
Jugar nunca ha sido barato, pero la industria está entrando en una fase en la que cada vez parece más reservada a quienes pueden asumir precios disparados. Después de los recientes incrementos de precio de las consolas Xbox, el supuesto coste de fabricación de PS6 o el precio de lanzamiento de Steam Machine, el mercado es insostenible. Y una demanda busca plantar cara a ello.
Una demanda que ha visto la luz en el día de hoy pone el foco directamente sobre las empresas de tecnología que determinan los costes de mercado de la RAM. Esto es lo que busca la demanda:

La realidad es que el elevado coste de la memoria no afecta solo a los clientes, que deben pagar las consecuencias de un mercado sobre el que no tienen responsabilidad, sino que también impactan directamente a los costes de fabricación para marcas como PlayStation, Xbox o Valve. En este punto, las grandes fabricantes de memoria serían las principales beneficiadas del terrible estado de la industria tecnológica.
Pues obviamente es el objetivo final de todo esto; demostrar que acciones deshonestas (si las ha habido) no pueden acabar en beneficios para las empresas y cargos adicionales para los clientes. Dicho esto, una demanda de este tipo suele llevar mucho tiempo durante el cual los precios de mercado se van a mantener como conocemos.
Las mismas empresas de tecnología como Micron o incluso Lenovo ya han hablado sobre cómo no se espera que el precio de la tecnología se regularice hasta bien entrado 2028, puede incluso que haya que esperar hasta 2029 para ello. Y eso implica que los próximos 3-4 años van a ser unos en los que todo producto que requiera de memoria va a ver disparado su coste por encima de lo habitual.
Esta situación es la que pone en jaque el lanzamiento de las nuevas consolas de PlayStation y Xbox; después de comprobar la negativa respuesta al coste de lanzamiento de Steam Machine, está por ver si PS6 y Project Helix se la jugarán saliendo al mercado con un precio estratosférico o si finalmente podrían verse obligadas a replantear precio, margen o calendario a la espera de que se regularice el mercado. Es una situación realmente crítica.
Hace 10 años parecía imposible que la industria de los videojuegos afrontara unos costes de mercado y de venta como los que estamos viendo estos últimos años. Es una de las señales más claras de que la industria vive en una burbuja económica que empieza a mostrar grietas. Y si no se toman medidas, las consecuencias pueden acabar siendo desastrosas.
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