
Durante más de quince años, cada edición de la Copa Mundial de la FIFA tuvo su propio videojuego oficial, una entrega independiente que EA Sports lanzaba meses antes del torneo y que se convertía en cita obligada para el aficionado al fútbol y a los videojuegos por igual. Desde World Cup 98 hasta el 2014 FIFA World Cup Brazil, los Mundiales contaron con su propia ventana en consolas, con modos, mecánicas y planteamientos que no aparecían en ningún otro FIFA. Era una tradición tan asentada como el propio sorteo del torneo.
Aquella era se acabó hace doce años. Desde FIFA 18 (con el añadido gratuito del Mundial de Rusia 2018) y FIFA 23 (con el modo del Mundial de Qatar 2022), la Copa Mundial dejó de tener videojuego propio y pasó a ser un simple parche temporal dentro del FIFA del año. Con el revival viral del 2010 FIFA World Cup South Africa en las habitaciones de Pedri y Borja Iglesias durante el Mundial 2026, conviene mirar atrás y recordar las cinco entregas que mejor representaron lo que era un videojuego oficial del Mundial cuando todavía existían como tal.
El que han rescatado Pedri y Borja Iglesias en pleno Mundial 2026 no es casualidad. La entrega del Mundial de Sudáfrica fue la cúspide del formato standalone. EA Sports incluyó 199 selecciones, un excelente modo Capitán de tu País que permitía clasificar a una selección menor desde las eliminatorias regionales hasta levantar el trofeo, y el modo Historia del Mundial con desafíos basados en momentos icónicos de ediciones anteriores. Para el aficionado español tiene además un peso emocional añadido: es el videojuego oficial del único Mundial que ha ganado España, el del 11 de julio de 2010 en Soccer City con el gol de Iniesta.
Para muchos, el mejor del formato a nivel puramente jugable. La gran innovación fue el Global Challenge Mode, un modo con 40 desafíos basados en partidos clásicos del Mundial y de las fases de clasificación, que permitía reescribir o revivir momentos históricos del torneo. Incluyó las seis rondas regionales de clasificación con 127 selecciones nacionales y un sistema de tanda de penaltis bastante más realista que el de su antecesor. Es, junto al de 2010, el más completo en variedad de modos.
La gran joya técnica de la familia. Introdujo la barra de potencia de tiro, una mecánica que cambió la sensación de cada remate y que se convirtió en sello de la saga durante años. EA Sports le encargó la banda sonora a la Vancouver Symphony Orchestra, un detalle que sigue siendo único en la historia de la franquicia. Fue título de lanzamiento europeo de GameCube y la última entrega en aparecer en PSX original. Para muchos veteranos sigue siendo el más recordado por jugabilidad pura.
El punto de partida del formato moderno y la entrada más nostálgica del top. El primer Mundial oficial de EA Sports y, sobre todo, el de la intro icónica con "Tubthumping" de Chumbawamba, una secuencia que toda una generación recuerda de memoria. Heredaba el motor de FIFA 98, añadía el premio al jugador del partido y desató sesiones interminables de "el que gana se queda" en cualquier salón con una PSX o una N64 en los noventa. Fútbol arcade en estado puro, sin pretensiones simulativas.
El último standalone de la historia. La polémica le acompañó desde el día del anuncio: EA Sports decidió lanzarlo solo en PS3 y Xbox 360, ignorando las recién estrenadas PS4 y Xbox One. Pese a ello, el modo Road to Rio ofrecía una de las experiencias de clasificación más profundas del formato y los Online World Cups se convirtieron en uno de los grandes alicientes competitivos del año. Es el cierre simbólico de una era que se daba por consolidada y que, sin embargo, no volvió a repetirse.
El final del formato standalone tiene una explicación industrial. A partir de 2018, EA Sports decidió que los modos del Mundial llegarían como actualización gratuita dentro del FIFA del año en curso. FIFA 18 estrenó el modelo con el Mundial de Rusia 2018, FIFA 23 lo repitió con Qatar 2022 y la versión actual de EA Sports FC 26 ya prepara su propio modo para la cita conjunta de Estados Unidos, Canadá y México. El argumento comercial es sólido: integrar el contenido en el juego anual evita canibalizar ventas y permite aprovechar la base instalada de Ultimate Team. El argumento sentimental, en cambio, no se sostiene tan bien.
Lo que se perdió con el formato propio fue precisamente lo que volvía especial al evento. Modos diseñados expresamente para el torneo, mecánicas que no aparecían en ningún otro lugar, soundtracks personalizados, intros que se hacían virales por sí solos. El revival de la imagen de Pedri y Borja Iglesias jugando al 2010 FIFA World Cup South Africa en plena concentración del Mundial 2026 no es solo un guiño nostálgico al único Mundial que ha ganado España: es también el recordatorio de que algunos de aquellos videojuegos oficiales siguen funcionando como amuleto colectivo doce años después de que la industria decidiera dejarlos atrás.
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