Crítica Vivir sin Permiso – No es la revolución que se prometía, pero entretiene

Una serie que presenta muy bien a sus personajes

Crítica Vivir sin Permiso – No es la revolución que se prometía, pero entretiene
 

El Príncipe” fue una gran revolución en la ficción española no tanto por el contenido como por la forma: seguía siendo un drama en el que el amor cobraba gran protagonismo pero mezclado con tramas sobre el terrorismo islámico que despertó la curiosidad de los espectadores. Ahora llega “Vivir sin Permiso” prometiendo ser la revolución de las series de narcotráfico, algo que desde ya decimos que no cumple y menos aún si la comparamos con la sobresaliente “Fariña”, una de las mejores ficciones creadas en nuestro país nunca.

Pero sí que cumple con otro objetivo: el de entretener. Gabilondo, su creador (el mismo que el de “El Príncipe“) sabe qué es lo que quiere la audiencia de Telecinco, o, en general, de las series nacionales: dramas con abundantes giros de guion y traiciones. Esto es algo que casa perfectamente con la trama de “Vivir sin Permiso”, puesto que Nemo Bandeira, el personaje de José Coronado, debe ceder la empresa a uno de sus hijos y en este ambiente es donde se producirá el cóctel mencionado. ¿Pero es una buena serie o una serie sin más?

Más bien lo segundo: en España, muchas de las series que se han creado en los últimos meses, como “Presunto Culpable” o “La Catedral del Mar”, unido a “La Peste” y “La Zona” quizás tenían fallos argumentales o de guion, pero lo suplían con un enorme aparato técnico en la fotografía y ambientación que encandiló al público. En cambio, “Vivir sin Permiso” es básica en este aspecto, algo que no ocurre con otro drama familiar como “La Verdad“, que pronto llegará a la cadena con su segunda tanda de episodios.

No sería nada grave de no ser porque en el drama tampoco es revolucionaria: tres hermanos en pugna por un negocio familiar en el mundo del narcotráfico es algo que se ha visto desde otros prismas como en la mencionada “Fariña” o en “Sin Tetas no Hay Paraíso” e incluso en el cine con cintas como “El Niño“. En cambio, sí nos ha gustado el tratamiento de la historia puesto que se parece a grandes dramas como “Motivos Personales” o “Se Quién Eres“. Esto se debe a que se profundiza más en la familia que en la acción, que también la hay pero sigue siendo tan rutinaria como otros aspectos de la serie.

¿Y funciona algo más? Sus personajes: tanto el padre de familia como sus hijos (y parejas) son presentados de forma digna en el episodio. Es muy complicado que un piloto nos diga cada una de las aristas de un personaje pero en “Vivir sin Permiso” se logra, lo que denota una buena escritura de guion. Además, las actuaciones de cada personaje son buenas, a destacar José Coronado y Ricardo Gómez, que deja su registro de Carlitos en “Cuéntame Cómo Pasó” para dar vida a un personaje radicalmente diferente.

En cambio, no nos gusta mucho la actuación de Álex González, el otro gran protagonista de la serie. Quizás son gustos personales, pero el actor no logra dar con la tecla en este primer episodio en cuanto a dar vida al personaje que debe interpretar. Una pena, puesto que lo adecuado sería que todos estuvieran al nivel al pertenecer a una misma familia.

Por lo tanto, ya renovada por una segunda temporada, somos conscientes de que “Vivir Sin Permiso” será una serie satisfactoria y bien diseñada, pero que de momento no inventa la rueda pese a su gran promoción durante meses en Mediaset. Brillan los personajes, pero cojea en el tratamiento de la historia y en lo técnico. No suspende y es un digno entretenimiento, pero esperábamos más de este drama sobre el narcotráfico.


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