Netflix continúa apostando fuerte por el thriller español de alto concepto: premisas intensas, conflictos familiares al límite y una amenaza inminente que lo acaba envuelve todo. Sobre el papel, es una fórmula que funciona, como vimos hace poco en 'La viuda negra'. En la práctica, no siempre.
'Cortafuego', dirigida por David Victori, es el último ejemplo de una tendencia muy preocupante dentro del catálogo nacional que tiene la plataforma: grandes ideas diluidas por una ejecución que no puede ser más plana y una tensión que no funciona como su director esperaba. Un thriller fallido que ni mucho menos es el peliculón que si fue hace menos de dos años 'La sociedad de la nieve', el máximo exponente del cine español en la plataforma.
Solo tienes que ver el tráiler de 'Cortafuego' para imaginarse de qué va la película: un incendio forestal avanza sin control. En medio del caos, una niña desaparece. Su madre (Belén Cuesta) se ve obligada a enfrentarse no solo al fuego, también a sus propios límites físicos y emocionales. Una trama que lo apuesta todo a la extrema urgencia de la situación, aunque este ingrediente no está bien cocinado.
El principal problema es que esa promesa inicial no se traduce en una experiencia realmente intensa, que debería ser el motor de un thriller como 'Cortafuego'. Después de un arranque bastante titubeante, aunque con una atmósfera amenazante que se va creando poco a poco, la trama no termina de acelerar y se instala en una zona de confort que la deja a medio camino entre la nada y la nada más absoluta. El incendio, que debería ser una amenaza constante, para nada lo es y de nuevo estamos creando una historia de personajes de las muchas que ya hemos visto en nuestro cine.
Y me sorprende mucho que esto le haya ocurrido a alguien como David Victori, con la experiencia de 'No matarás' en su filmografía: una película en la que el protagonista se enfrentó al abismo casi desde el principio. Sin embargo, en 'Cortafuego' el conflicto no funciona y en parte es culpa de una niña pequeña que en los primeros compases de la historia termina siendo insufrible.
Que tengamos a Belén Cuesta, Enric Auquer, Joaquín Furriel y Diana Gómez en el reparto debería ser, como mínimo, un salvavidas. Sin embargo, apenas Belén Cuesta asume el peso emocional de la película con su experiencia, alejándose de papeles más cómicos, aunque el guion no le proporciona un personaje verdaderamente interesante. En ocasiones, su rol es bastante plano y su desesperación es una repetición constante a lo largo de todo el metraje. ¿El resultado? Una interpretación buena, aunque no destacable, y eso es una verdadera lástima.
Y si hablamos de los personajes secundarios, Diana Gómez cada vez que aparece en pantalla mejor que no lo hiciera. Y no tanto por ella, como sí por un personaje que apenas tiene desarrollo. Y el resto de involucrados, más de lo mismo.
El guion de 'Cortafuego' juega a revelar detalles poco a poco, intentando mantener el misterio sobre lo ocurrido en realidad. Sin embargo, esto es una herramienta que no funciona después de que se haya empleado en tantos thrillers. Un goteo narrativo que entorpece y acaba ralentizando una película que lo tenía todo para ir rápido, y al menos resultar un entretenimiento notable.
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