X se ha convertido en una plataforma diseñada alrededor del conflicto. Y cuando un mangaka entra en esa dinámica, casi nunca sale bien. El caso más reciente de esto es el de Kei Urana y Hideyoshi Andou, los rostros detrás de "Gachiakuta", quienes se han visto 'forzados' por las circunstancias a abandonar de forma definitiva la red social de Elon Musk.
Toda la polémica arrancó con Urana compartiendo un post sobre un vídeo de Zanka que muchos fans interpretaron como racismo. Dicho esto, la autora se disculpó y eliminó su compartido, admitiendo que se había equivocado... pero la cosa no acabó ahí. Los fans siguieron atacando a la autora hasta el punto de que esta dijo 'basta', eliminado así su cuenta en X.
Hay que decir que no era la primera confrontación de Urana con usuarios en X, pues anteriormente tuvo problemas por mostrar una postura antipiratería que muchos en Occidente criticaron. Pero ese es el problema: es prácticamente imposible que un mangaka pueda tener una relación activa y sana con los usuarios de X.
Sin ir más lejos está el ejemplo de Gege Akutami: el autor de "Jujutsu Kaisen" explicó en su momento que el motivo por el que no tiene una cuenta de 'X' es precisamente porque sabe que estaría discutiendo continuamente con niños. Uno puede tomárselo literal o no, pero la conclusión es que la mayoría de conversaciones acabarían derivando en simples disputas poco constructivas.
Al final no es tanto no querer interactuar con el público, sino que casos como el de Urana demuestran que es extremadamente difícil encontrar un ecosistema en el que no se genere toxicidad. Y eso se debe al momento en el que se encuentra actualmente una plataforma como 'X': no hay tanto interés por tener discusiones sanas como sí de derribar directamente al otro usuario.
Como he mencionado, el gran problema que se encuentran muchos mangakas es que los usuarios de X no realizan comentarios para intentar ayudar de alguna manera, simplemente buscan ganar discusiones de manera pública. Es una dinámica tremendamente negativa que además se alimenta por el ansia de competición que existe entre fandoms.
Porque uno de los mayores problemas de la plataforma es que muchos usuarios no saben coexistir con terceros sin que esos admitan que su obra favorita es 'la mejor'. Las guerras entre fandoms no empezaron en X y tampoco acabarán en esa plataforma, pero es definitivamente uno de los lugares en los que toman un tono más tóxico.
De hecho, se echa mucho en falta un espacio en el que se proteja más las interacciones de los autores; una especie de moderación. Porque al fin y al cabo, a menos que se apliquen restricciones de respuesta que hacen que se pierda un poco la esencia de 'red social', cualquiera puede responder a una publicación de un mangaka sin el más mínimo ápice de respeto. Y eso lógicamente no es lo que se busca en términos de feedback.
Hoy en día es extremadamente difícil imaginar un escenario en el que X evolucione como plataforma para ser un espacio de armonía. Lo de Kei Urana no es una excepción, es la demostración clara del problema que tiene la red social. Al final, en lugar de aprovechar uno de los muy pocos puentes que existen con creadores de manga, se opta por quemarlos. Y eso acaba teniendo consecuencias.
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