
Quantic Dream, el estudio francés detrás de juegos narrativos tan reconocidos como Detroit: Become Human o Heavy Rain, ha confirmado este 20 de mayo que detiene el desarrollo de Spellcasters Chronicles, su apuesta por el multijugador competitivo que apenas llevaba unos meses en Acceso Anticipado. En su comunicado, el estudio achaca la decisión al "complicado entorno de mercado" y al hecho de que el juego no logró atraer al público necesario para ser sostenible a largo plazo. Hasta aquí, una cancelación más en el ya abarrotado cementerio de los juegos como servicio. El problema es lo que viene después.
Y es que, en ese mismo comunicado, Quantic Dream se apresura a tranquilizar a sus seguidores asegurando que esta cancelación no afectará al desarrollo de Star Wars Eclipse, el juego ambientado en la Alta República que lleva esperándose desde su anuncio en los The Game Awards de 2021. Sobre el papel suena tranquilizador, pero conviene no tragárselo sin más, porque lo que sabemos del trasfondo de esta historia pinta un cuadro bastante menos amable de lo que el estudio quiere hacer ver.
La clave está en una información que Insider Gaming publicó el pasado mes de abril y que cambia por completo la lectura de lo de hoy. Según aquel informe, los ingresos que generase Spellcasters Chronicles estaban destinados precisamente a ayudar a financiar el desarrollo de Star Wars Eclipse. Es decir, el juego que el estudio acaba de cancelar era una de las patas económicas sobre las que se sostenía el proyecto de Star Wars. Y por si fuera poco, ese mismo informe apuntaba a que, si Spellcasters fracasaba comercialmente, su matriz NetEase podría reevaluar su compromiso con el estudio e incluso plantearse cortar la inversión. Justo lo que parece haber pasado.
Con ese contexto encima de la mesa, que Quantic Dream salga hoy a decir que Eclipse "no se ve afectado" es exactamente lo que cabría esperar tanto si fuera verdad como si no. Ningún estudio anuncia el mismo día que cancela un juego que su otro proyecto está en apuros, sería un suicidio comercial. No estamos diciendo que Eclipse esté cancelado ni mucho menos, pero sí que la fuente de ingresos que iba a sufragarlo ha desaparecido, que la confianza de NetEase pendía de ese hilo y que el estudio reconoce ya una "reorganización interna" que costará empleos, aunque prometan priorizar las reubicaciones antes que los despidos directos. Demasiadas señales como para quedarse tranquilo con un simple "todo va bien".
Más allá del futuro de Eclipse, el cierre de Spellcasters Chronicles deja una lección que la industria parece incapaz de aprender. Quantic Dream se suma a la cada vez más larga lista de estudios especializados en experiencias para un jugador que se lanzan al multijugador como servicio y se dan de bruces con la realidad. Los números del juego eran demoledores desde el principio: nunca llegó a superar los 900 jugadores simultáneos en Steam y arrastraba una valoración "variada" prácticamente desde su estreno. No hacía falta ser adivino para ver venir el desenlace, y aun así se lanzó.
El fenómeno no es nuevo, pero no deja de sorprender que estudios con una identidad tan marcada sigan apostando recursos y talento en un terreno tan saturado y despiadado como el de los juegos como servicio, donde sobrevivir es la excepción y no la norma. De momento, los jugadores que pasaron por caja durante el Acceso Anticipado podrán solicitar un reembolso completo, y los servidores echarán el cierre definitivo el 19 de junio. Habrá que esperar a ver si NetEase y Quantic Dream se pronuncian sobre los próximos pasos del estudio, pero por ahora lo más sensato es seguir de cerca el devenir de Eclipse con una buena dosis de prudencia. Ojalá nos equivoquemos.
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