Análisis Samurai Warriors 4

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El último Musou que llega a nuestras consolas de última generación aterriza con fuerza para hacerse con el trono de las masacres y las leyendas de oriente. ¿Estáis preparados?

 

Este año ha sido muy alentador para el género Musou, especialmente en Europa, ya que no solemos disfrutar de todos los títulos que aparecen en Japón de este género, lugar donde triunfan de forma radical. Este género guarda ciertas similitudes con el hack and slash, con las diferencias de que el Musou se estructura en diferentes zonas que se van desbloqueando según completamos ciertos objetivos, donde por lo general controlamos a un héroe capaz de lidiar contra cientos, incluso miles de enemigos a la vez sin despeinarse. Samurai Warriors 4 viene dispuesto a llenar nuestras consolas de enemigos por doquier y con la misma premisa de sus anteriores entregas, donde este carácter conservador no tiene que ser necesariamente malo. Comencemos.

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Siglo XV. Período Sengoku. Un Japón medieval se encuentra en una de las guerras civiles más largas y crueles de la historia del país nipón. 11 grandes familias compiten por la supremacía y el control de Japón, lo que nos facilita el marco de introducción de Samurai Warriors 4. El nuevo título de Tecmo Koei destila acción por los cuatro costados, ya que el Japón feudal que nos promete está repleto de enemigos dispuestos a ponernos muy difícil nuestro objetivo. ¿Qué cual es? Pues fácil, matar a todos y cada uno de los oponentes que se nos cruzan por delante. El por qué de esto es simple. Aunque la historia este desarrollada correctamente y nos situé con precisión histórica en los diferentes acontecimientos y lugares que recorreremos a lo largo del juego, el título viene con voces en japonés y textos en inglés, lo que para algunos usuarios dificultará bastante el entendimiento del argumento, aunque como digo, no es de suma importancia para disfrutar al 100% de este título.

Modo Historia

El videojuego divide la historia en 12 sub-tramas, donde 11 corresponderán a leyendas regionales y una última nacional, pudiendo utilizar diferentes personajes en cada una de estas historias y luchando contra distintos enemigos, lo que hará que la sensación de “deja vu” continuo no sea tan traumática para los nuevos jugadores que decidan abordar un juego de estas características por primera vez. Dentro de cada una de estas leyendas, nos darán diferentes misiones donde tendremos la oportunidad de elegir entre 4 o 5 personajes, adecuados siempre al contexto y localización en la que nos movemos, con caras conocidas de la saga como Nobunaga Oda o Miyamoto Musashi. En total tenemos 55 habilidosos guerreros, desde samuráis hasta ninjas pasando por extraños hombres fornidos que luchan con abanicos gigantes (y no me preguntéis el por qué). Además de estos personajes, podremos crearnos nuestro propio guerrero, al cual podremos afiliar a una de las facciones principales y comenzar a librar la guerra a nuestros oponentes, aunque este guerrero solamente podrá ser utilizado en el modo Chronicle, del que hablaremos más adelante.

Continuando con el modo Historia, la forma en que se desarrollan los acontecimientos no podría ser más sencilla. Tras contarnos brevemente mediante cinemáticas lo que está ocurriendo, iremos a la selección de personajes, donde decidiremos entre varios héroes qué dos queremos llevar al campo de batalla, y cada uno de estos tendrá diferentes estilos de lucha y habilidades, así como niveles, ya que la experiencia ganada es individual de cada personaje, por lo que habrá que elegir sabiamente. Esto se debe a que, en cualquier momento de la partida, pulsando el botón Options podremos alternar instantáneamente nuestros personajes, dando dinamismo a las partidas y no haciéndolas demasiado monótonas.

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Tras elegir que armas llevaremos, que objetos queremos portar y que montura utilizaremos, nos soltarán en un mapa dividido en distintas áreas, dentro de las cuales tendremos que ir cumpliendo una serie de objetivos que nos irán marcando mientras avancemos el nivel, así como la aparición de objetivos secundarios, tales como acabar con un portador de banderas, defender a un héroe aliado o conseguir limpiar una zona de enemigos. Estos objetivos no son siempre fijos, ya que se producirán en relación a que guerreros hayas elegido, lo que deja un poco a la aleatoriedad y alarga la duración de un juego largo ya de por sí.

Además de los ya mencionados modos Historia y Chronicle, encontramos un modo Libre al igual que en el resto de entregas de esta saga, y por lo general de cualquier Musou. En este modo, tendremos total libertad para elegir cualquier nivel que ya hayamos superado en el modo Historia, con la diferencia de que aquí podremos utilizar a cualquier héroe que hayamos desbloqueado en el modo principal, sin importar si corresponde o no a esa parte del juego. Nada nuevo, ya que está presente en todos los títulos de la saga y no presenta ningún cambio significativo.

Modo Chronicle

Ahora viene lo que para mí es la mejor parte del juego, (junto a la función multijugador que mencionaré más adelante) el modo Chronicle. En este modo, controlaremos al personaje que previamente nos hayamos creado, o bien nos creemos una vez entremos a esta modalidad. La caracterización de personajes está muy lograda en algunos aspectos, como los distintos tipos de pelo, tatuajes, armaduras, etc. pero es muy floja en cuanto a rostros se refiere, ya que solo nos deja elegir entre 3 tipos diferentes, y todos muy orientales, por lo que crear un personaje similar a uno mismo resulta complejo si somos occidentales (aunque se puede intentar). Tras crear a nuestro igual en el videojuego, llega el momento de elegir qué clase de guerrero queremos que sea, ya que esto definirá las armas que podrá usar, como se moverá, que habilidades podrá aprender o que velocidad tendrá cuando desenvaine su arma. Una vez que tenemos a nuestro pequeño samurái vivo, accedemos a una interfaz que nos hará decidir una región de origen, y una vez decidido, llegaremos al mapa de Japón, donde comenzaremos nuestra aventura. Durante nuestro periplo, iremos conociendo multitud de leyendas de la antigua Japón feudal, figuras tan importantes en la historia como Miyamoto Musashi, a los que tendremos que enfrentarnos y ser enemigos o convertirnos en aliados. Este se decidirá gracias a una especie de “contador de amistad” que si conseguimos subir de nivel nos dará acceso a nuevos personajes secundarios o incluso a utilizar las armas legendarias de estos héroes. Conforme conquistemos nuevos territorios y avancemos, el tiempo correrá y provocará la aparición de nuevas amenazas, la posibilidad de comprar objetos en distintas tiendas y la sucesión de escenas con distintos personajes donde tendremos que decidir entre una serie de respuestas, y en función de estas aumentará o disminuirá nuestra relación con quien hablemos.

Modo Multijugador

Es el turno de hablar del modo multijugador, uno de los mayores alicientes a la hora de jugar a Samurai Warrior 4. El juego de por sí entretiene, pero el poder jugar con otra persona le añade un plus de diversión, ya sea por los piques por ver quien consigue acabar con más enemigos, por ver quien completa antes los objetivos propuestos o simplemente por disfrutar del juego con un amigo. El multijugador online va fluido, no he sufrido ningún corte ni percance raro y se disfruta bastante, pero el que realmente marca la diferencia es el multijugador a pantalla partida, ya que es algo que echaba de menos en mi PlayStation 4, la verdad. Y es que se está perdiendo el jugar como antiguamente, con una consola y dos mandos, con la pantalla partida horizontalmente y tu compañero de fatigas a tu lado y no detrás de la pantalla o de los cascos. El verdadero multijugador para dos es este, el de toda la vida. Al entrar en cualquier modo a pantalla partida, el juego gana un plus de diversión y de masacre, ya que podrás ponerte de acuerdo con tu compañero sobre qué hacer en cada momento y aun más importante, las risas que os echaréis al ver los increíbles combos y las incontables muertes que podréis provocar entre los dos, que siendo sinceros, no tienen precio y hacen de Samurai Warrior 4 una opción muy importante si lo que buscas es un título con el que pasar una buena tarde de videojuegos como lo solías hacer de pequeño.




Jugabilidad

En cuanto a la jugabilidad, el título sigue su línea continuista, es decir, machacabotones sin necesidad de estrujarse demasiado la cabeza a la hora de matar enemigos. Desglosando un poco el sistema de combate, nos encontramos con tres tipos diferentes de ataques: por un lado, el ataque normal combo, que se trata del ataque físico típico, lo realizaremos con Cuadrado. Por otro lado, Samurai Warriors 4 incorpora un nuevo tipo de ataque llamado ataque Hyper, los cuales son una serie de fugaces movimientos que mezclan el poder físico y mágico con el fin de crear poderosos combos y eliminar a una gran cantidad de enemigos en el menor tiempo posible. Este tipo de ataque es el más utilizado a la hora de despejar una zona de enemigos convencionales, pero se torna inútil cuando nos topamos con un guerrero más poderoso de lo habitual o un jefe de zona, ya que estos bloquearan o esquivaran con facilidad cualquiera de nuestros ataques Hyper, por lo que tendremos que realizar una serie de combos encadenados comenzados por los ataques básicos para poder asestarles golpes realmente devastadores. Además de estos dos ataques principales, que serán los pilares de nuestros personajes, contamos también con una habilidad especial para cada personaje que nos potenciará, creara una barrera de fuego, nos hará más rápidos, etc. al pulsar el botón R1.

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En cuanto a los ataques especiales, contamos con el tradicional Ataque Musou, el cual se desencadena pulsando Círculo una vez que nuestra barra de energía esté completa, y los ataques de Ira, los cuales se realizan con la Equis y nos permitirán tanto romper las defensas de los enemigos más pesados como continuar con un combo tras haber concluido la primera secuencia de golpes. En cualquier caso, la espectacularidad a la hora de acabar con los enemigos está servida, y más si contamos con la posibilidad de usar objetos que mejoren momentáneamente nuestra velocidad, nuestro daño, o dándonos el poder de quemar o congelar a los enemigos que ataquemos. Todo un arsenal al alcance de un solo hombre o mujer, un total ejercito de un solo hombre.

Apartado Técnico

Gráficamente el juego no es nada del otro jueves. Los personajes principales están bien definidos, con buenas animaciones y movimientos y unos usos de la luz y las partículas muy conseguidos, pero en contra los enemigos son simples y muy repetitivos, salvando los jefes finales que tienen diseño propio. Los escenarios sufren de la misma afección que la morralla enemiga, están vacios y muertos, con texturas poco trabajadas, especialmente en lo que concierne a la vegetación y al movimiento del agua, dando a entender que la única importancia real que tienen es la de contener las carnicerías que estamos a punto de desatar cada vez que empezamos una partida. Obviamente, el juego luce mejor en PlayStation 4 que en el resto de consolas para el que está disponible, pero teniendo en cuenta las características del buque insignia de Sony quizás esperábamos algo más de cara a este salto de generación, pero parece que debemos seguir esperando un poco más para apreciar realmente la evolución en este sentido. Esto podría deberse al hecho de que producir un juego multiplataforma donde consolas portátiles se ven inmiscuidas va a limitar y mucho la versión más potente del título, y estoy convencido de que este y no otro ha sido el hándicap principal a la hora de crear un juego más estético en su totalidad. A pesar de las debilidades técnicas que presenta el juego, (que comentaremos más en profundidad junto al resto de problemas que presenta el juego al final del análisis) el que corra a 1080p y a 30fps constantes le dan un gran aspecto visual a primera vista, y especialmente en los combates, ya que aunque el número de enemigos supere la centena en más de una ocasión, jamás se resiente el ratio de imágenes por segundo, algo muy de agradecer en un juego tan veloz como este. En el siguiente vídeo podemos ver como se mueve el juego, sin notar en ningún momento problemas en la fluidez. Cabe destacar que el sonido del vídeo no es el que acompaña al juego, ya que este se grabó en silencio.

El sonido en cambio sí que resulta bastante llevadero a la hora de jugar, ya que encaja siempre a la perfección con lo que está ocurriendo a nuestro alrededor, sonando en todo momento canciones épicas orientales (presupongo japonesas) que aumentan o reducen su intensidad dependiendo de la importancia del combate que estemos librando, algo que no apreciamos a simple vista pero que acompaña y muy bien el resultado final de las batallas. En cuanto a las voces de los protagonistas, decir que todas ellas están muy logradas, con grandes pronunciaciones y voces que realmente ponen la piel de gallina cuando se tratan de las de algunos de los enemigos finales de cada una de las leyendas, al igual que las voces de los protagonistas varían mucho en relación al rol que juegan en la historia. ¿La mala noticia? Todo lo que descrito ocurre en perfecto japonés, por lo que debemos permanecer atentos todo el tiempo a los textos explicativos de los diálogos y a los que tendremos entre misiones… que están en inglés, una pena para quien no domine ninguno de los dos idiomas (aunque ya dije que no era importante para disfrutar el juego, se pierde mucho contenido histórico interesante).

Puntos negativos de Samurai Warriors 4

No todo iba a ser un camino de flores y rosas en el nuevo titulo de Tecmo, y la verdad es que el videojuego tiene varios agujeros en su casco exterior que le hacen correr el riesgo de hundirse por momentos. El primero de ellos sería el ya comentado problema del idioma, ya que pocos de los jugones que estamos aquí dominados el japonés, mucho menos como para seguirlo mientras machacamos nuestros mandos buscando el combo perfecto. Muchos dominados fácilmente el inglés, es una lengua universal, pero se hace excesivamente difícil seguir la conversación en inglés mientras estas rodeando por cientos de enemigos dispuestos a matarte, aunque estos no sean demasiado inteligentes. Y desde aquí nace el segundo problema del videojuego, la IA enemiga no es demasiado buena. Si bien es cierto que los jefes finales están muy elaborados y proponen auténticos retos si elegimos el modo más alto de dificultad, la infantería básica o “monigotes” como yo los llamo apenas nos atacan si nos tienen enfrente, se limitan a esperar a que pongamos fin a sus patéticas vidas, algo que resulta bastante gracioso cuando paramos de atacar y vemos como el enemigo se queda parado delante nuestra, y quizás uno de los doscientos soldaditos decide atacarte, con casi toda probabilidad de fallar al atacarte. Esto unido a la extraña forma que tienen de correr los hace poco más que decorado viviente, dispuestos a aguantar los palos que haga falta mientras el jefe o samurái de turno llegan de su castillo feudal. Además, en determinadas ocasiones nos reaparecen los enemigos por arte de magia en nuestro camino, materializándose en el aire como si vinieran de otra dimensión, algo que debería corregirse en futuras entregas de esta saga. Estos problemas se suman a la baja calidad gráfica que presentan los enemigos comunes, desde la infantería ligera hasta los portabanderas, ya que a partir de determinados enemigos más poderosos la cantidad de polígonos mejora y empezamos a ver enemigos mucho más trabajados. Aun así, quizás se pueda perdonar este punto argumentando que de cargar cientos y cientos de personajes con alta carga gráfica, la PlayStation 4 podría explotar en mil pedazos.

Siguiendo en la temática de los combates, donde casualmente se centra la mayor parte de los problemas, toca hablar del multijugador. Si bien es cierto que he dicho que el modo pantalla partida añade una diversión sin igual al título que de otra forma no la tendría, también acarrea un problema bastante gordo, los cuadros de texto salen casi íntegramente en la pantalla inferior, por lo que cuando se produce algún diálogo el pobre amigo que juega en la zona inferior quedará relegado a un trocito pequeño de pantalla, perdiendo gran parte de la visibilidad, que ya de por si es poca por el elevado número de acontecimientos que suceden en pantalla a la vez. Siguiendo con el problema de la visibilidad, ahora hablaremos del último problema que tiene Samurai Warriors 4, la cámara. La cámara tiene vida propia, sino no le consigo dar otra explicación, ya que por momentos funciona de forma magistral y en otras ocasiones te causa unos mareos alucinantes, ya que se coloca de forma errática, ignorando el desarrollo del combate. Un juego con la velocidad de este debería de tener una cámara capaz de seguir al personaje y adaptarse a cualquier circunstancia y cambio de angulación, algo que la cámara de Samurai Warriors 4 no hace tantas veces como debiera.




En muchas ocasiones, nos vemos con demasiada información en pantalla partida, lo que dificulta entender que está ocurriendo.

En muchas ocasiones, nos vemos con demasiada información en pantalla partida, lo que dificulta entender que está ocurriendo.

Conclusión

En resumen, Samurai Warriors 4 es un gran juego introductorio en el género Musou, ya que no es excesivamente complejo y permite a cualquier jugador disfrutar de una buena experiencia histórica a través de las leyendas orientales más conocidas, además de poseer un divertido sistema de combate que hará las delicias de los amantes del hack and slash clásico. Si bien el videojuego no va a revolucionar nada ni a remover los cimientos del género, si que plantea nuevas ideas y conceptos en uno de los géneros más conservadores del mercado, con pocas o ningunas alteraciones de una entrega a otra. Por tanto, estamos ante un gran juego que ofrece horas y horas de entretenimiento a cualquiera que disfrute viendo como caen a sus pies miles y miles de enemigos, sintiéndose el rey del barrio en una sucesión de golpes y combinaciones de botones sin parar. Samurai Warriors 4 es a PlayStation 4 lo que Michael Bay es a cine, entretenimiento sin distracciones y sin necesidad de pensar demasiado. Además, es la mejor forma de aprender un poco de historia oriental sin tener que abrir ningún libro polvoriento.


Positivo

  • Fácil inmersión a la hora de entrar en un juego de este género
  • Buena cantidad de combos para destruir a nuestros enemigos
  • Una buena forma de aprender historia oriental
  • El multijugador le añade horas y horas extra de diversión

Negativo

  • No viene traducido ni subtitulado al español
  • Gráficamente tiene aspectos muy pobres, como los enemigos
  • La cámara puede jugarnos una mala pasada en más de una ocasión
7.6

Bueno

Política de puntuación

David G León
Amante del cine y los videojuegos. Estudio comunicación audiovisual en Málaga. También me apasionan las artes marciales y disfruto con el body-building y el deporte en general. Veterano jugador de World of Warcraft.