
Estamos viviendo algo histórico: por primera vez, las consolas de PlayStation, Xbox y Nintendo son más caras ahora que el día de su lanzamiento. Y lo peor de todo es que no parece algo que vaya a terminar: esta misma semana las consolas de Microsoft anunciaban un nuevo aumento de precio. En un entorno tan poco amigable para el bolsillo, pero en una generación que ya ha cumplido seis años, mirar a las futuras PS6 y Xbox parece evidente. Pero... ¿realmente es algo que queremos que ocurra pronto teniendo en cuenta este panorama?
En lo que respecta a ciclos habituales, sí, es normal pensar que PS5 y Xbox Series X/S comiencen a vislumbrar una sucesora. Sin embargo, que las futuras consolas aparezcan en el mercado sin que este se haya estabilizado parece realmente peligroso. Si ahora mismo comprar una PS5 con lector cuesta 650 euros y una Xbox Series X con lector pasará a los 800 euros a partir de agosto, ¿qué podríamos esperar de una nueva generación? La respuesta es evidente: algo muchísimo más caro.
De hecho, ya hay algunos analistas como Joost Van Dreunen, de Aldora, que ha comentado en GamesIndustry que lo normal es que la próxima generación "superará los mil dólares" en su versión más básica. Es decir, que podemos esperar que PS6 y la nueva Xbox, en este mercado actual, cuesten mil euros como mínimo... y creo que sería quedarnos cortos. Si tenemos en cuenta que Xbox Series X ya apunta hacia esos 800 euros y PS5 Pro, la consola más potente del mercado, se sitúa en los 900 euros, esperaría precios más cercanos a los 1.500 euros, incluso.
Aunque no tenemos ninguna fecha encima de la mesa, algunos analistas ya sitúan al año 2028 -e incluso antes- como uno muy posible para ver estas nuevas consolas. Si el precio de los componentes y de la memoria RAM no se ha estabilizado, podemos esperar una nueva generación cuyos precios rocen lo absurdo. Sería realmente inviable para la mayor parte del público afrontar un gasto así, y es muy probable que para las propias compañías no tenga sentido lanzar un producto ante esa perspectiva.
A esto se suma otro factor: la lentitud de la generación actual. Con la pandemia de por medio y con unos desarrollos cada vez más largos, parece que ha sido ahora, en estos últimos tiempos, cuando empezamos a ver verdaderos motivos por los que tener una PS5 o una Xbox Series X/S. Que se anunciaran las nuevas consolas para el año que viene, por ejemplo, a precios ridículos, sería recibido de forma poco amigable por los jugadores. Estamos viviendo, sin duda, momentos jamás vistos en la industria.
La generación de PS5 y Xbox Series X/S es una generación histórica, por los peores motivos. Sus precios no hacen más que aumentar en un entorno global donde la tecnología se está convirtiendo en una pieza de lujo al alcance de muy pocos, y donde hasta no hace mucho no existían demasiados motivos por los que cobijarlas en nuestro salón. Pensar, ahora mismo, en la próxima generación, asusta. Así que lo mejor que puede pasar, sobre todo para nuestros bolsillos, es que PS6 y la próxima Xbox estén lejos de llegar. Porque si no...
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