Los animes de reencarnación son uno de los grandes ganadores de la industria moderna. Al fin y al cabo, la presentación de una segunda oportunidad marcada por la magia y la fantasía es tremendamente atractiva. Pero con una incómoda realidad: la mentira que representa la identidad de sus protagonistas.
Sé que el concepto puede ser un tanto confuso, pero creo que "Oshi no Ko" expone a las mil maravillas a lo que hago referencia: Gorou y Sarina llevan unos 15 años viviendo bajo la piel de Aqua y Ruby Hoshino, y sin embargo la tercera temporada del anime ha dejado claro que siguen siendo las mismas personas que antes de su reencarnación.
El momento en el que ambos 'hermanos' se sinceran demuestra quién son realmente: Aqua sigue siendo ese fan de Ai que lo único que busca es la venganza absoluta para la iDol, y Ruby sigue siendo esa niña enferma que una vez contó con una promesa de matrimonio que le hizo el mismo Aqua (el doctor Gorou entonces).
Es decir, en ningún momento ambos personajes han abrazado su nueva identidad. Solo lo hicieron en momentos específicos hasta darse cuenta de que las motivaciones de su vida pasada eran más relevantes para ellos que las del presente. Y eso plantea una realidad incómoda en torno a la idea de la reencarnación.
Antes de arrancar por este punto, quiero aclarar que aunque no vaya a parecerlo me encanta "Mushoku Tensei", y me gusta que haya un protagonista incómodo con serios problemas para ver cómo la historia plantea su 'sanación' ética y moral. Pero eso no borra que los primeros episodios del anime fueron preocupantes.
Lo que se veía era un crío pequeño con la conciencia y lívido de un adulto. Dado que nadie sospechaba de alguien tan joven, Rudeus solo hacía que aprovechar todas las ocasiones que tenía para sacar partido del contacto femenino. El anime recibió muchas críticas precisamente porque en su anterior vida, había muchos indicios de 'problemas' sexuales, por llamarlo de alguna manera.
La reencarnación se encargaba de blanquear a un personaje que no parecía arrepentirse de nada inicialmente, y te obligaba a mirar cómo se deleitaba en aprovecharse de la situación de su reencarnación. De nuevo, gran parte del valor de "Mushoku Tensei" reside en ver cómo Rudeus cambia con el tiempo, pero el problema no está en el personaje sino en la propuesta temática.
Los personajes reencarnados con conciencia de su vida pasada nunca son bebés al nacer. Sí, tienen la edad y el físico, pero mentalmente están en otro páramo. Eso hace que sus interacciones con personajes de su misma edad siempre tengan una connotación distinta. Por eso se agradece en cierta medida un personaje como Aqua.
A pesar de que se metió en una relación con 'Akane', nunca llegó a hacer absolutamente nada físico. Aun así, que parezca estar obsesionado a su forma con Kana implica que Gorou, ese doctor de ahora unos 40 años, se siente atraído por una menor de edad. Que nunca se pueda ubicar adecuadamente la identidad mental del personaje genera zonas grisas por las que hay que pasar con suma delicadeza.
La reencarnación nunca va a dejar de ser un tópico útil en la industria del anime. Es la base de una gran historia de fantasía en muchos casos. Pero siempre va a dejar la misma duda: ¿son nuevos personajes… o los mismos de siempre en otro cuerpo?
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