
El gran día de Steam Machine llegó ayer, con la revelación de sus modelos, precios y rendimiento en comparación con las otras opciones de mercado de la industria de los videojuegos. Y la realidad es que desde el primer momento se hizo obvio el gran problema de la propuesta de Valve: puede no querer competir de forma directa con las consolas tradicionales, pero es que tampoco podría.
Cuando PlayStation, Xbox y Nintendo aumentaron el precio de sus respectivos hardwares durante estos últimos meses muchos se llevaron las manos a la cabeza. ¿Cómo era posible que consolas que ya habían salido al mercado aumentaran su precio en lugar de reducirlo? Pues por la misma razón por la que Steam Machine tiene al final un precio tan poco apetecible: el encarecimiento de los componentes derivado del uso masivo de IA.
Steam Machine tenía que costar unos 750 dólares (según sugiere la propia Valve), no los 1049 por los que saldrá a la venta finalmente en su modelo más barato (más de 1100 euros para nosotros). Pero el hecho de que Valve vaya a lanzar su nuevo producto con el coste adicional ya aplicado lo convierte en una de las piezas de hardware dedicadas al videojuego más caras dentro del mercado de consumo actual.
Porque en efecto, Steam Machine puede ofrecer más que simplemente una experiencia tradicional de juego al contar con ese SteamOS repleto de posibilidades. Pero en última instancia, todo aquel interesado en la consola de Valve lo iba a hacer sobre todo por acercarle a la posibilidad de tener un PC gaming a un precio asequible. Ese ya no es el escenario, y es peor todavía con los análisis de rendimiento que ya circulan.
A día de hoy, PS5 y Xbox Series X tienen prácticamente 6 años desde que vieron la luz. Lo lógico sería que Steam Machine pudiera igualar fácilmente y superar el rendimiento de ambas consolas a estas alturas. Pero eso no es lo que vemos:
La comparación no es perfecta, porque Steam Machine puede estar moviendo algunos juegos a resoluciones superiores o bajo configuraciones distintas, pero el problema no es solo técnico: es de expectativa. Un hardware que llega seis años después y cuesta bastante más necesita justificar esa diferencia de forma muy evidente.
La gran suerte que puede tener Valve es que dadas las condiciones de mercado actuales, PlayStation y Xbox podrían acabar retrasando el lanzamiento de PS6 y Project Helix a un punto en el que el coste de los materiales fuera más lógico o equilibrado. Pero de no ocurrir así, Steam Machine tendría problemas mucho más serios de lo que se ve a día de hoy.
Porque no, Steam Machine no tiene esa facilidad de un PC tradicional para actualizar su hardware con nuevas piezas, y sí, se espera lógicamente que las nuevas consolas de PlayStation y Xbox den un importante salto tecnológico. Es decir, aunque la situación presente de Steam Machine no es favorecedora, en solo un par de años puede ser todavía mucho peor.
La realidad es que antes de la revelación de su precio, Steam Machine sí podía ser una alternativa que muchos estuvieran siguiendo de cerca. Pero conociendo que la alternativa más cara puede acabar ascendiendo hasta los 1.359 euros, más de uno se está empezando a plantear si no es más rentable invertir eso o un poco más en un PC actualizable e incluso de rendimiento inmediato superior.
No es un buen escenario actualmente el que tiene ante sí Steam Machine. Sí, sigue siendo probable que cuente con ventas de lanzamiento considerables dada la popularidad de Valve como marca. Pero ese contexto en el que podía convertirse en una competidora real de mercado pinta cada vez más lejano.
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