Las opiniones online llevan años haciéndose más agresivas, y cada vez son menos los autores que quieren lidiar con ello. Algunos, como el creador de "Jujutsu Kaisen", se abstienen de interactuar ya que saben que no sacarán nada de provecho. Otros, como Tite Kubo, ya expresaron en su momento que los lectores "no tienen derecho a cambiar la historia".
Un tiempo atrás, Kubo-sensei realizó una serie de declaraciones considerablemente agresivas en las que desestimaba el derecho de los lectores a influenciar de cualquier forma la obra del mangaka. En esencia, Kubo dejó un mensaje claro:
"Diré esto solo porque parecer haber gente que no acaba de entenderlo: los lectores no tienen derecho a cambiar la historia de una obra. A lo que sí tienen derecho es a decidir si la van a leer o no. Si no te gusta, simplemente deja de leer."

El mensaje es más que contundente y deja clara la línea entre aquel individuo que crea historias y el que simplemente las consume. Pero la cosa no se quedó aquí, pues tomó una postura todavía más agresiva:
"Si tienes el talento suficiente para crear algo más interesante que Bleach, entonces deberías convertirte en mangaka inmediatamente. Si de verdad es interesante, tendrá más éxito que Bleach." De lo contrario, el creador de "Bleach" cree más 'razonable' no compartir de forma tan envalentonada todas las opiniones que se tienen sobre creaciones ajenas.
Hay que decir que las declaraciones de Tite Kubo, pese a no ser recientes, resuenan con más fuerza que nunca a día de hoy. Y es que solo hace falta echar un vistazo a la comunidad de manga y anime en Twitter para darse cuenta de que, en su mayoría, lo que predomina son críticas poco constructivas, comparativas y demás competiciones absurdas. Y eso genera la pregunta: ¿tenemos un problema como consumidores?
Esto es así: de la misma forma que alguien que no sabe de fontanería no va a saber si un fontanero hace un buen trabajo, aquel que no crea manga de forma activa difícilmente va a tener los galones suficientes como para discutirle a un autor la dirección de su obra. Más todavía cuando el sector del manga es uno mucho más 'romántico' en cuanto a la relación autor-creación.
A diferencia de otros sectores como el cine o los videojuegos, en que intervienen decenas, cientos de personas para crear un producto, en el mundo del manga es generalmente un autor el que crea todo el grosor de un trabajo, puede que dos en ciertos casos. Y en ese sentido la relación es mucho más íntima.
Sugerir de puertas afuera que un autor debería hacer 'X' cambios en la historia no es solo una crítica al propio trabajo, es un dardo a un autor que no solo crea por lógica narrativa sino también por corriente emocional. Al final, muchos mangas son el resultado de inspiraciones previas, tanto artísticas como en la vida personal.
Las críticas no van a terminar nunca, por lo menos no en una sociedad actual en la que todo el mundo cree tener una opinión que merece ser escuchada (a pesar de que, en bastantes ocasiones, no sea el caso). La guerra de Tite Kubo y más autores va a seguir en pie, pero es inevitable pensar que el escenario actual va a acabar creando una brecha entre autores y lectores difícil de restaurar.
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