¿No echas de menos esa sensación de comentar con tus amigos y compañeros de trabajo la serie del momento? Hubo un tiempo en que el lunes era un ritual social. Llegabas al trabajo, a clase o volvías a casa y la conversación arrancaba por sí sola: "¿viste el último capítulo de 'Juego de Tronos'?". No hacía falta especificar qué te había impactado porque todos habían visto lo mismo, no había muchas más opciones. Y si las había, teníamos tiempo de devorarlas todas, una a una.
Todo esto se ha terminado rompiendo. Y llevamos años mirando apenas los pedazos que quedan sin querer reconocer qué significan para nosotros: ver series no es ni mucho menos un evento como hace una década. Ahora forma parte de nuestra rutina: devoramos episodios en el transporte público, de vuelta a casa o antes de dormir en la tablet. Y es una pena.
El catalogo de más de 500 plataformas de streaming disponibles hoy en día en todo el mundo garantiza que la escasez que hacía funcionar la cultura televisiva en un pasado no vaya a volver. Antes, las cadenas generalistas eran unas afortunadas por producir series que todos querían ver y las cadenas de pago no estaban tan extendidas. Ahora, el algoritmo te construye un universo a tu medida, perfectamente adaptado a ti y te deja solo dentro de él.
El problema no son los números. Los números son espectaculares. 'El juego del calamar', 'Miércoles', 'Adolescence' o 'El caballero de los Siete Reinos' acumulan cientos de millones de visualizaciones en sus primeras semanas. El problema es que no hay fenómeno. Lo que no existe, o existe de otra forma, es la conversación sostenida. Por poner tan solo un ejemplo, 'Adolescence' acumuló más de 100 millones de visualizaciones y desapareció de la conversación tan solo unas semanas después de su estreno; quizás la vieron más personas que en su momento 'Friends', pero aquella es un evento cultural y 'Adolescence' es únicamente una serie más de Netflix que tuvo la suerte de engancharnos.
El paisaje televisivo cada vez más fragmentado, causado por la avalancha de servicios de streaming y la competencia de otras formas de entretenimiento como los eSports, los videojuegos y las redes sociales, hace que la cultura televisiva sea cada vez más pequeña en escala y que sea progresivamente más difícil producir un fenómeno del tamaño de 'Perdidos' o 'Juego de Tronos'.
Curiosamente, lo que está sobreviviendo en televisión es el directo. Hablo de deportes, galas en directo y realities con emisión semanal como 'Supervivientes'. Incluso en plataformas de streaming como Netflix, Amazon Prime Video o HBO Max, los contenidos en directo deportivos tienen cada vez una presencia más elevada. No porque el deporte sea mejor que la ficción, sino porque sucede en este momento y genera la necesidad de devorarlo antes de que sea demasiado tarde. Algo parecido a lo que sucede con el teatro, que está viviendo una nueva época dorada llenando escenarios.
Ver series nunca fue solo entretenimiento, eso tenlo claro. Era una forma de estar en el mismo sitio que otras personas aunque estuviésemos a kilómetros de distancia. Ahora hemos ganado en opciones, pero hemos perdido ese sofá común que yo, al menos, echo en falta.
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