Los actores de voz de anime japoneses (también conocidos como Seiyuu) son grandes estrellas a día de hoy. A consecuencia del crecimiento exponencial de la popularidad del anime, muchos nombres que anteriormente eran 'solo voces' han trascendido hasta convertirse en absolutos iconos. Dicho esto, no siempre fue así: Yuko Miyamura, quien pusiera voz a Asuka en "Neon Genesis Evangelion", tiene experiencias poco agradables.
Miyamura-san ha explicado recientemente que las primeras ocasiones que fue invitada a la televisión japonesa le dejaron pésimas experiencias. Esto es lo que explicaba la actriz:
"Cuando nos invitaban a un programa de televisión, nos trataban como si fuéramos animales exóticos. Nos veían como una especie de espectáculo, nos infravaloraban y se mofaban de nuestros fans otakus, a los que trataban de forma discriminatoria."
Uno de los casos más graves que recuerda Miyamura-san es el de una invitación a un programa que tenía un único objetivo: ridiculizar a los fans de la propia actriz así como a los fans de la comunidad del anime. Lógicamente, la actriz se negó a participar en el programa en cuestión a menos que cambiaran el formato. El programa accedió... pero cuando Miyamura llegó al plató para la grabación, se dio cuenta de que no habían cambiado absolutamente nada.
"Sentí que me engañaron por completo", explicaba Miyamura. Dicho esto, la actriz asegura que a día de hoy las cosas han cambiado mucho. Señala que los actores de su gremio han obtenido mucho reconocimiento como profesionales, y que en su caso ha asistido a multitud de shows en los que la han tratado con sumo respeto. Y ese es el reflejo de la clara evolución de este sector.
Es una realidad social que todos hemos vivido a lo largo de los últimos 20 años: antes, exclamar que uno veía anime podía costarle caras raras y prejuicios severos. Actualmente, la industria del anime es la base de una de las corrientes más populares de la industria del entretenimiento. Nombres como "Kimetsu no Yaiba" o "Jujutsu Kaisen" son sinónimos de 'hype' y 'aura'. Y eso es genial.
Pero la realidad que explica Miyamura es una parte de la historia del anime que no hay que olvidar. En aquel entonces, la animación japonesa generaba rechazo porque era una gran desconocida. Sí, todo el mundo sabía lo que era "Dragon Ball" o "Campeones: Oliver y Benji". Pero muchas de estas series se trataban más como excepciones que lo que realmente eran: estandartes del anime.
Con el tiempo, empezó a extenderse la idea de que la animación japonesa podía ofrecer obras tan complejas y respetadas como las grandes producciones cinematográficas o televisivas. Studio Ghibli tuvo mucho que ver con eso, con producciones como "El Viaje de Chihiro" o "La Princesa Mononoke" que transformaban por completo las ideas que se tenían sobre el anime. Gracias a ello, hoy en día millones de personas siguen día a día las producciones trimestrales de cada año.
En definitiva, la experiencia de Yuko Miyamura no debe entenderse solo como una vivencia personal, sino como el reflejo de la enorme transición social que ha experimentado el anime. La animación japonesa atraviesa hoy su mayor momento de popularidad comercial; queda por ver cómo gestiona una posición global que parecía impensable cuando sus actores eran tratados como una simple rareza televisiva.
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