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Crítica de It: Capítulo 2 | Más no siempre es mejor

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CRÍTICA

Crítica de It: Capítulo 2 | Más no siempre es mejor

Andy Muschietti cierra la adaptación con solvencia en una cinta que aparca el terror más puro para abordar otros dramas

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  • Fecha de estreno: 06/9/2019
  • Duración: 165 min
  • Pais: Estados Unidos
  • Género: Terror
  • Productora: KatzSmith Productions, Lin Pictures, New Line Cinema, Vertigo Entertainment
  • Distribuidora: Warner Bros. Pictures
  • Director: Andy Muschietti
  • Guionista: Gary Dauberman

¿Cómo superar a la película de terror más taquillera de todos los tiempos? Andy Muschietti tenía frente a sí una quimera casi imposible de cumplir, y sabía que la fórmula tenía poco espacio para la depuración. Esa particular mezcla de slasher de textura plástica fundida con la vitalidad ochentera de Richard Donner, formaba un cóctel áureo invencible. Los ejecutivos de Warner Bros. tenían claro que la secuela debía seguir el mismo pastiche, pero existía un importante factor que lo impedía: el propio Stephen King. La novela original se construía sobre un andamiaje complejo que era imposible de trasladar con la misma efectividad. Había que proponer una solución nueva, y eso traería consecuencias.

Al desmontar la narrativa original del libro, el director argentino se enfrentaba a una irregularidad imposible de salvar. La lucha del Club de los Perdedores contra Pennywise (Bill Skarsgård) ya no se desarrollaría en paralelo entre el pasado y el presente -con saltos temporales constantes entre los niños y los adultos-, sino que se cocinaría por separado. El primer asalto era ágil, intrigante y muy terrorífico, pero el segundo se veía avocado a la repetición y los callejones sin salida. "It: Capítulo 2" se aleja del enfrentamiento maniqueo entre el bien y el mal -no lo descarta del todo- que tanto aligeraba el ritmo en la primera cinta, y se vuelca en el duelo de cada Perdedor consigo mismo. Todo se ralentiza.

Ahora bien, no hay que llevarse a engaño. La intención tanto de Muschietti como del propio King siempre pasó por dividir la adaptación en dos películas, asumiendo las consecuencias que esto traería. Con este esquema, la exposición quedaba más limpia y el elenco de jóvenes estrellas tenían más espacio para crear lazos de conexión con el público, pero también se quedaban con el mejor trozo de la tarta. Casi tres décadas después, el regreso de Bill (James McAvoy) y compañía a Derry dibuja un retrato mucho menos visceral del terror humano. Los temas que el escritor maneja en la resolución final del conflicto son más pesados y pastosos, y al concentrarlos en una misma cinta, no podían entenderse como otra montaña rusa de temores infantiles.

El día de la marmota

Mike Hanlon (Isaiah Mustafa) es el único que se ha quedado a vivir en Derry tras los sucesos de la primera película, y cuando reaparece el payaso, decide llamar al grupo para hacer efectiva la promesa que se sellaron aquel verano. Ese primer reencuentro conecta por un lado el pasado y el presente en una suerte de reunión de viejos alumnos, pero, más importante de todo, por otro establece las nuevas reglas del juego con las que experimenta el director; los traumas. Este terror adulto -mucho más crudo y perturbador- hace de la película un pasaje de digestión más lenta. Ahora Pennywise ya no es el protagonista, y las secuencias de diálogos y silencios contemplativos se convierten en el pilar de la historia.

La consecuencia directa del cambio de dinámica condena a los sustos del payaso -punto fuerte de la primera entrega- y los recluye a un recurso anecdótico y prescindible. En su lugar son los protagonistas los que ahora ocupan el escenario principal. ¿Derrotaron al mal o se lo llevaron con ellos? Beverly (Jessica Chastain) se ha casado, pero lo ha hecho con un hombre que replica el mismo rol maltratador de su padre; Bill (James McAvoy) se ha convertido en guionista de cine, pero su inseguridad no ha dejado de crecer día tras día; Richie (Bill Hader) ahora es cómico, pero su compostura se viene abajo cuando Mike le reclama desde Maine; Eddie (James Ransone) es analista de riesgos, pero su fobia al peligro se ha instalado en el corazón de su día a día. Los Perdedores vencieron al payaso, pero se olvidaron de superar sus propios miedos.

 

Pennywise lo sabe, y no duda en provocar la reunión para fraguar su venganza particular. Es tan consciente de sus actos como la película lo es de sus propias virtudes. Muschietti recurre a los mismos trucos para asustar, a las mismas luchas internas de los protagonistas, y a la misma división de actos; introducción del villano explotando alguno de los temores de los ahora adultos, reunión, planificación, y confrontación de su miedos. Es complicado sumergirse a fondo en una cinta que no propone nada, y que lo que propone, lo hace durante casi tres horas del terror más comercial y efectista. ¿Es todo malo en "It: Capítulo 2"? Nada más lejos de la realidad. Y es que, poniendo de lado su torticero e indigesto final (está alargadísimo), la secuela deja por el camino perlas que merece la pena saborear.

Más, más y más

Las situaciones de terror, las cacerías de "eso", son mucho más selectivas sí, pero también impactantes. Muschietti regala alguna de las escenas más brutales y ambiciosas de la historia del género. Con litros y litros de sangre, resoluciones de lo más perversas, y un juego de cámaras y luces absolutamente embriagador. Ese afán por llevar hasta el extremo la fórmula de la primera entrega, beneficia principalmente -y casi en exclusiva- al apartado formal de la secuela. Es ahí, en esa suerte de "Pesadilla en Elm Street" sobredimensionada, donde se nota más el doble presupuesto que Warner ha confiado tras el éxito comercial de "It" en 2017. Y donde todos aquellos que compraron aquella cinta, encontrarán el principal encanto de la continuación.

Muschietti se comienza a enredar al meterse de lleno en la historia. Partir con un elenco completamente nuevo de personajes ya suponía un obstáculo importante a superar, pero el cineasta decide complicarlo todavía más con una sucesión muy molesta de flashbacks. No porque no aporten al desarrollo de los personajes, sino porque están introducidos en los momentos más inoportunos; cuando parece que el drama intimista y pastoso empieza a tender conexiones emocionales fuera de pantalla. Por suerte para el cineasta, hay un nombre que se encarga de soportar este ritmo torticero, y el resto de defectos, para solaparlos con sus propias virtudes: Bill Hader.

Ni Chastain ni McAvoy son quienes llevan la voz cantante. No importa que fueran los que más caché y fans arrastraban, y menos delante del actor y cómico estadounidense. Su personaje brilla por encima de los demás durante toda la película, y su humor -mucho más explícito y recurrente que el de su homólogo infantil-, le da un picante muy particular a la mezcla de terror que salva no pocos momentos clave. Hablamos de una comedia tonta y fácil de digerir, en línea con lo que viene siendo Richie a lo largo de toda la adaptación. Pero funciona increíblemente bien -gran sinergia en combinación con Eddie- incluso en los clímax frente al payaso más tensos.

Conclusión

El terror que hizo exitosa a la primera entrega se ve muy diluido en "It: Capítulo 2" por un planteamiento mucho más dramático y ambicioso. Esto no hace de la película una experiencia aburrida ni tediosa, pero sí desvirtúa en parte la habilidad que se le profesaba a Muchietti en el género. Lo que aquí perfila el cineasta con soltura es una secuela efectista que cierra todos y cada uno de los cabos sueltos, y que completa un relato extensísimo apelando a la coherencia y a la dedicación absoluta. A la autosuperación más cruda de unos dramas que a lo largo de seis pegajosas horas fueron sucumbiendo a la esperanza.

Crítica:
It: Capítulo 2

Puntuación Areajugones:
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Andy Muschietti acusa su propio éxito en una secuela que intenta replicar fórmulas pero se termina sintiendo reiterativa y previsible. Un metraje estirado de sobremanera y un ritmo torticero lastrado por el abuso de los flashbacks, cocinan una experiencia menos terrorífica, que si bien logra empacar la adaptación cerrando cabos, no llega a las mismas cotas de satisfacción que la primera entrega.

  • Pennywise es más terrorífico y perverso que nunca
  • Bill Hader
  • La historia queda muy bien cerrada y empaquetada
  • Abuso de flashbacks que rompen el ritmo
  • Metraje demasiado alargado
  • Situaciones y temas reciclados del primer capítulo
Duración: 169 min

Política de puntuación

Redactado por:

Criado y educado en la escuela de Ghibli. Emborrachado de anime, poco a poco abriéndome a otros sabores y colores.

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