La temporada de verano de anime ha arrancado y uno de sus primeros estrenos te va a encantar: "Jaadugar: A Witch in Mongolia" es una historia de conocimiento, supervivencia y resistencia frente a un mundo que aplasta a quienes no tienen poder. En muchos aspectos recuerda a "Los diarios de la boticaria", y hoy, después de haber visto sus dos primeros episodios, te voy a contar por qué debes verlo tanto si eres fan de Maomao como si no.
La primera similitud no puede ser más obvia: su protagonista. En ambos casos hablamos de dos protagonistas jóvenes, aunque Sitara parte desde una posición todavía más vulnerable, y además tienen una pasión en común: el conocimiento. No, Sitara no tiene una obsesión compulsiva con los venenos como Maomao, pero sí que estudia constantemente para conocer más sobre absolutamente todo.
El contexto también es parecido, aunque no diré idéntico: a Maomao la secuestran al principio de la historia y se hace un hueco en el palacio, mientras que a Sitara la venden como esclava para convertirla en sirvienta. Y sí, todo lo que consiguen posteriormente se lo ganan a base de sus logros... aunque Maomao sea más de pasar desapercibida.
Curiosamente, ambas protagonistas cuentan también con un contrapunto masculino que funciona de forma parecida: Jinshi mueve muchas de las situaciones que rodean a Maomao, mientras que Muhammad actúa más como una chispa intelectual para Sitara. La relación no funciona exactamente igual, se hace obvio de forma rápida, pero en el conjunto tiene sentido.
Sí, "Los diarios de la boticaria" y "Jaadugar: A Witch in Mongolia" tienen varios elementos clave que resuenan, pero ¿qué gracia tendría si los dos animes fueran exactamente iguales? Y la realidad es que 'Jaadugar' hace un trabajo magnífico casi desde el primer instante en trazar la línea: esta no va a ser ni mucho menos una historia tan amable como lo acaba siendo para Maomao.
Sin querer entrar en terreno de spoilers, la vida de Sitara empeora a un ritmo frenético. Y es que mientras que Maomao se dedica a tratar con complots, que si bien son peligrosos, son relativamente 'controlados' al contar con el apoyo de Jinshi y demás, la vida de Sitara acaba dando un giro de 180 grados en cuanto el Imperio Mongol arrasa con todo. Y las cosas como son: a Science Saru no le tiembla el pulso.
El anime cuenta con un estilo artístico muy único, derivado lógicamente del propio manga, y el estudio de "Dandadan" lo borda. Todo se ve muy vivo, y a pesar del tono aniñado de los dibujos la crueldad se transmite a las mil maravillas. Porque sí, lo que vive Sitara en los dos primeros episodios es uno de los arranques más crueles y duros que se le puede dar a una historia de anime.
Y ahí está la gran diferencia respecto a "Los diarios de la boticaria": el tono. Mientras que el viaje de Maomao se suaviza rápidamente, el de Sitara no. Obviamente, después de solo dos episodios es difícil saber cómo va a avanzar la historia. Pero la sensación es de que el contexto va a dejar a la protagonista más contra las cuerdas de lo que se encuentra Maomao habitualmente.
En definitiva, "Jaadugar: A Witch in Mongolia" no es una copia de "Los diarios de la boticaria", y precisamente ahí está su mayor virtud. Tiene una protagonista movida por el conocimiento, un contexto histórico lleno de tensión y una crudeza inicial que golpea mucho más fuerte de lo esperado. Para quienes echan de menos a Maomao, puede ser una de las grandes sorpresas del verano.
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