Seguro que te ha pasado. Estás en el cine, llevas dos horas y cuarto sentado, y tienes la sensación de que la película podría haber terminado perfectamente hace media hora. Pues bien, no es cosa tuya. Es un patrón real, y hay quien lo lleva tiempo denunciando. Ocurrió con varias películas de Marvel recientemente, y también con dramas y comedias románticas que parecen empeñados en alcanzar las dos horas de duración.
Doctor Frusna, uno de los creadores del pódcast Cinemanicomio, referente entre los que de verdad viven el cine, lo ha puesto negro sobre blanco en una entrevista: el cine actual "sufre un mal endémico". Y su diagnóstico es tan claro como incómodo de escuchar: a todas las películas de hoy les sobran 20 minutos mínimo. No es una excepción, es la norma.
Los números lo confirman. Si en los años 90 y los 2000 una película de Hollywood duraba de media unos 106 minutos, ahora esa media ha subido a 114 minutos. Ocho minutos más de promedio que, según Frusna, no siempre se justifican con contenido que aporte algo.
¿Y por qué pasa esto? Aquí viene la parte interesante. El experto apunta directamente a la guerra entre el cine y las plataformas de streaming. La industria, ante la pérdida de espectadores en sala, habría adoptado una estrategia clara: hacer las películas más grandes, más largas, más épicas. Algo que no puedas ver igual en el sofá de casa. El problema es que más larga no siempre significa mejor, y a menudo lo que se añade es, en sus propias palabras, "paja en medio de la película".
Lo más interesante de su argumentación es la comparación con el cine clásico. Cuando 'El Padrino' o cualquier gran obra del pasado duraban tres horas, no era por estrategia comercial: era porque no sobraba ni una sola secuencia. La pregunta que lanza Frusna es demoledora: "¿Qué secuencia le quitas a 'El Padrino'?". Exacto. Ninguna.
Su compañero Dani Lorenzo añade otra capa al asunto: el problema también viene de que las series han subido su duración por episodio, y el cine siente que tiene que competir yéndose a las 2 horas y veinte como si eso fuera ya un estándar obligatorio.
El resultado es un cine que a veces confunde duración con ambición, y los espectadores lo notan. Tú lo notas. Y ahora ya sabes que no es paranoia. Miedo me da 'La odisea' (se rumorea una duración superior a las 3 horas y media) o 'Vengadores: Doomsday', probablemente las dos películas más largas de todas las que se van a estrenar este año.
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