Golden Axe o Final Fight, se tratase, el desarrollo de Ryse: Hijo de Roma trata principalmente de ir eliminando a todos los enemigos que nos atacan a base de unas repetitivas mecánicas basadas en cuatro botones principales: el espadazo estándar, el empujón para aturdir, la defensa y la evasión, pudiendo hacer un fatality para eliminar al enemigo en una cámara superlenta y espectacular tras hacer algunos de estos movimientos. En estos últimos instantes podemos escoger la recompensa tras su muerte, ya sea recuperar vida, ganar energía para el foco (una especie de concentración extrema que permite eliminar enemigos más rápidamente), acumular puntos de experiencia, dinero, etc. Hay ciertos toques de evolución con los mencionados puntos de experiencia pero solo sirven para conseguir mejoras en la vitalidad, ataque o nuevas ejecuciones.

Igualmente, cuantas más muertes sin fallos encadenemos más puntos conseguimos y también hay muchos QTE en los que debemos pulsar un botón concreto en el momento adecuado para conseguir más puntos, aunque si fallamos no penalizan demasiado –al contrario que juegos como God of War-. Los jefes finales aunque conllevan más tiempo eliminarlos no son demasiado difíciles porque repiten mucho su patrón de movimientos y de los cuatro niveles de dificultad disponibles solo Centurión y el desbloqueable Legendario son significativos, siendo Recluta y Soldado un mero paseo demasiado asequible.

Para solventar la corta duración del modo Campaña contamos con todos los DLCs de Xbox One que han sido lanzados hasta la fecha, que aumentan ligeramente la aventura y aportan nuevos modos y mapas para el multijugador que en el lanzamiento del juego para la consola de Microsoft no existían. En este modo Multijugador contamos con las modalidades Arena, Ronda a Ronda, Resistencia y Solo. El primero, Arena, es un combate cooperativo; Ronda a Ronda nos reta a superar diferentes pruebas eligiendo el entorno; Resistencia son combates continuos en cooperativo en los que recuperamos muy poca vida tras cada muerte de un enemigo; y Solo es el mismo que el anterior pero individualmente.

En todos estos modos multijugador podemos elegir a un Dios de los cuatro disponibles para obtener diferentes bonificaciones: Júpiter nos da más Foco, Marte más daño, Apolo nos hace recuperar más vida, y Diana nos hace conseguir más puntos de experiencia. A medida que superamos los niveles conseguimos nuevas vestimentas y armas para nuestro personaje aunque el desarrollo del multijugador es todavía más repetitivo que el modo campaña. Aparte, se han eliminado los micropagos para desbloquear todo el contenido oculto por lo que no tendremos que pasar por caja para conseguir algunos de ellos, solo será a base de esfuerzo.

Aspectos técnicos

Habiendo disgregado totalmente toda la jugabilidad de Ryse: Hijo de Roma, toca centrarse en los aspectos técnicos y aquí es donde más Crytek ha dado el do de pecho, consiguiendo uno de los mejores títulos a nivel gráfico que se hayan visto en PC y además bastante accesible para un historial de una compañía que suele requerir equipos de gama media-alta para sus creaciones. Ryse no es así y para poder jugar solo requiere un procesador de 2,8 Ghz Intel Dual-Core o una AMD de 3,2 GHz, 4 GB de RAM y una tarjeta gráfica de 1 GB. Con estos requisitos, o superiores, podemos funcionar el juego a 720p y 30 fps, más que suficientes para muchos jugadores. Si queremos llegar a los 1080p, resolución 4K, 60 fps y sincronización vertical necesitaremos un equipo de gama muy alta, con ocho núcleos de memoria, 8 GB de RAM y tarjeta gráfica de 4 GB. Solo los más sibaritas podrán ver Ryse en todo su esplendor.

Como hemos dicho, el aspecto gráfico es de los mejores hasta la fecha, con un increíble nivel de detalle, animaciones muy trabajadas, increíbles efectos de luz, sombras y texturas de alta calidad. También las expresiones son muy creíbles pero los escenarios solo adornan y no dan demasiada interacción y los enemigos son muy repetitivos. Por su parte el aspecto sonoro cumple con creces con efectos sonoros muy buenos, música épica que acompaña bien a la acción, una buena traducción y un excelente doblaje realizado por actores muy profesionales.

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En conclusión, Ryse: Hijo de Roma para PC es el mismo juego que salió para Xbox One hace un año pero con todos los DLCs y ciertas mejoras gráficas para mostrar uno de los mejores juegos a nivel técnico que hayamos podido disfrutar pero peca de una jugabilidad demasiado sencilla, repetitiva, con poca duración y escasa rejugabilidad. Un espectáculo digno de observarse y jugarse, aunque sea en una sesión de alquiler, y que nos lleva a la antigua Roma como jamás hayamos podido verla. Una auténtica lección de historia de apenas cinco horas.


Positivo

  • Gráficamente espectacular
  • Acción sin muchos miramientos
  • Buenos efectos sonoros y el doblaje
  • Aceptable optimización de recursos

Negativo

  • Jugablemente es demasiado sencillo
  • Enemigos muy repetitivos
  • La historia no engancha
  • Muy corto y el multijugador no aporta mucho
7.3

Bueno

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