Por qué Torment: Tides of Numenera es un juego imprescindible

Torment: Tides of Numenera

PC PlayStation 4 Xbox One

Por qué Torment: Tides of Numenera es un juego imprescindible

Lo nuevo de InXile no es un juego más

Por qué Torment: Tides of Numenera es un juego imprescindible
 
 

Hace apenas dos semanas que llegaba al mercado Torment: Tides of Numenera, un juego financiado a través del crowdfunding y desarrollado por el equipo, desconocido para muchos, de InXile. No es de extrañar que, a la sombra de lanzamientos como For Honor, Horizon: Zero Dawn o Ghost Recon: Wildlands, haya llegado por lo bajo, sin hacer demasiado ruido.

Sin embargo, a pesar de haber llegado de esta forma tan poco espectacular, consiguió despertar en mí mucha curiosidad, gracias a sus premisas y una carga tan pesada a la espalda como es ser el sucesor espiritual de Planescape: Torment (RPG de finales de los 90 convertido en obra de culto). Y precisamente de Torment: Tides of Numenera vengo a hablaros hoy; no desde el clásico punto de vista de un análisis en el que os detallaría todos los aspectos, sino desde una perspectiva más personal con la que os intentaré transmitir la pasión que esta obra ha despertado en mí. Acompañadme en este pequeño artículo si queréis descubrir por qué Torment: Tides of Numenera es un juego que no os debéis perder.

El mundo real es mucho más pequeño que el mundo de la imaginación” -Friedrich Nietzsche

La industria de los videojuegos, y más concretamente el género de los RPG, está plagada de títulos que presentan unos universos trabajados, atractivos, misteriosos y que, desde un primer momento, nos cautivan; algunos ejemplos los encontramos en obras tan aclamadas como Pillars of Eternity, Dragon Age o The Witcher (qué os vamos a decir que no sepáis del universo inspirado en la saga literaria de Geralt de Rivia). Pero, sorprendentemente, Torment: Tides of Numenera no solo es capaz de plantar cara a los grandes en este aspecto, sino que, en algunas ocasiones, he sentido que los supera.

InXile apuesta en esta obra por un universo espectacular que mezcla la fantasía más clásica con la ciencia ficción más avanzada para dar como resultado una ambientación espectacular tanto a nivel narrativo como visual, en donde se utiliza a la perfección una paleta de colores con fuertes contrastes. Y lo mejor es que no se nos sitúa en un mundo extraño donde la gente vive y piensa igual que en el lugar desde el que leéis esto. Todo en el mundo de Torment: Tides of Numenera es coherente. Desde la arquitectura de las edificaciones que encontramos hasta la extraña atmósfera que se respira, pasando incluso por la forma de hablar y comportarse de los personajes. Todo, literalmente, encaja como las piezas de un exquisito puzle que ha logrado hacerme abandonar mi cuerpo para sumergirme de pleno en este universo; y os aseguro que esta sensación no la tengo a menudo.

“La historia del mundo es la suma de aquello que hubiera sido evitable” -Bertrand Russell

En todo el tiempo que he invertido en Torment: Tides of Numenera, hay un punto que destaca por encima de todo lo demás: hay decisiones. No es extraño que en muchos videojuegos contemporáneos nos encontremos con ciertos puntos en los que debemos elegir una opción que varía más o menos algunos aspectos de la historia. Pero InXile lleva esto a otro nivel, proponiendo tomas de decisiones de forma constante pero sutil. Es decir, por supuesto que hay veces que elegir una u otra opción determina resultados tan importantes como la vida o muerte de un personaje; pero la magia está en las que, a priori, parecen menos importantes. El simple hecho de completar una tarea (que casi podríamos llamar recado debido a la banalidad de lo que se nos pide) de una forma u otra marca el devenir de la historia a través de las relaciones que tenemos con los habitantes del mundo del juego.

No siempre las decisiones tienen una influencia inmediata, pero gracias al sistema de “Tides” del juego (algo así como un sistema de karma hipervitaminado), todo tiene una repercusión. Y precisamente lo más bonito que me ha quedado de esto no es la influencia que nuestra decisión pueda tener, sino el hecho de ser conscientes de ello. La sensación de creer en la importancia de un determinado acto que pueda parecer muy inocente hace que en todo momento estemos exprimiendo la cabeza para encontrar nuevas maneras de resolver un problema.

Y creedme si os digo que no solo hay que pensar, sino que hay que entender realmente el videojuego, el lore, la situación y a los personajes para aprovechar todas las opciones que se nos dan. Es, en este aspecto, como un problema de matemáticas en el que no basta con saber la teoría o poder operar sin errores, sino que hay que entender lo que se hace en cualquier momento y ser conscientes del contexto para hallar la ansiada solución. Y, siendo sinceros, esta sensación me ha ganado por completo.




Con Torment: Tides of Numenera tenemos un juego de rol. Pero no el tipo de rol que encontramos hoy en día, sino una de esas obras clásicas, a las que la definición de RPG les viene como anillo al dedo. Las opciones abundan y nosotros, en nuestro papel de jugadores, abordamos las diferentes situaciones como mejor convengamos para, de esta forma, forjar una historia única. No os engañéis, el título de InXile tiene bastante poco que ver con los RPG de los últimos años como Skyrim y The Witcher, en donde los combates abundan. En Torment: Tides of Numenera podemos contar con los dedos de las manos el número de combates obligatorios e incluso en estos tenemos opciones muy particulares. El sistema de combate, que es por turnos, tiene características que lo hacen único, como la posibilidad de hablar con el enemigo mientras combatimos y finalizar la disputa de forma pacífica (o no, eso depende de nosotros).

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro” -Emily Dickinson

Uno de los pilares de los RPG clásicos era la narrativa. Una historia cautivadora que te atrapara desde el primer minuto y que no te soltara hasta que desentrañaras todos sus secretos era una de las principales razones por la que yo mismo dedicaba decenas y decenas de horas a las obras clásicas del RPG. Y Torment: Tides of Numenera invierte mucho en este aspecto.

InXile ha creado una obra tan clásica como fresca en este aspecto ya que, por un lado, se nos pone en una situación nueva, entrando en la piel de una persona que acaba de nacer; no es nuestro cuerpo el nuevo, ya que comenzamos como adultos, pero sí nuestra consciencia, la cual está completamente virgen, llevando la narrativa de esta obra por un nuevo camino más íntimo y personal que lo que estamos acostumbrados a ver. Sin embargo, en contrapartida a estas novedades, nos encontramos con un RPG de los de toda la vida, de esos que se asemejan más a un buen libro que a un videojuego; si queréis ir rápido saltando diálogos, olvidaos de este título.

Torment: Tides of Numenera cuenta toda su historia sin cinemáticas y utilizando tan solo de forma esporádica los actores de voz. La mayor parte de la narrativa llega en forma de texto, como si de una obra literaria se tratara. Casi toda la información se nos da a través de esta vía, en forma de extensas descripciones de algunos lugares, personajes e incluso de los gestos de éstos. Y, por si acaso a alguien le entraran ganas de saltarse estas maravillosas líneas de diálogo, InXile ha incluido muchas de las claves del juego en este apartado, haciendo que el hecho de prestar atención a las palabras de todos sea no solo importante, sino casi necesario. Hasta el más insignificante de los NPCs del juego tiene algo interesante que decirte en Torment: Tides of Numenera, y es que el hecho de que no haya marcadores de misión nos obligará a preguntar más de una vez a los NPCs acerca de ciertas ubicaciones; y, sinceramente, esto es algo maravilloso.

“El hombre solo juega cuando es libre en el pleno sentido de la palabra, y solo es plenamente hombre cuando juega” -Friedrich Schiller

No es fácil meter en un puñado de palabras la auténtica adicción que Torment: Tides of Numenera ha creado en mí. Mi yo más jugón se siente como un niño hambriento que ha probado tan solo el sabor de una golosina y tiene toda una bolsa delante lista para ser devorada; aún me quedan muchas horas en la obra de InXile y solo espero disfrutarlas a cámara lenta.

Por supuesto, esta no es una obra para todo el mundo pero, al igual que me ocurrió el año pasado con The Witness, sí es una obra que tenga que recomendar a todo el mundo. ¿Es perfecto como producto? Por supuesto que no, claro que tiene fallos y, probablemente, si esto fuera un análisis, no podría ponerle un 10; pero la sensación que transmite al jugar, lo que me ha hecho sentir y lo que me ha enseñado en las horas que le he dedicado ya hacen que yo lo guarde en un rincón privilegiado de mi memoria y, sobre todo, de mi corazón.





Contenido relacionado
  • Ronald Goncalves

    Para amantes del rol clásico, sí, sin duda lo es. Todas las variantes del RPG son agradables pero aquellos que son, o emulan, las concepciones de antaño tienen algo especial, y se nota a leguas que a esta obra ese ‘algo’ le sobra.

  • Juanma García

    Lo tengo pendiente en la biblioteca, pero antes la idea es ponerme con NieR: Automata. Con que me satisfaga la mitad de lo que hizo el Planescape ya me doy con un canto en los dientes. Madre mía, qué obra de arte y menudo juego más infravalorado cuando se habla de rol.

 
X