Gravel: un resaltante heraldo de la conducción off-road

Gravel

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Gravel: un resaltante heraldo de la conducción off-road

Nos hallamos a una semana de su lanzamiento

Gravel: un resaltante heraldo de la conducción off-road
 

Es la experiencia todoterreno definitiva“, asegura Milestone, la desarrolladora de Gravel, sobre su obra de conducción off-road. En un género donde encontramos buques insignia del calibre de DiRT, WRC, Colin McRae Rally, entre otros, resulta entonces una afirmación de gran osadía pues hablamos de una índole de videojuegos que, ciertamente, ostenta diversos representantes de amplia calidad. Sin embargo, el atrevimiento que muestra el estudio al momento de generar tal aseveración está más que sustentado: su creación es una magnífica producción y, como heraldo de su casta, se alza entre los más destacables de todo el linaje, y a continuación procederemos a explicar el por qué.

Pura diversión, paisajes espectaculares y una competición sin cuartel

Las descripciones que la empresa realiza en relación a su producto son un factible motor que nos lleva a resaltar los puntos más importantes de su propuesta. Respecto a la previamente resaltada, su utilidad comienza por mencionar una de las principales basas que caracteriza a este título: el entretenimiento, su capacidad tan natural y fluida de engancharnos al volante durante horas dentro de, efectivamente, unos paisajes espectaculares cuyo poderío gráfico y técnico, junto a un diseño estético variopinto y excepcional, nos teletransportan a los lugares en donde estamos desplazándonos a raudas velocidades, haciendo que la experiencia sea, trascendiendo incluso de lo lúdico, aún más gratificante.

De manera más detallada, los preceptos de Gravel son los básicos en la corriente a la que pertenece: rápida conducción en ambientes rurales –con segmentos urbanos, por momentos– en los que la velocidad prima tanto como el control, muchas veces subestimado en otros símiles. A través de un ingente repertorio de vehículos, cuyo procedimiento de desbloqueo detallaremos más adelante, podremos bienaventurarnos en una serie de pistas que ofrecen diversos desafíos: largos sprints en relativa línea recta, circuitos de tamaño reducido y de múltiples vueltas, torneos con puntaje de por medio y más variaciones que, teniendo en consideración, además, la influencia del clima, nos convidan a una gama de posibilidades de proporciones destacables, permitiendo que los gustos particulares de cada jugador se vean sufragados sin excepción alguna.

Así, pues, y de entre las diversas modalides que próximamente resaltaremos, destaca el Off-road Masters, la escisión de la obra en la que nos convertimos en un conductor al uso y nos desenvolveremos en diferentes competiciones que nos permitirán avanzar a lo largo de una temporada (de 15 capítulos y 5 episodios especiales). Durante el transcurso de la misma, haremos frente a los mejores pilotos en numerosas disciplinas que pondrán a prueba todas las habilidades que aprenderemos con la constante exposición a las mecánicas, unas que, además, lucen su mejor porte mientras tales encuentros y certámenes se llevan a cabalidad.

Progresión y variedad como piedras angulares

En términos diferentes, uno de los pilares fundamentales sobre los que se cimienta el planteamiento de Milestone es en la satisfacción que supone la progresión. En todo sentido, comenzamos con pocas herramientas a nuestra disposición, sin embargo, a medida que progresamos y superamos las contiendas, iremos desbloqueando un sinfín de elementos que expandirán los confines jugables del título: vehículos, pruebas, pistas… En síntesis, en lugar de concedernos el acceso a su ingente densidad de contenido, nos sitúan en un desnudo principio para darnos la oportunidad de que, primero, nos adaptemos a la composición lúdica y, segundo, descubramos el regocijo que siempre ha significado el descubrimiento de inéditos componentes, hecho que nos mantiene atados con gusto a los controles.

Por otro lado, la diversidad del contenido es, asimismo, uno de los factores que más suma a la experiencia de Gravel, y su concepción puede atarse a todos los ámbitos del juego. Presenta una gran heterogeneidad en los entornoslo visual cuenta con una importancia colosal-, ofrece un resaltante número de vehículos que se alternan tanto en marcas como en su estirpe y depone múltiples modalidades como la exaltada con anterioridad, el Modo Libre para disfrutar de cualquier pista de manera directa, el Modo Multijugador, la siempre agradable variación Contrarreloj, Desafíos Semanales… Existe un abanico de componentes lo suficientemente extenso como para embelesarnos durante horas y horas mediante un agradable equilibrio entre la simpleza de sus mecánicas y lo compacto de su contexto jugable, logrando así ser una propuesta recomendable tanto para ajenos al género como para asiduos.

Tan sencillo como profundo: accesible para toda la comunidad

Hasta ahora, hay una cuestión clara: las mecánicas de la producción son fáciles de comprender para cualquier usuario, ergo, crear diversión no le cuesta esfuerzo en lo absoluto. Gracias a ello, cualquiera que no esté familiarizado con los off-road, o la conducción en general, podrá sentirse cómodo sin necesidad de haber disfrutado de sus predecesores espirituales. Ésto, simultáneamente, será de agrado para aquél que ya haya gozado de los postulados de la estirpe, no obstante, para esta clase de individuos existen diversos añadidos cuya intención es la de dotar de mayor proyección el planteamiento de la obra, causando que, por consiguiente, hasta los más acérrimos tengan un desafío con el cual enfrentarse.

En alusión a lo planteado, Gravel concede la oportunidad de modificar singularmente la dificultad del título y, asimismo, ofrece una honda capacidad de personalización de los vehículos. Lo primero se traduce en cuestiones como remover los frenos automáticos, erradicar la ayuda a la estabilidad, hacer que las colisiones tengan efectos prácticos en el auto, cambiar de transmisión semiautomática a manual… Todos estos detalles, junto a varios más, hacen que el porcentaje de puntos obtenidos tras la finalización de cada carrera sea aún mayor, por lo que nos hallamos ante un componente equitativo en el que los jugadores reciben recompensas a la par de la dificultad que se proponen a sí mismos, razón que justifica el argumento de que todos están amparados en justa medida.

De igual manera, la subrayada personalización hace referencia a que cada coche puede sufrir la modificación de aspectos mecánicos como la suspensión frontal, la suspensión trasera, la transmisión y los diferenciales, los frenos y la alineación, cada uno de estos ámbitos contando, a su vez, con pequeños elementos que pueden ser trastocados en pos de que los más experimentados encuentren el vehículo perfecto para sí mismos. Recomendamos, aun así, no modificar la confección predeterminada ya que, si no sabemos lo que hacemos, aunque siempre podremos reconvertirlo a su estado normal, podemos modificar las capacidades de la máquina para mal, pues la influencia que tienen los susodichos mecanismos es fácilmente notoria.

Destacable, pero no exento de errores

Las falencias primordiales que asedian el trabajo de Milestone son pocas y, ciertamente, no empañan en demasía el acabado global de la obra, pero merecen su respectiva mención ya que, de modo ineludible, están presentes y se hacen notar. Así, pues, recalcamos unos dolorosos y prolongados bajones de frames que se suscitan en algunas de las pistas, infortunio que rompe considerablemente el tempo de la carrera y nos puede llevar al choque fácilmente. Asimismo, el sistema de colisiones con otros competidores es irregular y, en ocasiones, encontraremos la derrota por extraños devenires en las físicas y en la forma en que nuestro carro interactúa con sus homólogos; son características que, insistimos, no dañan el producto en demasía y, quizá, sean corregidas de cara al lanzamiento final del juego, realidad que esperamos se vea materializada para hacer del título una pieza todavía más impoluta.

Es adrenalina, diversión pura y espectáculo

Retomamos las palabras de la desarrolladora una vez más porque, de manera eficiente, así podemos resumir lo que ofrece Gravel. Raudas carreras, estampas visuales fantásticas, mucho contenido, constantes sensaciones de satisfacción y, ante todo y dentro de todo, entretenimiento. Como comentamos anteriormente, aún hay ciertas divisiones que han de ser revisadas para empoderar los flancos débiles de este bastión de lo off-road, sin embargo, no caben dudas en que lo ya depuesto se adjudica sólo descripciones positivas, por lo que asimismo nos sentimos seguros de afirmar que, cuando salga para PC, Xbox One y PlayStation 4 el 27 de febrero, su compra es de los movimientos más recomendables dentro del género.


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