
Docked ya está disponible en PC, PS5 y Xbox Series X/S por 29,99 euros en su edición estándar y 39,99 en la deluxe. El nuevo juego de Saber Interactive, los responsables de SnowRunner, te pone al mando de un puerto devastado por un huracán que tienes que reconstruir pieza a pieza operando grúas, apiladoras y todo tipo de maquinaria pesada. Sobre el papel suena al simulador portuario definitivo. En la práctica hay un juego que hace algunas cosas extraordinariamente bien y otras que no están a la altura de lo que promete.
Lo primero que hay que dejar claro es que Docked no es un mundo abierto. No puedes recorrer el puerto libremente, no puedes descargar barcos enteros ni organizar el trabajo a tu antojo. El juego tiene una estructura de misiones lineales con una historia sobre Tommy, un músico que vuelve a casa para ayudar a su padre a reconstruir el negocio familiar después del desastre. La historia es lo de menos. Lo que importa es que cada día del juego se divide en dos partes: una de gestión económica donde aceptas contratos, gestionas la capacidad de almacenamiento y equilibras las finanzas del puerto, y otra de misiones prácticas donde te subes a la maquinaria y mueves contenedores con tus propias manos.
La maquinaria es espectacular. El nivel de detalle de cada vehículo es impresionante, desde las grúas STS que tienes que escalar por escaleras y pasarelas hasta llegar a la cabina, pasando por las apiladoras que se manejan con una precisión que al principio abruma y después engancha. Cada máquina tiene sus propios controles, su propia física y su propia personalidad. Aprender a manejar una grúa nueva después de haber dominado la anterior es una de las mejores sensaciones del juego porque todo lo que has aprendido tienes que reaprenderlo con cada vehículo. Las físicas son excelentes: los contenedores oscilan con peso real, las cuerdas se tensan y pueden romperse si las conectas mal, y alinear el enganche con un contenedor que está en un ángulo complicado requiere una precisión que resulta extrañamente adictiva cuando le pillas el truco.
Las cabinas están modeladas con un cariño por el detalle que se nota. La apiladora tiene marcadores visuales para juzgar las dimensiones desde la altura, el asiento gira para mejorar los ángulos de visión, las piernas del conductor se mueven de forma independiente para que puedas ver dónde están las ruedas. Hay pantallas LCD dentro de la cabina que te dicen la altura exacta del contenedor. Es el tipo de simulación que cuando funciona te mete en un estado de concentración casi meditativo. Cuando estás en la grúa moviendo contenedores Docked es un juego excelente. El problema es todo lo que hay alrededor.
La pega más grande es que las misiones son demasiado cortas. La mayoría consisten en mover entre dos y cuatro contenedores de un punto a otro y listo, misión completada. Para un simulador que te vende la fantasía de gestionar un puerto entero, terminar una tarea en diez minutos después de mover tres cajas se siente como si te quitaran el plato de comida después del segundo bocado. No hay opción de descargar un barco entero, de organizar el trabajo a gran escala ni de quedarte operando maquinaria todo el tiempo que quieras. El juego decide cuándo has terminado, no tú.
El puerto además se siente vacío. No hay otros trabajadores visibles, no hay camiones moviéndose, no hay actividad de fondo que sugiera que esto es un lugar de trabajo real. A medida que avanzas y amplías las operaciones con más grúas, más carriles de camiones y miles de contenedores procesándose al día, la desconexión entre lo que dicen los números de gestión y lo que ves con tus ojos se hace cada vez más evidente. Y la guinda es el final: al completar el último hito el juego bloquea tu partida y te dice que la historia continúa en los DLC. No puedes seguir jugando, no puedes repetir misiones que te perdiste, no puedes seguir gestionando el puerto. Si quieres volver a jugar tienes que empezar una partida nueva desde cero. Para un juego de 30 euros con unas 18-20 horas de contenido es una decisión difícil de justificar y que ha enfadado a buena parte de los jugadores.
Docked tiene los cimientos de algo muy bueno. La simulación de maquinaria pesada es de lo mejor que se ha visto en el género, las físicas son convincentes, visualmente cumple de sobra y hay momentos donde el juego consigue esa sensación de flujo que solo los buenos simuladores logran.
Pero la falta de un modo libre, las misiones demasiado cortas, el puerto sin vida, una historia prescindible y un final que te echa del juego hacen que el producto se quede muy por debajo de su potencial. Saber Interactive ya ha anunciado contenido adicional y si añaden un modo sandbox donde simplemente puedas trabajar en el puerto a tu ritmo sin restricciones de misiones, Docked podría convertirse en lo que debería haber sido desde el principio. Por ahora es un simulador con un corazón brillante encerrado en una estructura que no le deja respirar.
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