Jason Stathames una de las mayores estrellas del cine de acción del siglo XXI. El actor británico comenzó su carrera con el director Guy Ritchie, formando parte de'Lock, Stock and Two Smoking' y 'Snatch'. No obstante, saltó a la fama con la película'The Transporter', ganándose el estatus de celebridad y encasillado en el arquetipo de antihéroe. Desde entonces, Statham ha protagonizado numerosos filmes donde interpreta a un protagonista que busca sobrevivir y hacer el bien, pero que utiliza métodos cuestionables para conseguirlo.
Un antihéroe de acción
En esta escala de grises se mueve nuestro protagonista, Michael Mason (Jason Statham), un asesino de élite retirado que servía al gobierno británico. Este soldado ha optado por el exilio en una remota isla escocesa, donde actúa como guardián de un faro que lleva sin funcionar varios años. Desde los primeros fotogramas, la cinta apuesta por un tono contemplativo, recreándose en la rutina austera del soldado. Mason tan solo está acompañado por su perro, entregado a las partidas de ajedrez consigo mismo, en una acertada simbología de quien combate sus pensamientos. Mientras, sobrelleva el aislamiento voluntario con dibujos en grafito, siempre alerta ante cualquier anomalía que sobresalga del sonido de las olas.
El militar sobrevive con la llegada periódica de provisiones, transportadas por un pescador y su sobrina. Durante una de las descargas, Mason se ve obligado a tener un vínculo con el exterior. Una violenta tormenta sacude el bote de sus proveedores, forzando que el protagonista abandone su refugio para salir al rescate de la joven Jessie (Bodhi Rae Breathnach). De esta forma, se produce una ruptura definitiva entre la calma de la naturaleza y la presentación de la trama, actuando como detonante y adentrándose en el relato propio de un thriller de acción. A partir de este acto, el ritmo de la película se acelera y abraza los códigos del género de acción.
En este registro, Statham se desenvuelve con la solvencia habitual a la que nos tiene acostumbrados. El inglés vuelve a encarnar una vez más el rol de antihéroe, atormentado por su pasado y obligado a volver a la acción. Un papel que vuelve a funcionar sin grandes variaciones, esta vez bajo las órdenes de Ric Roman Waugh. El director de cine de estadounidense ha dirigido títulos como 'Angel Has Fallen','Greenland' y 'Greenland 2'. En esta ocasión, el cineasta opta por una puesta escena más física, alejándose del exceso digital. Destacan las secuencias de combate cuerpo a cuerpo, con una buena coreografía, así como una persecución resuelta con eficacia.
Cumple con los estándares del género sin grandes aspiraciones
La historia introduce elementos de conspiración gubernamental, la agencia de inteligencia exterior del Reino Unido (MI6) y el programa de vigilancia denominado 'THEA'. No obstante, estos conceptos apenas se desarrollan con profundidad, igual sucede con los personajes de Bill Nighy y Naomi Ackie, que resultan funcionales pero desaprovechados. Los intérpretes cumplen, pero quedan relegados a un segundo plano.
Algo similar sucede con la figura de Jessie, introducida para humanizar al protagonista, aunque el guion no le concede el espacio suficiente para desarrollar su potencial. Como conclusión, nos encontramos con un largometraje funcional pero previsible, que cumple con los estándares del género de acción sin aspirar a más. Un obra que, a pesar de sus carencias, ofrece el entretenimiento esperado para los seguidores de la filmografía de Jason Statham.
La historia de 'Shelter: El protector' es tan funcional como previsible, cumple con los estándares del género de acción sin grandes aspiraciones. Una obra que, a pesar de sus carencias, ofrece el entretenimiento esperado para los seguidores de Jason Statham y su filmografía.
Redactor de cine y series y Técnico Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales. Aficionado a los cómics, la fantasía y la ciencia ficción. Siempre con una película en la cabeza.