
Los videojuegos ya no son una afición al alcance de todo el mundo. El 'gaming' se ha encarecido de forma salvaje estos últimos años tanto a través del precio de los videojuegos como de las propias consolas. Y no va a cambiar en próximos años. Por eso solo puedo dar el siguiente consejo: si estás dudando en comprarte tu próxima consola, es el momento. Por malo que parezca.
Es una realidad: la IA ha desestabilizado por completo todo coste de los componentes tecnológicos. El precio de la memoria y almacenamiento no ha parado de subir desde que la Inteligencia Artificial pasó a ser un elemento clave de ciertas grandes compañías, y ahora la empresa manufacturadora Micron ha firmado acuerdos estratégicos a largo plazo que refuerzan la idea de que la memoria seguirá cara durante años.
Según adelantan, se tardará mucho tiempo en conseguir mejoras sustanciales en la producción de memoria y almacenamiento; si bien se espera que a partir de 2028 el panorama empiece a mejorar gradualmente, son incapaces de proporcionar una proyección precisa para el momento en el que el abastecimiento de memoria se pondrá a la par de la demanda actual.
Es decir, la escasez de componentes vinculados a la memoria se mantendrá durante el año que viene y muy posiblemente más tiempo. Y eso está directamente vinculado al incremento de precio de Xbox anunciado en el día de ayer y a la advertencia de la compañía estadounidense en cuanto a que en 2027 se espera otro incremento igual. Y no, no es un caso de 'qué mala es Xbox' en comparación a otras compañías: es algo que espera a todas las consolas.
Cuando Valve anunció su Steam Machine a un precio superior a los 1.100 euros en el modelo base todo el mundo lo vio como una locura. Y lo es. Es un producto de nicho que muy pocos van a comprar y menos a ese precio. Pero es que en el contexto actual tiene cada vez más sentido. Como también lo tiene que aunque PlayStation y Nintendo no hayan anunciado aún una nueva subida de precio, lo harán próximamente.
Y sí, eso lo digo siendo consciente de que a partir del 1 de septiembre, Nintendo Switch 2 pasará a costar 499 euros en lugar de los 469 actuales. Pero es que la realidad es esta: una sola subida de precio no puede hacer frente a la nueva realidad de mercado impuesta por el encarecimiento de la memoria y la escasez de componentes de la misma.
No estamos ante una crisis puntual como la pandemia, sino ante una presión estructural del mercado tecnológico: la IA, los centros de datos y la demanda de memoria están compitiendo directamente con el hardware de consumo. Y para entender por qué futuros incrementos de precio son inevitables, lo explico de forma más visual:
Y en efecto he puesto a PlayStation de ejemplo, pero es algo que afecta a todas las compañías de videojuegos, que no tiene solución inmediata y que apunta a encarecer todavía más el mercado durante los años que están por venir.
La gran pregunta ya no es sólo cuánto costarán PS6 o la próxima Xbox, sino si llegarán en un mercado capaz de asumirlas. Porque si la memoria y el almacenamiento siguen encareciéndose, la próxima generación puede nacer en un contexto mucho más hostil para el jugador. Y eso deja una conclusión incómoda: quizá comprar ahora no sea barato, pero esperar tampoco garantiza que vaya a ser mejor.
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