"Wistoria: Wand and Sword" tuvo una sólida primera temporada. Me gustó. Pero, ¿hasta el punto de seguir el anime más allá de ello? Era la duda que tenía con el estreno de la segunda temporada. Y la verdad, poco a poco me había ganado hasta que me ha acabado de convencer con uno de los mejores episodios de anime del año.
De primeras, "Wistoria" me llamó la atención por dos razones: una por ser una obra del autor de "DanMachi", y otra por ser un trabajo que apostaba por esa idea de "Black Clover" y "Mashle" en la que el protagonista es incapaz de usar magia a pesar de que vive en un mundo en el que es necesaria, sobre todo para cumplir sus sueños.
Pero "Wistoria" siempre tuvo un tono algo distinto; no era tan víctima de la comedia y el corazón del Shonen tradicional. Y ahí es donde se nota la mano del autor, porque otra cosa no, pero hay algo que me ha quedado bien claro: Fujino Oomori es un verdadero genio creando historias de héroes.
Ya me ocurrió con "DanMachi", pues más allá del harem que se monta Bell de forma involuntaria, la realidad es que como relato del héroe que va de menos a más es increíble. Cada vez más épico, te muestra constantemente sus límites y siempre da con la forma de romperlos de forma épica. Y eso mismo acaba de ocurrir con Will.
Porque es un hecho que tener un protagonista que no sabe usar magia en un mundo en el que todo el mundo la usa, tiene algo de 'raro'. Es necesario un porqué, algo con lo que el espectador pueda entenderlo. En el caso de "Wistoria", es el catalizador que convierte a Will en un verdadero héroe de una historia de fantasía.
Will era un desgraciado. Esto es así y él mismo es el primero que lo reconoce: quería llegar a la torre de los magos para estar con su amiga de la infancia pero todo en el destino estaba en su contra. Y es que no es una forma de hablar: resulta que el destino tenía otros planes para Will... que aun así le van a permitir cumplir su mayor deseo.
La segunda temporada de "Wistoria" nos revela así que Will es una especie de héroe que se llevaba buscando 500 años. Un espadachín único capaz de utilizar una especie de 'Quinto Elemento' que va más allá de la magia tradicional. Es una aptitud única que le permite romper límites fuera del alcance de cualquier otro.
Las verdaderas implicaciones de ello todavía no están claras, pero todo apunta a que Will es una fuerza necesaria para alcanzar la paz absoluta. Al fin y al cabo, si cada año los Magia Vander deben reconstruir el sello que protege a toda su ciudad es precisamente porque siempre hay un peligro inminente.
Y eso es precisamente lo que hace del despertar de Will algo tan sumamente especial; porque nunca estuvo equivocado y siempre hizo lo correcto esforzándose al máximo, solo que era imposible que comprendiera su verdadero potencial. Al fin y al cabo, es algo que remite a una era en la que los magos actuales ni vivían.
Dicho esto, quiero destacar que el episodio en sí tiene un encanto especial. No es una bestia técnica, pero sí que cumple sobradamente en líneas generales. Donde lo borda es a la hora de transmitir. Realmente te hace sentir que estás ante el nacimiento de un héroe. Es uno de esos momentos de fantasía que si lo clavas, hace que el espectador vibre. Y "Wistoria" lo borda.
La forma en la que "Wistoria" le ha dado la vuelta por completo a las expectativas que se tienen para la historia de Will es genuinamente sobresaliente. No sé hasta dónde llegará "Wistoria", pero después de este episodio tengo claro algo: ya no es una serie que quiera abandonar.
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