Todos sabemos cuál es la filosofía que Nintendo sigue a la hora de hacer que uno de sus personajes avance a la siguiente generación: la compañía remodela entorno, posibilidades y mecánicas asociados a cada avatar, pero nunca su esencia. Desde este punto, cada entidad de la gran N se mueve en distintos rangos de cambio de una consola a otra y, sinceramente, Yoshi era uno de los que más lo necesitaba.
Los dos últimos juegos de Yoshi (Woolly World y Crafted World) supusieron una mera traducción de las mismas capacidades del personaje a distintos escenarios cuya estética dependía de un material de manualidades concreto. La formula funcionó dos veces, pero la gran N ha hecho bien en plantearse si lo haría una tercera.
Con esto en mente, hay que aclarar que Yoshi and the Mysterious Book no se conforma con ser otro traslado más. No es un Yoshi al uso: no es un juego de plataformas convencional. Pero, ¿cómo de bien le ha venido esto al personaje? Después de pasarme el nuevo exclusivo de Nintendo Switch 2, ya tengo una respuesta.
Para toda la familia, para bien y para mal
Nintendo no se esconde con Yoshi and the Mysterious Book, ni falta que le hace: en todo momento se muestra como un título pensado para todos los públicos. Sin omitir el hecho de que los anteriores también lo eran, hay que recalcar que esta nueva entrega hace todavía más énfasis en ello. Tanto es así que este Yoshi no tiene una barra de vida ni puede morir.
La razón de esto último reside en que la cadena de recompensas inmediatas que genera la acción de ¨saltar para evitar obstáculos¨ queda en segundo plano y deja de ser razón que justifica la existencia del juego para convertirse en una herramienta con la que acceder a su verdadera naturaleza. Yoshi and the Mysterious Book es, en realidad, un juego de puzles con rompecabezas ligeritos que esconden más de lo que parece, aunque en algunos momentos peque de no profundizar en ellos cuando la ocasión lo merece.
De ahí que haya que reformular lo que decía antes: Yoshi and the Mysterious Book es un juego para todos los públicos, para bien y para mal. Cada presentación de un nuevo puzle a resolver llega cargada de sorpresa, pero la sensación de descubrimiento que tan potente es en los primeros compases de la aventura, se va deshinchando conforme avanzas en ella.
Este nuevo Yoshi no es un juego de plataformas (al 100%)
El cambio de rumbo de este nuevo Yoshi no es tan loco como parece porque sigue haciendo uso de esa imagen colectiva que todos tenemos en la cabeza del personaje. Yoshi puede saltar, apurar unos segundos en el aire, engullir enemigos y objetos, lanzar huevos y recoger flores.... No obstante, este set de capacidades se orienta hacia otro objetivo diferente: experimentar con las criaturas que encontramos a lo largo del juego. Y digo esto en sentido literal. Haciendo referencia a lo que comentaba antes, este nuevo juego de Yoshi intercambia ¨saltar¨ por ¨investigar¨ como verbo clave en la definición de su propuesta jugable.
Al principio del juego conoceremos al Profesor Leo, un libro mágico que, por circunstancias que no mencionaré aquí, ha perdido toda la información que poseía de decenas de criaturas ante las que servía como enciclopedia andante. De ahí que solicite a Yoshi que se encargue de la complicada tarea de hacer que sus páginas se vuelvan a llenar con datos y curiosidades sobre las mismas. ¿Cómo exactamente? Muy sencillo: a través de una investigación de campo.
Cuando Leo abre sus páginas, muestra un bioma protagonizado por múltiples seres vivos que pulularán por él, haciendo que el hub central desde el que se accede a cada nivel se conforme como un diorama viviente. Para acceder a cada fase, tendremos que colocar la lupa del libro sobre una de las criaturas que aparecen en pantalla para que Leo transporte a Yoshi a su mundo pintado y redescubra sus comportamientos, conductas e interacciones con tal de registrarlas una vez más.
Cada criatura se despliega como entidad protagónica del nivel al que pertenece y todo lo que ocurre en él depende de su habilidad característica. En este sentido, Yoshi cuenta con un nuevo movimiento consistente en llevar a dicho ser vivo a sus espaldas (aunque no sirve con todas), lo que hará que podamos aprovechar su capacidad única para interactuar con otras entidades y el escenario de muchas maneras diferentes.
Lo más llamativo de esto no es cómo Yoshi se relaciona con cada criatura (saltando encima, lanzándole un huevo, pegándole un culetazo o comiéndosela), sino en cómo reacciona el entorno a su habilidad característica, así como otros seres vivos que forman parte de su mismo bioma. De hecho, esto último genera un espectro que va de menos a más en cuanto a profundidad en cada nivel: las primeras anotaciones sobre la criatura así como el evento principal a descubrir para avanzar de fase son sencillas de encontrar, pero hay otros datos que requerirán que usemos más la cabeza.
Ahí es donde aparecen las sinergias más locas y Yoshi and the Mysterious Book hace gala de una creatividad sin precedentes en la saga, aunque la cantidad de elementos a descubrir sobre una criatura es tan amplio que muchos de ellos aparecerán de casualidad, haciendo que la sensación de logro personal por haber descifrado la conducta de la misma quede opacada por el mero factor sorpresa.
Hay que resaltar que la variedad de criaturas a encontrar es altísima y, además, estas pueden reaparecer en niveles que no les pertenecen, generándose así un tercer tipo de sinergia: si ya podíamos anotar conductas determinadas por la interacción Yoshi-criatura y criatura-entorno, habrá ocasiones en las que entrará en juego la de criatura-criatura, siendo estas las más originales y llamativas de todo el juego.
Y quizás la mayor virtud de Yoshi and the Mysterious Book resida en que sus zonas secretas ya no dependen únicamente de tu capacidad para notar que están ahí, sino de resolver el gran acertijo interconectado que supone cada criatura con el resto de elementos del juego. De hecho, al anotar suficientes datos sobre las mismas (además de otorgar estrellas que usaremos para avanzar a los siguientes mundos) se nos dará la posibilidad de otorgarles el nombre que queramos en el libro, lo cual es un puntazo.
Ahora bien; el juego también se reserva una mecánica con la que poder acceder a los datos más ocultos de una criatura con tal de poder comprenderla de forma más eficiente, la cual se basa en que podremos recoger monedas en los niveles que tendremos que usar para que el Profesor Leo nos dé pistas sobre una conducta que no hayamos descubierto todavía. Por tanto y haciendo referencia a ese espectro de profundidad del que hablaba antes, Yoshi and the Mysterious Book reconfirma que es un juego para todo el mundo; tanto para quienes quieran pasarse horas experimentando de formas alternativas con una criatura como para aquellos a los que les interese más el qué (hace) al cómo (conseguir que lo haga).
Conclusión: más de lo que parecía, menos de lo que esperaba
Yoshi and the Mysterious Book supone un paso lógico hacia delante para el personaje, aunque a veces peque de no atreverse a llevar al extremo la nueva fórmula que propone. Al empezar a jugarlo, se intuyen trazas de Super Mario Odyssey o Super Mario Bros. Wonder a raíz de la constante sensación de descubrimiento, pero no logra mantenerse en alza a sí mismo con el paso de las horas hasta revelar lo que es en realidad: una nueva entrega de Yoshi sin intenciones revolucinarias.
En lugar de con los títulos que acabo de mencionar, se podría decir que este nuevo Yoshi se alinea más con Princess Peach: Showtime! Sorprende mucho al principio, pero acaba adoptando un tono muy reconocible y familiar con el paso de las horas tanto bien como para mal. No obstante y después de habérmelo pasado, no puedo evitar lanzar una pregunta al aire: ¿Merece más el personaje? Al fin y al cabo, hay sagas con pretensiones de avanzar desde la ambición, mientras otras lo hacen poco a poco. Y Yoshi no necesita más, eso seguro.
Yoshi and the Mysterious Book
VideoGame
8
Puntuación Areajugones: Notable
Yoshi and the Mysterious Book se distancia de los dos últimos juegos del personaje al priorizar una experiencia centrada en la resolución de puzles por encima de la naturaleza plataformera de la saga. Tiene buenas ideas y le sobra originalidad, aunque a veces peque de precavido en cuanto a profundidad. No sé si será el cambio que Yoshi necesitaba, pero si sé que me encantaría ver de lo que sería capaz una Nintendo totalmente comprometida con esta nueva fórmula en el futuro.
Estilo visual
Jugabilidad
Banda sonora
Duración
La enorme variedad de criaturas por descubrir
El estilo visual es apabullante
La constante sensación de que descubres algo nuevo cada poco tiempo
La posibilidad de poner nombre a las criaturas
Algunos puzles son realmente originales
En ocasiones, se siente demasiado sencillo
Las veces en las que descubres algo de forma no intencionada
Graduado en psicología (2011-2015). Periodista cultural con 8 años de experiencia en el sector de la información. Actualmente formo parte del equipo de Areajugones desde 2019, donde trabajo como redactor especializado en videojuegos, crítico, editor de vídeo y cubro eventos tanto a nivel nacional como internacional de forma presencial. En 2024, comenzó mi camino en la sección Fuera de Juego de SPORT como redactor de actualidad. También soy psicólogo especializado en terapia familiar, siempre con la mirada puesta sobre nuevas tendencias a través de una perspectiva analítica y profesional.