Análisis The Last Tinker: City of Colors

PC PlayStation 4

Analizamos la versión de este juego que nos ha hecho llegar Avance Discos

 

A pesar de que The Last Tinker: City of Colors ya lleva más de un año en Steam para que los jugadores de PC puedan disfrutar de él, no ha sido hasta ahora cuando la editora internacional SOEDESCO ha comprado los derechos para lanzar este título en formato físico en PlayStation 4, aunque en PlayStation Network ya lleva unos meses.

VUELVE, POLICROMÍA

Koru es un simpático mono que vive en Colortown, una peculiar ciudad en la que todo está hecho a base de cartón y de pintura, hasta sus habitantes están hechos de estos materiales tan pintorescos. La mayoría de habitantes de Colortown son agradables pero hay un tramposo del distrito rojo que tiene muy mala baba y un día le ta un puñetazo que deja malherido a nuestro compañero. Por suerte un espíritu lila nos ayuda a curarle gracias a nuestra habilidad de Tinker, y a cambio nos pide que ayudemos a pintar el cielo de su color, tal y como era antes. Pero en realidad se trata de un engaño de la Monocromía, una fuerza oscura que quiere quitar la gama cromática de la ciudad y convertirla en un mundo apagado y gris. Y por si esto no fuera suficiente, la Monocromía hace que los habitantes de Tinkerworld (así se llama el conjunto de ciudades en las que transcurre la aventura) se queden convertidos en estatuas de cartón-piedra al perder el color. Tinkerworld está dividido en tres distritos: el rojo, el azul y el verde, y en cada uno de ellos sus habitantes tienen habilidades y características diferentes. Así empieza la historia de nuestro simpático protagonista que se convierte sin querer en el héroe que todos admirarán y que tendrá la difícil misión de devolver los colores embarcado en una épica aventura para acabar con la Monocromía y devolver a su pueblo el esplendor del que gozaba.

El diseño de The Last Tinker recuerda a los juegos 3D que salieron para las consolas de 32 bits y posteriores, al estilo de Super Mario 64 (Nintendo 64), Jack & Daxter (PlayStation 2) y con algún toque del videojuego Blob, que salió en Wii hace unos años y repitió después en más plataformas. Pero estamos delante de un título muy interesante y lleno de coloridos que las antiguas consolas no podían ni manejar ni por asomo. Todo en The Last Tinker está hecho con un cuidado extraordinario, incluso los “bocadillos” con los que nos hablan los personajes tienen el detalle en el lateral del típico cartón ondulado. Los personajes secundarios tienen un diseño elegante y bien cuidado y nuestro ayudante, Tap, desprende un haz de coloridos confettis con los que nos indica el camino que debemos seguir cuando nos perdemos. Esto nos será de gran utilidad, si bien podremos ir por libre, no podremos explorar tan a fondo e interactuar con los escenarios como en un sandbox y están bastante limitados. Otra característica es que no podremos ir saltando por el escenario (reconocedlo, os gusta ir dándole al botón de salto en todos los juegos aunque no haya que hacerlo), sino que pulsando R2 saltaremos automáticamente cuando haya algún obstáculo o salto a la vista. También es el mismo botón que usaremos para correr así nos quitamos de encima la preocupación de tener que pulsar dos botones para correr-saltar. Dispondremos cómo no de varios minijuegos que ayudarán a alargar un poco la vida del título como hacer surf o grindear sobre raíles de cuerda. No faltan tampoco los sencillos puzzles del estilo de abrir puertas con interruptores o llevar personajes a pisar ciertas zonas. A pesar de estos elementos, donde deberemos esforzarnos un poco más es por batallar para recuperar los colores robados. La batallas son frecuentes y entretenidas, aunque salir airosos de ellas será una tarea bastante fácil. Dependiendo del tipo de golpe que propinemos al rival saldrá un color distinto, y cada color nos dará un resultado diferente.

The Last Tinker nos ofrece un juego con escenarios coloridos donde los haya, que nos transporta a un mundo precioso con un genial planteamiento estético muy bien recreado. A cada paso que avancemos iremos descubriendo magníficos paisajes que nos darán ganas de avanzar para descubrir el siguiente escenario. A esto tenemos que sumarle el diseño de personajes, que a pesar de no gozar de unas animaciones fluidas, tienen un gran acabado. Cada vez que movemos la cámara el juego sufrirá una bajada de frames, cuando hay una carga de un escenario grande o cuando usamos el teleportador. No se hace injugable pero pensar que se ha conseguido tener los ansiados 1080p y después tener esas caídas de fotogramas le resta un poco de puntuación de cara a la nota final del juego. Y ojo porque estamos hablando de un juego simplemente correcto, con un acabado y unas texturas que seguramente superan las que podía manejar PlayStation 3, pero que no están a la altura de lo que esperamos ver en PlayStation 4. No queremos decir que esto sea un aspecto negativo para el juego, sino que o bien está mal optimizado para la consola de Sony, o algo más está fallando…

El título tiene unos coloridos desenfadados y está claramente orientado a los más pequeños de la casa, incluso en la selección de dificultad podremos elegir un “modo niños”, pero en la parte inferior también hay un modo normal, uno difícil y uno de “muerte instantánea”, por si los más mayores nos atrevemos a coger el mando e intentar pasarnos el juego solo con una vida.¿Seréis capaces de hacerlo? Su acabado estético dará a muchos jugones la impresión que aquí estamos analizando un juego para niños. No os dejéis engañar por su colorido acabado porque a pesar de no estar delante de un reto como Lords of the Fallen, el modo muerte súbita supondrá toda una odisea, y el modo difícil nos pondrá las cosas como su nombre indica. En este último modo cada golpe que nos de un rival nos restará 4 puntos de vida, por lo que en solo dos golpes estaremos muertos y deberemos empezar en el último punto de control. Así pues, los jugadores más experimentados encontrarán también un buen reto en The Last Tinker.

En el apartado sonoro no podemos destacar nada. Las pocas voces de los personajes no jugables están en inglés, y los sonidos simplemente cumplen su función. La músca que nos acompaña no molesta y es bastante alegre.

Terminar con la historia de The Last Tinker: City of Colors puede costaros entre 5 y 8 horas, dependiendo de vuestra habilidad con el mando o si queréis entreteneros recogiendo las brochas doradas que están escondidas en todos los mapas. La rejugabilidad bajo nuestro punto de vista es casi nula, empezar desde el principio más de dos veces se os hará cansino y repetitivo pues las primeras misiones, las que sirven a modo de tutorial sí que parecen estar encaradas a que los pequeños aprendan a trastear con el mando de la consola.

CONCLUSIÓN

Así pues teniendo en cuenta que estamos delante de un juego completamente diferente a todo lo que se nos está planteando hasta ahora, colorido, original, diferente a todo, pero que es poco rejugable y bastante pasillero, hemos decidido puntuar con un 6,3 a este titulo de Mimimi Productions, según nuestra política de puntuación. Esperamos que pronto podamos jugar a otro título de esta compañía porque han demostrado que The Last Tinker: City of Colors es un juego hecho con amor y han intentado mimar cada detalle.


Positivo

  • Colorido excepcional
  • Recuerda a juegos añejos
  • Especial modo niños
  • Modo para daltónicos

Negativo

  • Poco rejugable
  • Escasa duración
  • Puzzles muy facilones
6.3

Jugable

Política de puntuación

Josep Carceller
Subdirector y redactor senior en Areajugones. Aficionado al mundo de los videojuegos desde pequeño y amante de las consolas retro.