Hay actrices que triunfan y lo celebran en alfombras rojas. Inma Cuesta lo hace en un pueblo de 1.500 habitantes en el norte de Jaén. Arquillos, la localidad donde transcurrió su infancia, ha dado el nombre de la actriz a una de sus calles principales y a su escuela municipal de música, un reconocimiento que dice mucho tanto de ella como del sitio que la formó.
Arquillos no es Úbeda ni Baeza. No aparece en las guías turísticas ni acumula visitas por su patrimonio renacentista. Es un pueblo de casas blancas, plazas tranquilas y vecinos que se conocen entre ellos, fundado en el siglo XVIII como parte de los llamados Nuevos Poblados durante el reinado de Carlos III. Aquí vivieron los abuelos de Cuesta, aquí crecieron sus padres y aquí pasó ella su infancia después de que la familia se trasladara desde Valencia cuando la futura actriz era todavía una niña.
Ese vínculo nunca se ha roto. La propia Cuesta ha contado en varias entrevistas cómo su abuelo trabajó en plantaciones de olivos y cómo los recuerdos de aquella vida entre la naturaleza y las tradiciones familiares siguen teniendo un peso real en su forma de entender las cosas. Llegó incluso a pedir que su personaje en 'Arde Madrid' pudiera ser de Arquillos. No es un detalle menor: es una actriz que en pleno ascenso profesional sigue reivindicando un pueblo que la mayoría de la gente no sabría situar en el mapa.
La ceremonia de inauguración de la placa con su nombre tuvo lugar en un evento bastante íntimo, sin necesidad de palabras ni de cámaras. Solo el círculo más cercano. Esa decisión de mantenerlo pequeño, cuando Cuesta ya era perfectamente capaz de convertirlo en un evento mediático, dice bastante sobre cómo entiende ella este tipo de gestos. Su vínculo con Arquillos va más allá de su fama: forma parte de su infancia.
El momento llega cuando la actriz acaba de brillar en 'Berlín y la dama del armiño', la nueva entrega del universo de 'La casa de papel' en Netflix, donde interpreta a Candela, el interés romántico de Berlín y la única capaz de sostenerle la mirada al personaje de Pedro Alonso. La serie se estrenó mundialmente el 15 de mayo de 2026 y desde entonces acumula más de 16 millones de visualizaciones. Una caída respecto a la primera temporada bastante asumible.
En España cada vez es más habitual que los pequeños municipios pongan nombres de personas ilustres a sus calles como forma de preservar su memoria y atraer algo de atención sobre su patrimonio. Arquillos lo ha hecho con una actriz que, tres nominaciones al Goya mediante, no ha necesitado olvidar de dónde viene para llegar hasta donde está.
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