Conozco muy de cerca la obra literaria de Nando López, un escritor al que conocí a través de las redes sociales, y que me sorprendió con La edad de la ira, quizás su novela más exitosa hasta la fecha. Es posible que muchos de vosotros conozcáis este libro por el revuelo formado hace unos cuantos meses al conocerse que un joven mataba a sus padres después de leerlo: hubo medios que se atrevieron a relacionar ambos hechos como siempre realizan con los videojuegos... Menos mal que tenemos pensamiento propio y sabemos separar la locura de la realidad.
Porque sí, La edad de la ira trata sobre un joven que vive un suceso trágico, y nosotros le acompañamos de la mano a lo largo del proceso para saber qué ocurrió. Y esa es la magia tanto de la novela, como de la serie que ha lanzado ATRESplayer Premium: un retrato realista y muy crudo de la adolescencia, la homofobia y los problemas familiares que se ha convertido en un éxito porque así lo merece.
Acaba de terminar el cuarto (y último) capítulo de La edad de la ira en ATRESplayer Premium (yo creo que la serie, a corto o medio plazo, se verá en Antena 3), y creo que es momento de hablar sobre todo lo bien que hace Nando López y el equipo creativo de la ficción televisiva. Sobre todo lo que consiguen para concienciar a una sociedad como la adolescente que, aunque no lo parezca, sigue creciendo en el odio al diferente.
Si partimos de ahí, es interesante analizar cómo La edad de la ira consigue dividir su narrativa en 4 episodios complementarios, necesarios y reveladores. Lo que no vemos en el primero, lo acabaremos viendo en uno de los tres restantes. Porque Marcos es un joven con una vida que merece ser contada: en su autodescubrimiento, se topa con dos amigos que le ayudan, pero al llegar a casa, comienza el infierno.
Si os digo la verdad, y esto es algo que no hubiera pensado decir antes de ver la serie, prefiero la adaptación televisiva de ATRESplayer Premium al libro. No porque la novela no sea magnífica (que lo es, y doy gracias a Nando López por escribirla), sino porque los responsables de la adaptación han trasladado a la perfección el mundo de Marcos y sus compañeros de clase. Y sobre todo, nos ha permitido conocer aún más a personajes como Álvaro, ese profesor de literatura en el que muchos que hemos dado el paso nos sentimos reflejados.
Aún así, creo que es necesario leer La edad de la ira aunque hayas visto ya la serie porque es una novela esencial en la literatura juvenil. Las palabras escritas por Nando López te ayudan a conocer mucho más de cerca a 4 protagonistas rotos por el odio, por la ira. Y si has llegado a la ficción tras leer el libro, te recomiendo que devores el proyecto de ATRESplayer Premium y dejes atrás los prejuicios. Por cierto: Manu Ríos ha conseguido que me coma mis palabras. Este es su mejor papel hasta la fecha (como Marcos), y sus miradas, gestos y silencios me han conquistado.
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