
Super Nintendo o 'El Cerebro del a Bestia' es sinónimo de plataformas. Dices SNES y la cabeza se te va directa a Super Mario World, Donkey Kong Country, Mega Man X o Yoshi's Island. Son los clásicos de siempre, los que todo el mundo conoce y los que merecidamente aparecen en todas las listas. Pero la consola de 16 bits tuvo un catálogo de plataformas tan enorme que por debajo de esos nombres gigantes se escondían juegos con una calidad que hoy te dejaría con la boca abierta. Juegos que por no salir de Japón, por tener mala distribución o simplemente por llegar en el momento equivocado nunca tuvieron la fama que merecían.
Estos cinco son de los mejores ejemplos. Plataformas que iban desde la acción ninja más frenética hasta aventuras diseñadas por el mismísimo Akira Toriyama, pasando por joyas de culto que hoy se venden por cifras absurdas entre coleccionistas. Si te consideras fan de la Super Nintendo y no conoces ninguno de estos nombres, prepárate para descubrir que tu consola favorita guardaba mucho más de lo que pensabas.
Go! Go! Ackman salió en Japón en 1994 y es uno de esos juegos que por tener detrás al creador de Dragon Ball debería haber sido enorme. Pero no lo fue. Basado en un manga corto de Akira Toriyama, el juego te pone en la piel de Ackman, un joven demonio que despierta tras 50 años de siesta con la misión de recolectar almas humanas para vendérselas al señor oscuro. Su compañero volador Gonta las guarda en un frasco mientras tú te dedicas a repartir a base de puñetazos, patadas aéreas y bombas que limpian la pantalla. Lo mejor es que tus enemigos no son demonios sino ángeles armados enviados a detenerte, invirtiendo completamente el concepto clásico de bien y mal.
El estilo visual es inconfundiblemente Toriyama. Sprites grandes y expresivos, escenarios coloridos que parecen sacados de las páginas del manga y unas animaciones llenas de personalidad que le dan al juego un carisma difícil de igualar. Los niveles alternan secciones de plataformas clásicas con fases de vehículos y jefes con patrones sencillos pero entretenidos. No es largo ni especialmente difícil pero es tremendamente divertido y rezuma encanto por todos los poros. Tras la muerte de Toriyama en 2024 su legado en videojuegos se recuerda sobre todo por Dragon Ball, pero Go! Go! Ackman es la prueba de que su talento funcionaba igual de bien en un plataformas de acción absurdo y desenfadado.
Hagane: The Final Conflict es el juego de esta lista con la historia más curiosa fuera de la pantalla. Durante años corrió el mito de que había sido un exclusivo de Blockbuster en Estados Unidos, lo que infló su precio de forma absurda entre coleccionistas. En realidad fue un lanzamiento normal en tiendas pero la leyenda ya estaba hecha y hoy conseguir una copia original puede costar varios cientos de euros. Más allá del mito lo que importa es que el juego es una barbaridad. Ambientado en un Japón feudal cyberpunk, controlas al último superviviente del clan Fuma cuyo cerebro ha sido implantado en un cuerpo cibernético para recuperar el Santo Grial y vengarse de quienes destruyeron a los suyos.
El repertorio de movimientos es brutal: espada, shurikens, bombas, arma de cadena, saltos en paredes y techos, deslizamientos, ataques cargados y acrobacias constantes. Pero la barra de vida es minúscula y los enemigos pegan como camiones así que el verdadero reto está en dominar unas pocas herramientas de forma eficiente en lugar de intentar usarlo todo. Los niveles combinan plataformas exigentes con combates constantes al estilo Shinobi o Strider, con secuencias de escape espectaculares y jefes enormes de patrones agresivos. Es corto, durísimo y tremendamente intenso. Uno de los juegos de acción más estilizados de toda la biblioteca de Super Nintendo.
Magical Pop'n salió exclusivamente en Japón en 1995 y se convirtió en una de las joyas de culto más buscadas de Super Nintendo. Conseguir un cartucho original hoy es prácticamente imposible sin dejarse una cantidad indecente de dinero y eso ha alimentado su leyenda durante décadas. Pero su fama entre coleccionistas no es solo por la rareza sino porque el juego es visualmente espectacular. Sprites enormes y perfectamente animados, escenarios repletos de detalles y color, y un nivel de presentación que rivaliza con los mejores títulos tardíos de la consola.
Controlas a una joven hechicera que combate con ataques cuerpo a cuerpo y magia que se desbloquea conforme avanzas. Lo que realmente brilla es la exploración: los niveles están llenos de caminos alternativos, secretos escondidos y mejoras permanentes de vida que invitan a revisar cada rincón. No es un juego difícil pero sí muy gratificante para quienes disfrutan descubriendo cosas ocultas. Las peleas contra jefes son vistosas y los patrones encajan bien con el tono ligero y agradable de la aventura. Magical Pop'n no busca ser revolucionario, su fuerza está en el encanto, el arte y lo cuidada que se siente la experiencia. Una aventura cálida que demuestra cuánto talento oculto hubo en la época dorada de los 16 bits.
Run Saber es acción pura sin relleno. Lanzado en 1993, te planta en un futuro donde la humanidad activa a dos guerreros cibernéticos para detener una amenaza global. Puedes jugar en solitario o en cooperativo y cada personaje tiene un estilo de ataque ligeramente distinto que cambia cómo enfrentas cada nivel. El juego se basa en combate con espada, saltos por paredes, deslizamientos, ataques especiales y poderes que limpian la pantalla de enemigos. Todo es rápido, directo y fluido. No pierde ni un segundo en mecánicas complicadas.
La aventura se puede completar en menos de 30 minutos y eso lejos de ser un defecto es su mayor virtud. Cada fase tiene su propio ritmo y diseño, ninguna se siente repetitiva y la presión de los enemigos es constante de principio a fin. Las comparaciones con Strider son inevitables y merecidas pero Run Saber tiene personalidad propia dentro de ese estilo. Es el tipo de juego que pones cuando quieres media hora de adrenalina sin pausa y que cuando terminas te dan ganas de repetir inmediatamente, esta vez subiendo la dificultad o probando el otro personaje. Un plataformas de acción subestimado que merece ser recordado por lo bien que se siente jugarlo.
La saga Ganbare Goemon de Konami es una de las grandes olvidadas fuera de Japón. Mientras Mystical Ninja tuvo algo de repercusión en Occidente, Ganbare Goemon 2 se quedó encerrado en Super Famicom a finales de 1993 y nunca cruzó fronteras oficialmente. Hoy se puede jugar gracias a traducciones de fans y lo que te encuentras es uno de los plataformas más carismáticos y divertidos de toda la consola. La historia continúa justo después del primer juego: Goemon y Ebisumaru intentan descansar tras rescatar a la princesa Yuki pero un general extranjero llamado M. Gaines invade Japón con un ejército de soldados con forma de conejo. Es absurdo a propósito y eso es exactamente lo que hace genial a esta saga.
La secuela apuesta mucho más por el plataformas en dos dimensiones que el original. Las fases laterales están mejor diseñadas y se sienten más pulidas, con controles que responden mucho mejor que en la primera entrega. Puedes elegir entre tres personajes con velocidades, saltos y estilos de combate distintos. El mapa funciona al estilo Super Mario Bros. 3 con rutas alternativas y salidas secretas, cada nivel trae ideas nuevas, hay batallas de robots gigantes y el humor absurdo está presente en cada esquina. Visualmente es más colorido y detallado que el primero y la banda sonora acompaña perfectamente la energía caótica del juego. Si nunca has jugado un Goemon este es probablemente el mejor punto de entrada en Super Nintendo.
NOTICIAS RELACIONADAS