Ayer mismo saltaba la noticia en España: Studio Ghibli recibiría el premio Princesa de Asturias de comunicación y humanidades por su impacto cultural. Un reconocimiento al legado histórico de la obra de creadores como Hayao Miyazaki e Isao Takahata. Pero resulta que simultáneamente el estudio está afrontando una crisis generacional en Japón.
Si uno quiere ver una película de Studio Ghibli es tan sencillo como irse a Netflix y buscar en el inmenso catálogo de producciones que hay del estudio. Pero esto no ocurre en Japón, y eso justamente de lo que ha hablado el periodista japonés Soichiro Matsutani (vía automaton).
El periodista expone el problema de la siguiente manera:
El periodista destaca así casos particulares muy recientes: este mes de mayo se emitirá por primera vez en 4 años la película "Nicky, la aprendiz de Bruja", mientras que "Susurros del Corazón" volverá también a emisión... solo que en este caso por primera vez en 7 años.
Además, Matsutani expone que es todavía más difícil encontrar películas de Studio Ghibli en Nippon TV que no lleven el sello de dirección de Hayao Miyazaki, pues apostar por otros nombres como los de Takahata o Yonebayashi supone no conseguir ratings televisivos tan elevados como se buscan.
Es tremendamente obvio en este caso: se bloquea durante años el acceso a películas de Studio Ghibli a menos que el interesado pase por caja. Y si hablamos de niños que podrían criarse con las películas de Miyazaki y compañía, está claro que a menos que exista un interés de los padres porque vean las cintas estos no van a dedicar sus fondos a comprar películas.
De hecho, es bastante surrealista que lo que se considera un bien cultural como son las películas de Studio Ghibli, se encuentren en su país de origen bloqueadas detrás de una ventana de pago que, de nuevo, hace mucho daño a las nuevas generaciones de espectadores.
El hecho de que las emisiones de Nippon TV se den también de 4 a 8 veces al año (de nuevo según apunta el periodista), hace que la cadena de televisión se asegure ratings muy elevados cuando decide emitir una de las películas de Studio Ghibli, pues obviamente se entiende casi como un 'acontecimiento' televisivo dada la manera en la que se preserva estas cintas.
La realidad es que de una ironía máxima que las películas de Studio Ghibli sean tan sumamente difíciles de acceder en la propia Japón mientras que en el resto del mundo su accesibilidad es total. Y eso no impide que en España sus reposiciones en salas de cine no sigan funcionando.
Una generación de jóvenes japoneses desapegada de las películas de Studio Ghibli es algo que personalmente no entraba en mis papeletas. Espero que no sea algo que realmente afecte a cómo se valoran las películas del estudio en un futuro. Pero definitivamente tendrá un impacto en lo que se habla de ellas.
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