Análisis Sonic Boom: Fuego y Hielo

 

Sonic Boom, la nueva subsaga de Sega nacida de la conocida franquicia protagonizada por el erizo azul, tiene un gran hándicap a sus espaldas que va a costar olvidar: su primera entrega, Sonic Boom: El Ascenso de Lyric, estrenada hace dos años en Wii U, fue una de las peores incursiones de la marca en cualquier consola. Inacabado, jugablemente nefasto, y con una cantidad enorme de errores, además se alejaba de casi todo lo que conocíamos de Sonic. Y no es que sea una franquicia que se haya mantenido fiel a sus orígenes, porque desde hace años vamos viendo un vaivén de videojuegos de dudosa calidad que optan por alejarse de lo que un día logró hacer famoso a Sonic.

Ya en su tiempo, Sonic Boom: Shattered Crystal, lanzado a la vez que la entrega de sobremesa, demostró que era algo más fiel a lo que conocíamos de la marca, pero sin duda alguna, era bastante lento y con algunos errores graves de diseño que empañaron la experiencia. Aún así, algunos encontraron que sí Sonic Boom quería continuar como franquicia nacida a raíz de la serie de animación homónima, debía seguir este camino y no el que se implementó en Wii U. Así nace Sonic Boom: Fuego y Hielo, un videojuego aún con errores pero mejorando la experiencia que nos ofreció Nintendo 3DS hace dos años. ¿Cómo ha salido el experimento?

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Rapidez mejorada pero con bastantes pausas

Aunque Sonic siempre se ha caracterizado por su rapidez (ya no como personaje, sino como franquicia), Sonic Boom: Shattered Crystal tenía como hándicap la presencia de diferentes elementos que ralentizaban la experiencia a la hora de cumplir los niveles. Desde puzles a saltos que parecen más de otras franquicias de plataformas, que de la propia marca de Sega. Aún así, siempre ha habido momentos puntuales en la mayoría de entregas de Sonic en los que teníamos que pararnos a pensar nuestro siguiente movimiento para continuar a través de la fase. Es algo que se ha mejorado con Sonic Boom: Fuego y Hielo, pero que no ha terminado de solucionar gracias a lo que comentaremos a continuación.

Si bien la sensación de velocidad en la jugabilidad se ha ampliado con bastantes tramos en los que pondremos a juego las capacidades motoras de nuestros personajes (Sonic, Sticks, Tails, Amy y Knucles), hay determinados diseños de nivel que no nos han acabado convenciendo del todo: las habilidades como la pistola de Tails o las garras de Knuckles para excavar, por ejemplo, crean lapsos de tiempo en los que creemos estar jugando a otro juego diferente. Lo mismo ocurre con la activación de diferentes interruptores gracias al martillo de Amy o el búmeran de Sticks. Quizás si no estuviese plagado cada mapa de elementos en los que utilizar estas habilidades se hubiera conseguido un equilibrio mayor entre la rapidez clásica y los cada vez más frecuentes puzles que nos aparecen en la franquicia.

Aún así, hay que destacar el acierto de haber instalado dos habilidades que dan título al juego: el fuego y el hielo. Gracias al botón L y R cambiaremos en un segundo de un modo a otro, y atravesaremos rápidamente bloques de hielo gracias al poder del fuego, crearemos otros gracias a la habilidad más gélida del juego, o lograremos congelar fuentes de agua para seguir a gran velocidad a través de cada fase.

Esto cobra más sentido en unas fases especiales que se crean de forma tubular, y que nos recuerdan a otra entrega de la franquicia: Sonic Lost World. En dicha entrega había determinadas etapas en las que un escenario aparecía en forma de tubería y en el que había que avanzar rápidamente para evitar enemigos, obstáculos o elementos que te hicieran perder todos los anillos. En Sonic Boom: Fuego y Hielo aparecen para crear las fases más desafiantes del juego, aunque su jugabilidad sea algo diferente: en dichas fases controlamos simplemente el movimiento a derecha o izquierda y el salto hacia raíles que nos llevan a nuevos lugares. También será necesario usar el hielo o fuego para atravesar sobre bloques situados en el vacío, o terribles columnas que hay que derretir si no queremos estrellarnos.

Pero estas no son las únicas fases disponibles y que son diferentes al centro jugable: tenemos otras en las que controlamos una lancha a través de un hielo con bastantes icebergs, torbellinos y bombas que tendremos que esquivar mientras conseguimos tiempo extra para llegar a tiempo a la meta. Estas fases y las anteriores no duran más de dos o tres minutos, y si llegas a tiempo te dan bonificaciones que nos serán muy útiles para llevarlas a algún taller o a la casa de algún personaje.

Por último, el cambio entre personajes se realiza de forma fácil gracias a la pantalla táctil, en la que podremos tener siempre que queramos el menú desde el cual seleccionando a cada uno de los protagonistas se nos aparece directamente en la pantalla de juego.

Mapeado largo, completo, y con bastantes desbloqueables

Cada fase disponible en el juego es bastante larga, y en una primera jugada puede llegar a durar de cinco a diez minutos (incluso más si se te atraviesa alguna Sala de Desafíos o algún puzle algo más complejo). Lo importante de esta extensa duración es que hay diferentes caminos para llegar al final, algo que agradeceremos para poder rejugar cada nivel y obtener todos los desbloqueables disponibles como piezas o muelles. El problema está en que para lograr superar el objetivo de cada nivel, lo único que queda es aprenderse de memoria cada recoveco del nivel, es decir, usar la técnica del ensayo-error.




Esto se debe a que como hemos dicho en diferentes puntos del análisis, la presencia de diferentes puzles que obstaculizan el camino hacen que pierdas tiempo y la meta de alcanzar los dos minutos habituales para lograr el récord queda bastante lejos en una primera pasada. Por ello el juego incita a una rejugabilidad a menudo bastante pesada, puesto que no será una o dos veces las que debas jugar un nivel para aprendértelo de memoria.

Aunque para ayudar a esta experiencia tendremos en la pantalla táctil un mapa visible siempre que queramos (alternándose con la pantalla de personajes) y que podremos mover para ver el mapa completo de cada fase. Esto ayuda para hacerse un camino mental que parezca más rápido que otros, aunque la presencia de diferentes profundidades de terreno de juego hace que esta tarea sea complicada y no siempre acertemos.

Punto aparte se merece la sala de desafíos, la cual está en cada fase, y muestra la dificultad más alta del juego junto a las fases tubulares antes mencionadas. Aquí tendremos que superar una serie de etapas en las que los obstáculos nos llevarán hacia un desbloqueable necesario para progresar en el porcentaje del juego. Aunque abundan los elementos que frenan el desarrollo del juego, estas fases de desafíos se agradecen para dar un toque de complejidad a un juego que completar no es nada difícil.

Fuera del mapeado de cada fase tenemos que hablar del mapa de cada isla, que como ya hemos mencionado en el anterior apartado, es bastante completo y con abundantes secretos. Es por ello por lo que siempre podremos entrar a hablar con algún personaje para descubrir si lo que guarda es la galería visual o musical, o por ejemplo, el desbloqueable que se consigue gracias a la entrega de muelles. Además, en determinado momento del juego, nos aparecerá un mundo extra que gustará a muchos.

Se trata de la implementación de unas carreras que rescatan el espíritu de los primeros Sonic pero con puntualizaciones: aquí no tenemos el control que sí teníamos en los juegos clásicos, pero la velocidad permanece intacta y tendremos que utilizar diferentes habilidades para superar todo tipo de obstáculos. Esta carrera, que empieza como aliciente argumental, se vuelve enseguida un objetivo secundario y que seguramente completéis puesto que incita a ello. Eso sí, no es nada complejo y se supera de forma sencilla.

Un argumento divertido y poco más

Sonic Boom es una serie de animación dedicada a los más jóvenes de la casa, por lo que no esperábamos un argumento complejo ni lleno de matices, aunque es cierto que la historia podría haber dado más de sí. Como suele ocurrir en muchas ocasiones en esta franquicia, el Dr. Eggman es el malo del juego, y todo comienza cuando descubrimos a un pequeño robot huyendo de nosotros cuando descubrimos que es casi inofensivo. Es entonces cuando vamos descubriendo que han aparecido unas grietas que nos esperan al final de cada fase, y tendremos que ir cerrando para salvar el mundo.

Es a partir de aquí cuando se desarrolla la excusa argumental que nos presenta unas escenas bonitas aunque algo estáticas en momentos, y que no se muestran en el 3D de la consola. Un pequeño error que podría haber hecho más inmersiva cada una de estas escenas que se acercan al estilo visual de la serie original. Eso sí, la duración del título es correcta  y completando cada fase una vez puede llegar a superar las ocho horas, doblando o incluso triplicando esta cifra si hablamos de conseguir la totalidad de los desbloqueables.

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Entra por los ojos con un estilo visual acertado

Otro de los problemas que tenía Sonic Boom: Shattered Crystal era el estilo visual que presentaban sus fases. Muchas de ellas no estaban bien artísticamente hablando debido a un diseño soso y poco inspirado. Esta entrega ha aprendido de ello y ha creado niveles más impactantes visualmente y que beben, en muchas ocasiones, de una conocida franquicia de Nintendo: Donkey Kong Country Returns.

Las fases de hielo o selva, por ejemplo, son bastante parecidas que la entrega de Donkey Kong para Nintendo 3DS, e incluso el efecto 3D se utiliza de forma parecida. Eso sí, el videojuego de Sega tiene un 3D más visual gracias a que a veces se utiliza para darle un resalto a algunos elementos como palmeras o columnas.

Aunque artísticamente entra por los ojos, técnicamente no es nada del otro mundo, y logra bastante con lo poco que ofrece. Los escenarios tienen texturas suficientes pero que podrían ser más cuidadas, los personajes se pierden muchas veces en un mar de dientes de sierra y hay algún que otro tirón anecdótico que para nada empaña la experiencia. Por ello, gracias al estilo artístico, Sonic Boom: Fuego y Hielo destaca en este apartado.

En cuanto al sonido, destaca el doblaje en español y algunas de las melodías que suenan a lo largo del título, aunque cuando las fases son largas cuesta mucho prestar atención a la música por hacerse repetitiva.

Sonic Boom: Fuego y Hielo no es el Sonic definitivo, pero aprueba

Sonic no ha regresado del todo. Es decir, no ha logrado ser el plataformas que todo el mundo espera que regrese alguna vez. Pero sí ha vuelto en forma, con una entrega divertida, llena de contenido, y con algunos aciertos bastante conseguidos como las salas de desafíos, o la velocidad imperante en gran parte del desarrollo de las fases.

Habrá que esperar a los dos nuevos proyectos de la franquicia para comprobar si el nivel de jugabilidad va en ascenso, o esta pequeña subida (aunque insuficiente para lograr el sobresaliente) ha sido más bien una visión espontánea de una marca que parece imposible que se recupere del todo. Seamos positivos.


Positivo

  • Una jugabilidad que comienza a recuperar la gloria del pasado
  • Las fases extra y las salas de desafíos
  • El tono artístico del apartado gráfico
  • Ocho horas como mínimo, muchas más para el 100%
  • El doblaje al español y el 3D

Negativo

  • Fases largas que pueden llegar a cansar
  • La presencia de algunos puzles que ralentizan demasiado
7

Bueno

Política de puntuación

David Cruz García
Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros videojuegos, pero amo a todos los que me divierten por igual. Cine de ciencia ficción como forma de vida