¿Quién iba a decir que en pleno 2026 volveríamos a hablar del cine de Jennifer López? La cantante y actriz está de moda gracias al estreno de su última película en Netflix, 'Turbulencias en la oficina', una comedia romántica que recuerda mucho a esas otras comedias que protagonizó en su momento y que mantiene el encanto de aquellas, con una puesta en escena actualizada.
'Turbulencias en la oficina' ya es número 1 en 65 países de todo el mundo y promete convertirse en uno de los mayores éxitos cinematográficos de Netflix este año. Si quieres saber más sobre esta comedia romántica ambientada en una oficina, toma nota y descubre por qué tienes que verla aunque sea la enésima comedia de Netflix de este estilo.
Con Jennifer Lopez y Brett Goldstein como protagonistas, acompañados de Betty Gilpin, Amy Sedaris y Tony Hale, 'Turbulencias en la oficina' tiene un título tan explícito que da buena idea del argumento de una comedia romántica simple, pero efectiva.
Jackie, presidenta y directora ejecutiva de la aerolínea Air Cruz, dirige su empresa con mano dura, imponiendo una estricta normativa que prohíbe las relaciones entre empleados. Sin embargo, cuando un nuevo y atractivo abogado se incorpora a la compañía y comienza a trabajar para ella, esa norma se pondrá a prueba.
Vivimos una época muy complicada a nivel económico por mucho que los indicadores macro vayan bien; y muchas personas optan por ver películas sencillas en vez de sumirse en el enésimo drama social. Quizás esa es la clave del éxito de 'Turbulencias en la oficina', una comedia romántica de las de antes, con todo lo bueno y con todo lo malo que esto conlleva.
Como digo, 'Turbulencias en la oficina' está repleta de clichés y estereotipos, sobre todo de esos que ya vimos hace 20 años cuando el cine romántico estaba en uno de los momentos de mayor esplendor. Sin embargo, se agradece ver a Jennifer Lopez en un papel que le va como anillo al dedo: brilla en una comedia que está hecha a su medida. La cantante no necesita más que un personaje escrito como si el guionista se hubiera inspirado en ella misma.

Brett Goldstein no es que esté mal (cierto humor británico que no es fácil de pillar), pero es que no puede hacer nada contra Jennifer Lopez y Betty Gilpin, un papel secundario divertidísimo que destaca por momentos.
Si sabes perdonarle esa escasa novedad que aporta al género, probablemente descubras por qué una comedia como esta acaba arrasando en más de 60 países en Netflix y amenaza con ser una de las películas más vistas de todos los tiempos en la plataforma.
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