
La industria de los videojuegos se encuentra en uno de los peores momentos de la historia: entre el fin del formato físico anunciado por PlayStation y los miles de despidos de empleados de Xbox, el año no podía ser más negro para el sector. Pero todo esto escuece todavía más cuando salen a la luz las brutales cifras con las que se mueven las empresas: 80.000 millones de dólares fue cuanto invirtió Xbox en su estrategia de años atrás.
La información llega del equipo de Bloomberg, y abre de la siguiente manera:
"Xbox gastó cerca de 80.000 millones de dólares durante la última década en toda clase de acuerdos para conseguir títulos populares como Call of Duty o Skyrim. Apostaron todo a que los jugadores se lanzaran a un modelo similar al de Netflix; un servicio de suscripción con cientos de ofertas que dieran horas de juego sin fin."
Sin embargo, Game Pass no ha cumplido los objetivos que Microsoft se había marcado. Porque para el presente año fiscal el objetivo original de encontrarse en torno a los 77 millones de suscriptores, y lo último que hemos podido conocer es que no solo no se ha alcanzado dicho dato, sino que a consecuencia del incremento de precio de hace unos meses perdieron hasta 4 millones de suscriptores, dejando el dato 'solo' en 30 millones.
De ahí es de donde deriva la inmensa cantidad de despidos que ha tenido que afrontar Xbox en los últimos días, vendiendo estudios como Undead Labs en un proceso de reestructuración que se encuentra solo en su primera fase. Pero el problema de fondo va más allá: al final, los que pierden son siempre los mismos.
Sí, se puede entender que el mercado tecnológico no es en absoluto amigable ahora mismo debido al incremento de precio impuesto por las grandes empresas. Pero del mismo modo, hay que pensar que cuando hablamos de grandes corporaciones como es en este caso la división de videojuegos de Microsoft, los presupuestos son los que son.
Querer mandar el mensaje de que los despidos son necesarios para el bienestar de la compañía cuando fracasan acuerdos por cifras estratosféricas es como echarle la culpa al cocinero del barco porque este se hunda. Aun así, es la realidad que nos quieren vender, y cuesta tragarla cuando los videojuegos son un mercado en el que se demuestra regularmente que los grandes presupuestos tampoco son necesarios para crear videojuegos exitosos y rompedores.
Sin ir más lejos, uno de los éxitos más recientes de la industria indie, Mina the Hollower, se informa que costó cerca de 5 millones de dólares en desarrollo, de los cuales 1,2 se alcanzaron mediante un Kickstarter. Y hablamos de que Xbox firmó acuerdos por valor de 80.000 millones. Es la misma industria, pero con un relato completamente diferente.
Toca ver ahora si Xbox puede recuperarse del agujero de estos últimos años. Si lo hace, es de desear que lo que consiga lo lleve a cabo sin excederse en esas firmas que ya ha quedado claro que no eran el camino, por lo menos para ellos. Sin desarrolladores ni jugadores no hay videojuegos, y valorarlos por más que un número es la forma de empezar a tomar el buen camino.
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