El anime genera mucho dinero como medio y mucho ruido en redes sociales como entretenimiento. Pero no es ni mucho menos lo estable y seguro que puede parecer de cara a sus trabajadores. De hecho, hay estudios que señalan la posibilidad de que antes de 2030, el volumen de episodios por año se reduzca en hasta 400 por limitaciones del sector.
Un informe del Japan Research Institute ha revelado una serie de datos muy interesantes que podrían definir el futuro más inmediato del anime:
Sugawara menciona también los malos sueldos de los animadores novatos y cómo no hay suficiente capacidad industrial para hacer que veteranos cuenten con los recursos suficientes como para entrenar adecuadamente a los más inexpertos. Y eso está generando un ciclo en el que el sector va perdiendo cada vez más trabajadores experimentados y capacitados.
Puede parecer contraproducente que plantee esta duda siendo el principal encargado de la sección de anime en Areajugones, pero desde hace años veo que existe un problema claro en este sector: hay una saturación de proyectos muy evidente.
De hecho, desde Kadokawa han señalado algo que tarde o temprano iba a ocurrir: los animes isekai no rinden como antaño. Y es que es completamente lógico que no consigas cifras tan positivas si cada año estrenas decenas del mismo modelo de anime. Simplemente es imposible que todos llamen la atención por igual.
Voy a dar un dato surrealista: solamente en este trimestre de primavera se han estrenado alrededor de 60 animes. Es un completo sinsentido. No todo manga y novela ligera necesita un anime, o por lo menos no de manera inmediata. Es absolutamente imposible que los espectadores sean capaces de consumir al ritmo que se produce. No tiene mayor misterio.
Además, estamos en una etapa en la que cada vez se espera más de las producciones trimestrales. Ahora el estándar lo marcan obras de máxima calidad como "Kimetsu no Yaiba", "Jujutsu Kaisen" o "Frieren". Y personalmente creo que ese es el camino: menos anime, pero de más calidad.
En lugar de tener a más animadores inexpertos repartidos entre muchos proyectos sin apenas futuro, ¿no tendría más sentido formar equipos más sólidos para dar pie a mejores producciones y a su vez crear un entorno en el que aprender mientras se trabaja? Estamos en un contexto puramente artístico y creativo; el anime no debe ser el McDonald's del entretenimiento.
Obviamente, todavía está por ver si lo que sugiere el estudio en cuestión se acaba cumpliendo. Pero hay motivos de sobras para entender que no se trata de una mera posibilidad, sino de un futuro muy posible. Puede que los próximos 5 años de anime vayan a ser mucho más diferentes de lo que anticipábamos.
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