ANÁLISIS
DENSHATTACK

Análisis de Denshattack! - Un tren que no puedes dejar escapar

El estudio barcelonés Undercoders firma un arcade sobre raíles que coge un concepto ridículo y lo lleva hasta las últimas consecuencias con una variedad y un mimo que no esperaba

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Cuando probé la demo de Denshattack! hace unos meses ya avisé de que la idea tenía algo especial, pero una cosa es que una demo de media hora te vuele la cabeza y otra muy distinta es que un juego completo aguante el tipo durante toda su duración. Me lo he pasado en algo menos de once horas y puedo decirlo sin matices: no solo aguanta, sino que va a más. El concepto es tan simple de explicar como difícil de creer hasta que lo juegas, conduces un tren a toda velocidad sobre unos raíles y encadenas acrobacias como si fuera un juego de monopatín. Suena a chiste de una tarde, y sin embargo es una de las propuestas más frescas y redondas que he jugado en mucho tiempo.

La premisa acompaña ese espíritu desenfadado. Estamos en un Japón futurista donde la crisis climática ha empujado a la humanidad a vivir en ciudades cúpula conectadas por una red de trenes, y la historia no va de grandes salvaciones del mundo, sino de un grupo de chavales liderado por Emi que compiten haciendo virguerías sobre las vías. Lo que Undercoders ha construido encima de esa tontería es lo que convierte a Denshattack! en algo serio: un arcade con la profundidad, la variedad y el acabado de un estudio que sabe exactamente lo que quiere hacer.

Una curva de aprendizaje que no para de crecer

Lo primero que sorprende es que el juego nunca deja de enseñarte cosas. La demo ya traía drift con barra de timing, saltos, cambios de raíl, manuales y acrobacias aéreas, pero el juego completo sigue metiendo mecánicas nuevas y cada vez más complejas a medida que avanzas. Y lo hace bien, porque cada vez que te presenta una habilidad nueva te da un nivel pensado para practicarla y combinarla con lo anterior, de modo que aprendes jugando sin que te suelten un tocho de tutorial. El ensayo y error es dinámico, si te precipitas te la pegas, pero en cuanto le coges el punto a una mecánica ya la estás enlazando con las demás sin pensar.

Denshattack!

No diría que ninguna se convirtiera en mi favorita, sino que todas son piezas distintas que encajan unas con otras, y esa sensación de flujo cuando clavas un drift perfecto, saltas, haces una acrobacia y cambias de vía sin perder velocidad es de las que te hacen repetir un nivel hasta bordarlo. Alguna se atraganta al principio, claro, pero forma parte del proceso. Aquí conviene un apunte honesto, y es que el juego rinde de manera impecable, al menos en mi partida en Steam, con una fluidez constante y sin una sola caída de frames que rompiera ese ritmo, algo fundamental en un juego donde todo depende de la precisión y el timing. También lo he probado en Steam Deck y se comporta bastante bien.

Cada capítulo es un mundo, literalmente

Si algo temía tras la demo era que el juego se apoyara siempre en las mismas situaciones, y no podía estar más equivocado. Denshattack! te lleva de viaje por un Japón dividido en regiones y cada capítulo es prácticamente un bioma nuevo: nieve, bosque, secciones submarinas, ciudades neón que parecen sacadas de un sueño y zonas devastadas de una belleza extraña. La variedad no está solo en el escenario, también en lo que te piden. Hay algún nivel de entregas contrarreloj, sí, pero el grueso son propuestas mucho más ingeniosas: circuitos donde tienes que alcanzar tres objetivos cambiando de raíles y siguiendo las señales del entorno, niveles de reto donde debes lograr cierta puntuación haciendo habilidades o no pasas, y los combates contra jefes.

Y esos jefes son uno de los grandes aciertos. Lejos de romper el ritmo, encajan con la historia y cada enfrentamiento es más original que el anterior, con un diseño visual desbordante que va de lo kawaii a lo pandillero callejero, bebiendo de subculturas japonesas reales. Ninguno se me hizo especialmente difícil, pero todos los disfruté muchísimo porque aportan aire fresco justo cuando el juego podría acomodarse. A eso se suman fases minijuego que son un festival de ideas: una rítmica al estilo Guitar Hero donde saltas entre notas musicales cambiando de vía, tramos en los que controlas los puños de un mecha, otros a bordo de un dron y hasta alguno pilotando un barco. Cada vez que crees que ya lo has visto todo, el juego se saca otra locura de la manga.

Los momentos de calma y el mimo por los personajes

No todo es velocidad y adrenalina, y ahí está otro de sus encantos. Entre circuito y circuito, el juego te da hubs con muchísima personalidad. En el garaje puedes comprar trenes nuevos y personalizarlos con colores, pegatinas y motivos, y en la redacción del fanzine vas montando la revista de Fernando, el primer personaje que conoces, con los coleccionables que recoges por los niveles como sprays o cintas de vídeo. Hay incluso una galería para revisar las cinemáticas que vas desbloqueando y una Trucopedia con todas las mecánicas.

Pero mis momentos favoritos son las escenas de onsen, esas aguas termales donde el grupo se relaja y conversa. Es ahí donde la historia, simple en su planteamiento, brilla de verdad. Según avanzas, los líderes de las bandas rivales a los que derrotas se van uniendo a tu causa, y esos ratos de calma sirven para conocer su trasfondo y entender de dónde vienen. Reconozco que me ha gustado mucho cómo se va tejiendo el vínculo entre unos personajes que empezaban siendo enemigos, y ese detalle, sumado a una dirección artística que bebe de la era Dreamcast con un acabado modernísimo y una banda sonora que te mete de lleno en la acción, hace que quieras quedarte en ese mundo más allá de la próxima carrera.

Rejugabilidad para completistas y lo que aún puede pulir

Denshattack! es enormemente rejugable. En cualquier momento puedes volver a cualquier fase del mapa para exprimirla a por medallas de oro de tiempo y puntuación, los retos de cada circuito o los coleccionables que te falten. Para quien disfrute completándolo todo, esto es oro puro, hay contenido para rato. El pero, y aquí va mi experiencia personal, es que conseguirlo absolutamente todo puede hacerse cuesta arriba, y a mí me ha llegado a frustrar en algún momento. Dicho esto, con esfuerzo se saca y forma parte de la gracia del juego, así que va mucho en gustos. También creo que el desplazamiento por el mapa podría ser más ágil, con un listado directo de fases en lugar de tener que recorrerlo para elegir dónde ir.

Y hay margen para más: echo en falta modos de juego que alarguen la fiesta, como un modo dedicado de combates contra jefes, contrarrelojes, una zona de práctica libre donde experimentar con todo lo aprendido a tu antojo, o alguna forma de competición contra otros jugadores por la mejor puntuación de cada nivel, ya fuera mediante tablas o incluso un multijugador. Ninguna de estas carencias empaña la experiencia, pero son mimbres con los que el juego podría crecer aún más de cara al futuro. Undercoders ha firmado un arcade redondo, valiente y con una identidad propia apabullante, de esos que demuestran que el talento indie español no tiene nada que envidiar a nadie. Denshattack! parte de una idea que suena a broma y la convierte en uno de los grandes juegos independientes del año. No os lo perdáis.

Conclusiones

Denshattack! es de esas sorpresas que justifican estar atento a lo que hace el estudio pequeño y valiente. Lo que sobre el papel suena a chiste de una tarde resulta ser un arcade con una identidad tan marcada y un diseño tan cuidado que cuesta creer que detrás no haya un equipo enorme. Undercoders ha entendido que una idea disparatada solo funciona si se ejecuta con total seriedad, y aquí cada mecánica, cada nivel y cada combate contra un jefe están medidos para que nunca decaiga el ritmo ni la sensación de estar descubriendo algo nuevo.

No es un juego perfecto, y sus carencias apuntan sobre todo a lo que podría llegar a ser con más modos y algún ajuste de comodidad, pero lo que ofrece ya está tan pulido y tan lleno de personalidad que se coloca sin discusión entre lo mejor del panorama independiente español de este año. Si te gustan los arcades con alma, los juegos de puntuación con margen real de mejora y las propuestas que se atreven a ser distintas, este tren no lo puedes dejar escapar. Yo, desde luego, no me arrepiento de haberme subido.


Denshattack!

Analizado en PC

VideoGame
8.5
Puntuación Areajugones:
Notable

Denshattack! es de esas sorpresas que justifican estar atento a lo que hace el estudio pequeño y valiente. Lo que sobre el papel suena a chiste de una tarde resulta ser un arcade con una identidad tan marcada y un diseño tan cuidado que cuesta creer que detrás no haya un equipo enorme. Undercoders ha entendido que una idea disparatada solo funciona si se ejecuta con total seriedad, y aquí cada mecánica, cada nivel y cada combate contra un jefe están medidos para que nunca decaiga el ritmo ni la sensación de estar descubriendo algo nuevo.

Apartado jugable

Apartado sonoro

Apartado artístico

Apartado argumental

  • Coge un concepto absurdo y lo ejecuta con una profundidad y un acabado sobresalientes
  • Una curva de aprendizaje que no para de crecer y nunca se siente repetitiva.
  • Variedad apabullante de escenarios, objetivos y fases minijuego
  • Combates contra jefes con muchísima personalidad
  • Dirección artística deudora de la era Dreamcast y una banda sonora espectacular
  • Enormemente rejugable, un festín para completistas
  • Conseguirlo todo puede hacerse cuesta arriba
  • El desplazamiento por el mapa podría ser más ágil
  • Se echan en falta más modos de juego
Duración: 10-15h
Jugadores: 1
Idiomas: Multi

Política de puntuación

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Denshattack!

Redactado por:

Ingeniero de Telecomunicaciones. amante de SEGA y todo lo que tenga que ver con Sonic. Nintendero por bandera y Game Pass en el corazón. Muy fan de Halo y las sagas Gears of War o Forza. Siempre con mi Steam Deck en la mochila...