La piratería es desde hace años uno de los grandes problemas de la industria del manga, y la autora de "Gachiakuta", Kei Urana, quiere ponerle fin de alguna manera. Porque sí, se encuentra totalmente en contra de esta, pero al mismo tiempo está intentando dar con una alternativa que se acomode a aquellos que no pueden permitirse el lujo de comprar manga.
La autora ha comenzado un potente discurso hablando sobre el trabajo de investigación que ha hecho en estos últimos días:
"Me he pasado los últimos días investigando las circunstancias de distintos países, incluyendo las situaciones financieras. Entiendo que para mucha gente, piratear es la única forma de leer manga. También entiendo que en Occidente puede ser caro. [...] Pero si no hablamos de esto, el valor del manga japonés y de otros trabajos creativos, construido a través del sacrificio de muchos, se perderá."
Es decir, Urana-sensei no ha querido hablar de esto como un simple 'la piratería está mal'. Que lo está, pero a su vez comprende que no es cuestión de hacerlo por placer, sino que en muchos casos se hace por necesidad. Dicho esto, también ha comentado cómo la práctica de la piratería a largo plazo puede afectar cómo el usuario entiende el valor del manga:
"También he visto a mucha gente decir 'leer gratis no afecta a las ventas'. Eso no es cierto. Que algo sea 'gratis' disminuye su valor. Una vez que la gente se acostumbra a tener las cosas sin pagar, paran de buscar versiones legítimas. (También entiendo que la gente que ama nuestro trabajo nos apoya debidamente). Lo damos todo para crear estos trabajos. Una buena compensación importa, es obvio, pero por encima de todo no quiero que el trabajo no se valore como debe."
La reflexión de la autora no puede ser más adecuada. ¿Por qué motivo alguien iba a querer pagar por algo que antes ha sido gratis? En España tenemos un ejemplo muy cercano que es el de las retransmisiones deportivas. Antes, ver fútbol en abierto era muy fácil, ahora, se ha convertido en todo lujo que pocos se pueden permitir.
Pero hay una gran diferencia: la mayoría de mangakas no tienen ni una mínima parte del mismo poder adquisitivo que grandes corporaciones multimillonarias. Es por ello que Kei Urana entiende las potenciales dificultades económicas de muchos lectores, y la razón de que esté buscando alternativas.
"Para ayudar a gente que no puede comprar o que no tiene acceso al manga, Ando y yo llevamos tiempo hablando de esto y explorando varias ideas. No puedo compartir detalles aún, pero estamos trabajando en ello. Las distribuidoras también se están forzando. Siento que esté llevando tiempo, pero por favor, dejad de lanzar acusaciones como que 'sois racistas' o que 'la piratería es promoción gratuita para vosotros.'"
La autora cierra su discurso asegurando que harán todo lo posible para que todo el mundo pueda disfrutar del manga, y pide que se entienda su perspectiva y cultura. A todo esto, 'Ando' es Hideyoshi Ando, un grafitero con el que Kei Urana contactó mientras estaba en la fase conceptual de "Gachiakuta" para darle un toque especial final a su obra.
Llevamos ya años de las distribuidoras de manga intentando acercar sus trabajos de la forma más viable posible mediante aplicaciones como K-Manga o Manga Plus, pero aun así la piratería sigue siendo una fuerza mayor en la industria. Y la realidad es que solo una revolución de mercado sería capaz de cambiarlo.
Hay muchos problemas con el sistema del manga que persisten, como la realidad de que muchas obras no acaban llegando a Occidente o que en la mayoría de casos hay que esperar meses desde su lanzamiento oficial en Japón hasta que se produce una adaptación internacional.
Este es un punto de hecho por el que se ha estado empujando el uso de IA: aumentar el número de traducciones simultáneas y facilitar la llegada de trabajos que en un principio posiblemente no iban a ser publicados a nivel internacional. Pero sigue sin haber consenso ni soluciones adecuadas.
Aquello en lo que está trabajando Kei Urana, solo Kei Urana sabe, pero realmente solo la llegada de una mega plataforma online en la que encontrar miles y miles de trabajos de todas las distribuidoras sería capaz de enfrentar a la piratería. Y es difícil imaginar que todas las editoriales se pusieran de acuerdo en un escenario tan idílico como este.
En cualquier caso, lo positivo que hay que extraer es que una autora joven y de sumo éxito como es Kei Urana esté preocupada por la realidad del manga. Es necesario que las nuevas generaciones de autores, con más vínculo al mundo actual, se impliquen de esta manera. Porque el problema no es solo la piratería… es que el manga aún no ha encontrado cómo llegar a todo el mundo.
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