El CGI del remake de "Hokuto no Ken" sigue viéndose horrible siete episodios después. Pero hay algo inesperado: el anime funciona. En efecto, la estética es mayormente insalvable, pero de alguna manera, esta nueva versión de la historia está sabiendo captar elementos esenciales que le dan sentido y valor.
Creo que por lo visual, mucho fan o espectador ajeno al show asume directamente que los combates deben ser terribles. Y ciertamente hay una realidad inmutable: si las luchas en un anime como "Hokuto no Ken" no funcionan, entonces es imposible que el anime cumpla con las expectativas. Pero el resultado es mucho mejor de lo que se podía anticipar.
La clave del remake se encuentra en las coreografías y representaciones de las técnicas de Kenshiro; contra bandidos cualesquiera, los movimientos de Kenshiro son sencillos pero suficientes. Pero lo mejor llega cuando debe luchar contra los 'jefes' de las bandas a las que se enfrenta.
Nunca había visto "Hokuto no Ken" y me sorprende cómo cada nuevo episodio, Kenshiro es capaz de utilizar una nueva técnica especial mediante la que destruir a su enemigo. Puede que los efectos se parezcan, al fin y al cabo es la base de su técnica. Pero hay movimientos tan sorprendentes como:
Todo eso son cosas que han ocurrido en lo que llevamos de remake y, obviamente, te causan impresión. Por esa parte, considero que este "Hokuto no Ken" funciona, porque el apartado de la acción hace lo que debe hacer. Y no es lo único que cumple: también el mundo y el propio Kenshiro.
Kenshiro no es un asesino a pesar de que tiene todos los conocimientos de uno. Es lo que más choca del protagonista de "Hokuto no Ken". Porque en un mundo que ha perdido completamente la cabeza, lo que busca Kenshiro es que la cordura pueda hacer que las vidas de los más desafortunados no sean tan desgraciadas.
No es nada sencillo lo que plantea "Hokuto no Ken": Kenshiro lo tiene absolutamente todo para convertirse en un villano. Pierde a la persona más importante de su vida, se ve traicionado por lo más parecido que tuvo a un mejor amigo y posee el poder de asesinar a cualquiera que se plante ante su persona. Pero opta por vivir de una forma totalmente distinta.
La vida de Kenshiro es compasión, y esa compasión en un mundo de crueldad transforma a los que le rodean: a Rin le otorga una esperanza que ya había perdido, y a Bat le da algo todavía más importante: el valor de la duda. Porque el Bat del principio de "Hokuto no Ken" jamás se habría puesto en peligro por otra persona, pero lo acaba haciendo por Rin.
Es ciertamente un personaje fascinante, toda una lección de vida. Aunque tenga el poder para tomar el control de todo, Kenshiro opta por tender una mano y ayudar a aquellos que no tienen sus capacidades. Y eso es lo que choca siempre más a los villanos: su generosidad. El anime plasma perfectamente esa dualidad narrativa que deja huella.
Puede que el remake de "Hokuto no Ken" no entre por los ojos, pero sigue entendiendo algo esencial: Kenshiro continúa siendo uno de los protagonistas más fascinantes que ha dado el anime. Y si sigue sabiendo valorar eso, el viaje va a ser mucho más llevadero de lo que parecía.
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