No, no y no. Estos tres 'noes' son lo único que me vino a la cabeza al acabar de ver el último episodio de "Joran The Princess of Snow and Blood", un anime que partía con mucho potencial y que, por algún motivo, se autodestruye a sí mismo con una narrativa que da toda clase de innecesarias vueltas para acabar de estrellarse por completo en su conclusión. Este artículo no es una crítica como tal, sino la materialización de la insatisfacción que me ha causado cómo se ha tratado el desarrollo de la historia.
(El artículo está repleto de spoilers, así que si alguien tiene planeado ver el anime es mejor que deje de leer en este punto).
Una de las cosas más raras de "Joran The Princess of Snow and Blood" es que el pico de la historia parece alcanzarse en el capítulo 4 aproximadamente, cuando Sawa completa su venganza al acabar con Janome. Hasta ese punto, lo cierto es que el anime prometía, no solo por el estilo artístico empleado -sobre todo en la transformación de Sawa-, sino por el hecho de que había un punto claro a seguir a nivel de historia, tanto para el propio espectador como para Sawa.
La protagonista era alguien que tenía una ambición que dirigía todas sus acciones, y como tal le daba una fuerza que la hacía fácil de seguir. Sin embargo, el anime decide que toda ambición de Sawa acabe a tan solo un tercio del relato del anime, en lo que posteriormente busca convertirla, simple y solamente, en una mujer que viva tranquilamente con una niña a cuyos padres ha asesinado (que no es tan malo como pueda sonar). Aquí uno podría entender un viaje de redención que habría estado bien... sino fuera porque en el proceso se convierte a Sawa en un personaje patético.
No solo empieza a estar esta constantemente perdida, sin saber qué hacer a cada paso que las cosas se ponen oscuras (algo que puede entenderse tras haber perdido la hacía moverse hacia adelante), sino que después de negársele el llegar a la batalla final que realmente tenía sentido para ella también, acaba siendo asesinada por una borracha 'random' que a nadie le importa y que se ha tenido que acabar metiendo con calzador en la historia. De ahí Sawa camina tranquilamente hasta su casa unos cuantos cientos de metros de nada sin dejar rastro de sangre alguno (muy limpia ella) para morir tranquilamente junto a Asahi. Qué gran final para la mujer guerrera, que nos lleva al siguiente punto.
Después de estar siguiendo a Sawa en todo el anime y a la tragedia de su historia, resulta que al final Jin ha de ser más fuerte, más trágico y tener un final más épico que el de, en teoría, la protagonista de la historia. Lo más gracioso de todo es que Jin le niega a Sawa la elección final de acabar con su vida luchando para asesinar a aquel que durante décadas ha ordenado la persecución de los que tenían su sangre para, después de eso, morir (ella) de una forma patética. Y es que no, morir junto a Asahi no justifica las formas en las que se reduce a Sawa por el viaje.
Pero volviendo a Kuzuhara Jin, lo cierto es que el personaje se hace bastante interesante a lo largo de "Joran The Princess of Snow and Blood", sobre todo por lo impredecible de su figura. En cierto punto cada vez que aparece en pantalla sabes que va a ocurrir algo porque, en su mayor parte, la naturaleza de sus acciones guardan una contradicción que se mantiene viva hasta la resolución final. Esto está bien, pero de ahí a que en la conclusión de la obra deba encontrarme con la gestión más tradicional de "Jin, el hombre" y "Sawa, la mujer" pues no tanto.
Lo siento, pero no. A qué viene que este personaje acabe por asesinar a Sawa después de que a la protagonista se le niegue la última decisión real que había tomado en bastante tiempo. Simplemente no. A nadie le importa su presencia, y su impacto es mínimo, con una intervención en un par de capítulos y siendo posteriormente humillada en combate por Sawa. La acción de 'la borracha' no da pie al final trágico de una heroína trágica, sino a la humillante muerte de una guerrera reducida a una mujer sin poder de decisión.
Sé que había dicho que estos serían tres puntos, pero en pleno repaso mental he recordado un último: el teaser de una posible segunda temporada con Asahi (¿¿¿¡¡¡???!!!) como la protagonista y portadora de los poderes de Sawa. Em, ¿nani? ¿Cómo hemos llegado hasta ese punto? Es decir, con la muerte del shogun a manos de Jin en teoría ya no quedaba nadie que pudiera conocer y/o estuviera interesado en los poderes de la sangre de Sawa y más extraño todavía, cómo tiene Asahi lo que parecen realmente los poderes directos de la sangre de Sawa y no una mera transformación animal como hemos visto con Jin u otros personajes.
En fin, no gracias, si la idea va a ser tener a una protagonista para sumergirla en un viaje de cierta épica, introducir a su historia en una montaña rusa con toda clase de loopings para que luego muera resbalándose con una piel de plátano pues... lo siento, no cuenten conmigo.
CONTENIDO RELACIONADO
La revista parece estar preparando una revolución de contenidos con finales y regreso especiales
El remake de MAPPA de este anime clásico volverá con nuevos episodios en otoño, y, por lo que hemos visto, la cosa pinta muy bien
La obra de Akira Toriyama parece determinada a explorar un nuevo mercado con mucho potencial
Se ha confirmado que MAPPA volverá a trabajar en Eren y compañía, aunque de una manera muy limitada
MAPPA desata la locura con el nuevo avance del anime, pero sigue sin responder a la gran pregunta de los fans
Reiji Miyajima habló ligeramente acerca de sus series favoritas y el impacto de estas en su manga
MAPPA pone toda la carne en el asador con los próximos episodios de su anime estrella
¿Comenzará el partido contra Inglaterra o volveremos a tener noticias de Nagi?
El actual dibujante de la franquicia sigue alimentando el futuro regreso del manga
El regreso de la obra de Eiichiro Oda está cada vez más cerca, al igual que los esperados 'leaks'
El club ha querido presentar a Ibrahima Konaté de manera original, pero la jugada no le ha salido tan bien como pensaba
Después de la emisión de la primera parte, se alza como una fuerte candidata recibir el mayor reconocimiento de todos