La industria del anime está más presente que nunca: Netflix, Disney Plus y otras grandes plataformas llevan años apostando por la animación japonesa, eso supone que Crunchyroll ya no juega sola en un mercado cada vez más global. El problema es que ese boom tiene una cara bastante incómoda: muchos estudios que producen grandes éxitos siguen sin capturar el dinero que generan esas propias series.
Si menciono shows como "My Dress-Up Darling", "Spy x Family" o "The Fragrant Flower Blooms with Dignity", deben venir a la mente producciones de las más exitosas de la industria. Todas estas tienen la firma de CloverWorks (sí, "Spy x Family" a medias con WIT Studio), así que sería fácil asumir que económicamente les va bien. Pero no es el caso.
El último informe financiero de la compañía muestra que el pasado año fiscal volvió a cerrarse en negativo para el estudio. En total, CloverWorks registró una pérdida neta de 38 millones de yenes, unos 230.000 euros al cambio. La cifra no es catastrófica por sí sola, pero sí preocupante por lo que representa: es el segundo año consecutivo en pérdidas, y el agujero ha crecido respecto al ejercicio anterior, cuando fue de 24 millones de yenes.
También hay que decir que esto no es una novedad en la industria, de hecho, ni siquiera lo es para CloverWorks. La mayoría de estudios de anime trabajan con pérdidas o unos beneficios que para lo único que sirven es cubrir los gastos generados. Y ahí está el problema más grave de este sector: el dinero del anime nunca se queda con aquellos que crean las propias series.
Desde hace un tiempo es una realidad incómoda que no se puede ignorar: por mucho que un estudio pueda crear una superproducción, nada garantiza que vaya a ganar dinero con ella. Y eso se debe a cómo funciona el sistema: el estudio que hace el anime recibe un pago fijo de la mano de las productoras, mientras que todo lo que genere posteriormente se distribuye entre las propietarias de la licencia.
Además de esto, los pagos en ocasiones no cubren los gastos que se producen al trabajar en un anime; problemas inesperados o retrasos fuerzan a costes adicionales que no se cubren con los pagos de la licenciadoras. De ahí que puedan surgir resultados negativos como los que presenta CloverWorks, pero como los que también ha presentado A-1 Pictures en el pasado (el estudio de nada más y nada menos que "Solo Leveling").
Es decir, existe un claro problema estructural que impide que los estudios de animación se desarrollen con la lógica que deberían en base a su éxito. Porque lo surrealista es que se haya normalizado que equipos como CloverWorks deban trabajar bajo pérdidas económicas constantes.
Lo de CloverWorks no debería leerse como una simple mala noticia financiera, sino como otro síntoma de un modelo que lleva demasiado tiempo funcionando de forma desequilibrada. El anime vive un boom global gracias al trabajo de sus estudios y animadores, pero si quienes sostienen la producción apenas participan del éxito económico, el crecimiento del sector tiene una base mucho más frágil de lo que parece.
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