Análisis WRC 5

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Los juegos de carreras se han ido especializando año a año, ofreciéndonos experiencias en moto, en formula 1 e incluso en quad. Ahora llega de las manos de bigben interactive uno de los grandes conocidos para las consolas, WRC 5. Os contamos qué nos ha parecido.

De barro hasta las orejas

Los juegos de rallys siempre han tenido una belleza especial. El barro que sale despedido de nuestras ruedas o el daño que sufren los vehículos (que existe desde hace bastante tiempo en este tipo de juego) son efectos que ya se dan por supuestos. Ahora en WRC 5 podemos decir que hay muy poco nuevo. La versión que se ha usado para el análisis es la de Xbox One y podemos decir que no parece un juego de nueva generación.

No os equivoquéis, el juego no luce mal, pero hay juegos anteriores de esta nueva generación que se ven infinitamente mejor. Aun así, el juego cumple, justito, pero cumple. De los vehículos se puede destacar como incide el barro y la luz sobre la chapa. Es un efecto bien conseguido, pero este no se debe a la calidad de los vehículos, sino a la calidad del entorno. Donde el juego destaca es, sin duda, en lo que rodea al vehículo. Tenemos caminos de barro, nieve, asfalto, grava, etcétera y todos ellos son creíbles. No son estupendos, pero sí que destacan respecto al resto del juego.

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Otro punto bueno del juego tiene que ver con la iluminación. Está muy bien tratada y hace que el conjunto luzca mejor. El brillo entre los árboles al realizar una etapa por la tarde es bonito, pero lo que realmente nos ha sorprendido son los faros por la noche. Las noches son oscuras y los faros son casi lo único que tenemos, haciendo que vayamos con mucho más cuidado y que deseemos que esos faros no se rompan.

Por último, hay que aplaudir la niebla. Es muy realista y hemos visto que tiene diferentes niveles. Puede haber desde un poco que nos impida ver bien a 10 metros (lo cual hace que las curvas tengan que ser más apretadas) a una niebla densa que nos obligue a frenar mucho más ya que no tenemos ni idea de por dónde estamos yendo. Bastante bueno.

Pero por lo demás, el juego no es tan espectacular como podría haber sido. La lluvia, directamente, es fea y el barro no parece todo lo optimizado que podría estar. El hecho es que le juego pesa más de 15 gigas y no hemos encontrado realmente el motivo.

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¡A RAS!

El ruido del motor, las ruedas deslizándose en las curvas, el copiloto diciéndonos lo que nos espera. El ámbito sonoro del juego es bastante bueno. Este se puede notar en cualquier momento. El coche al cambiar de marcha petardea y si estamos en medio de un bosque el sonido no es el mismo que si estamos bordeando un precipicio. Esto nos ha gustado mucho porque significa que existe mimo en el juego.

Las ruedas tienen un sonido diferente dependiendo del lugar en el que estén y de la configuración del neumático. No suena igual un neumático de asfalto sobre barro que uno de nieve sobre el mismo elemento. Volvemos a repetir, es un tema que han cuidado mucho y nos ha gustado.




Pero donde realmente luce es cuando el coche se va estropeando. Durante las etapas, el coche puede ir perdiendo cierta integridad y si se rompe la caja de cambios, cada vez que el coche intenta subir de marcha el sonido es atroz. Suena a que el coche está al límite y se juega como tal. Lo mismo ocurre si se nos estropea el sistema de comunicaciones, que entonces conduciremos sin escuchar la voz del copiloto. Detalles realmente buenos en cuanto al sonido se refiere.

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3 izquierda menos, cerrada, sobre 2 derecha larga

Ahora bien, aunque el ámbito gráfico está algo anticuado y el sonoro está muy bien, la jugabilidad no es ni lo uno ni lo otro. Este reportero ha jugado a muchos juegos de rallys en varias generaciones (incluso en recreativas) y la jugabilidad de los juegos de rallys suele ser muy buena. Con solo tres botones (acelerar, freno y freno de mano) se podían conseguir multitud de momentos geniales. Derrapes medidos al milímetro, horquillas salvadas entre una nube de humo, charcos atravesados a toda velocidad y un largo etcétera.

En este juego no es así. Sigue habiendo solo tres botones, pero la jugabilidad es peor que en los juegos del pasado. El coche pesa muy poco, posiblemente por un fallo de físicas y cuando se presiona el botón de freno, frena demasiado. Donde más se nota es con el freno de mano que hace que el coche de un giro de 180 grados y se quede completamente parado el 90% de las veces. El porcentaje restante lo único que hace es virar muchísimo, haciéndonos perder el control.

Muchos pensarán que esto sucede en las primeras partidas y que luego nos acostumbramos. En parte es así, pero siempre que crees que por fin controlas los frenos y el freno de mano, ocurre que estos empiezan a fallar porque el coche se ha llevado algunos golpes. Efectivamente, el coche empeora su conducción con los pequeños siniestros que vamos teniendo. Esto no es malo, de hecho le da un puntito realista al juego que nos ha gustado mucho. El problema reside en que, como el coche en realidad es una pluma, cada golpe hace mucho daño (muchísimo en comparación al volumen del accidente) y, de vez en cuando, el coche se daña porque sí.

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Nos ha pasado varias veces que tomemos una curva algo abierta y que, porque los neumáticos traseros se hayan salido algo de la carretera, estos se degraden, junto con los frenos. También nos ha ocurrido que el coche pille un bache con una de las ruedas delanteras y que este salga volando como los vehículos del equipo A, cuando el desnivel no era para tanto.

Pero eso no es todo, ya que un par de veces nos hemos chocado con objetos invisibles que han destrozado un buen tiempo en una etapa. Son fallos garrafales que no se pueden tolerar en un juego de conducción.




¡TRATA DE ARRANCARLO, POR DIOS!

Podemos conducir a lo largo de diferentes rallys de sobra conocidos por los aficionados. Cabe decir que aquellos lugares más enfocados a la arena o la grava son mejores que otros que se compongan de asfalto o nieve. De esta manera el rally de Australia es más disfrutable que el de Monte-Carlo, por ejemplo. Además, tenemos varios modos de juego.

Por un lado están los modos multijugador, parte en la que este título se ha enfocado algo más que en anteriores entregas. Aunque tampoco ofrecen nada nuevo, pudiendo correr online con otros jugadores, desde etapas a rallys enteros. Nada especialmente reseñable.

En el modo de un solo jugador, podemos correr etapas en solitario, rallys enteros, ir al modo carrera o a la escuela de rally. Vamos a empezar con esta última. Se trata de una serie de tutoriales que nos enseñan a conducir de la forma más apropiada posible. El problema es que esto tutoriales son pésimos, obligándote a ir por una línea en la carretera que, si te sales de ella, te baja tanto la puntuación que hace complicado que pases todas las lecciones. Además, son muchas lecciones, demasiadas, para lo que luego contiene el juego.

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Las etapas se pueden correr de manera individual, sobre todo para aprendérnoslas y mejorar los tiempos. Esto viene muy bien de cara a los otros dos modos de juego, Rally y Carrera. En el Rally, podemos personalizar nuestro propio campeonato, escogiendo el número de lugares que queramos, donde tendremos que hacer las etapas. Es una forma sencilla de ver todos los lugares y eventos. Además, si te gusta la “simulación” que han conseguido en el título, da muchas horas de juego.

El que ha roto el molde es el modo Carrera. En este modo, comenzamos como un don nadie que quiere hacerse un nombre en el mundo de los rallys. Tras una pequeña prueba de la escuela de rally, te ofrecen contratos y empiezas a formar parte de una escudería pequeña. Comienzas a hacer rallys y la confianza con el equipo va aumentando. Todo está muy bien, pero tiene un par de fallos enormes. El primero tiene que ver con la reparación del coche. Durante las etapas, el coche se puede dañar y se tiene un tiempo límite para arreglarlo. El problema reside en que en la reparación automática, la IA siempre elige antes los neumáticos a la electrónica. Parecería lógico, sino fuese porque si se te rompe la electrónica, no tienes voz del copiloto, con lo que vas casi a ciegas.

El segundo error tiene que ver con la configuración del coche. Configurar el coches está bastante bien y  te permite gestionar estrategias de cara a futuras etapas. El problema reside en que, hasta que no pasas de ser un junior, no te permiten tocar la configuración y estamos hablando de tener que pasar por 40 etapas hasta que te permiten hacerlo. Esto es un fallo porque la IA se mueve por porcentajes y si una etapa tiene 60% de asfalto y 40% de grava, tirarán por la configuración de asfalto, aunque la parte con grava sea la más complicada de la prueba.




CONCLUSIONES

Un juego que no destaca en el ámbito gráfico. Con un sonido decente pero una jugabilidad que nos hace añorar los títulos de la anterior generación. WRC 3 tenía mejor control y físicas que este título. Si eres un fan de los rallys, tal vez podría interesarte, pero es posible que en el próximo año salgan más títulos de conducción que te puedan gustar más.

Tal vez se les ha ido la mano con el exceso de simulación, tal vez han errado con la elección de las físicas o tal vez la escuela de rally no es suficientemente buena. No es un mal juego, pero no es el mejor juego de rallys de los últimos años ni por asomo.

WRC 5 salió a la venta el 9 de octubre para PC, Playstation 3, Playstation 4, Playstation Vita, Xbox 360 y Xbox One.


Positivo

  • El sistema de sonido
  • Bastantes rallys y etapas
  • El sistema de configuración del vehículo

Negativo

  • Las físicas, el coche pesa muy poco
  • Los gráficos no son de la nueva generación
  • Demasiadas carreras hasta que se abre el sistema de configuración
  • Una escuela de rally pésima
5.5

Aceptable

Política de puntuación

Gonzalo Gómez
Joven graduado en Derecho que adora los videojuegos, el cine y la música.