Algunos éxitos te emocionan y otros te desconciertan. La nueva adaptación de 'Cumbres borrascosas' de Emeral Fennell pertenece sin ninguna duda a esta segunda categoría, o al menos eso es lo que pienso yo. La película recaudó más de 240 millones de dólares en su paso por cines, se convirtió en una de las producciones más comentadas en redes sociales durante semanas y desde que aterrizó en HBO Max no ha bajado del número 1 en más de 50 países. Es, a todos los efectos, uno de los grandes fenómenos audiovisuales del año. Y precisamente por eso me cuesta tanto guardar silencio.
Porque yo pagué una entrada en el cine para ver a dos de mis actores favoritos en estos momentos: Jacob Elordi y Margot Robbie. Y salí con una sensación que no esperaba en absoluto: indiferencia total ante una bonita obra de arte.
Voy a reconocer algo desde el principio: no he leído la novela de Emily Brontë. Así que mi problema con esta película no es el del fan indignado que ve traicionado el libro de su vida. Es algo más básico que eso. Es que la película, juzgada únicamente por lo que aparece en pantalla, no se sostiene como historia.
Fennell construye un producto visualmente impecable. El tratamiento del color es cuidadísimo, los planos tienen una composición casi pictórica y hay momentos en los que la fotografía corta la respiración. Pero debajo de toda esa belleza no hay nada. O casi nada. Es como una vitrina de lujo con el expositor vacío.
El mayor problema es que Heathcliff y Catherine se supone que encarnan uno de los amores más devastadores de la literatura, una pasión capaz de arrasar con todo lo que tocan. En pantalla, sin embargo, lo que vemos es a dos personas muy guapas mirándose con gesto adusto. Jacob Elordi y Margot Robbie son dos actores con talento, pero aquí no generan ni una sola chispa de química real. Sin esa electricidad, todo el edificio emocional de la historia se derrumba.
La película acumula escenas que claramente están diseñadas para ser el clip viral del día: cargadas de simbolismo forzado, hipersexualizadas hasta el punto de resultar frías, estiradas más allá de lo que la historia justifica. Fennell parece convencida de que mostrar cuerpos y suciedad es suficiente para transmitir tormento emocional. Pero no lo es.
Lo más frustrante es que los temas que toca (la humillación de clase, el amor como destrucción mutua, los matrimonios como jaulas) son extraordinariamente interesantes. Pero la película los roza sin profundizar en ninguno, prefiriendo quedarse en la superficie estética antes que ensuciarse de verdad con el dolor de sus personajes.

Aquí viene la parte incómoda: probablemente sí, al menos una vez. No porque sea una gran película, sino porque es el fenómeno del momento y entender de qué habla todo el mundo tiene su valor. Además, visualmente es innegable que hay momentos que impresionan.
Si quieres comprobarlo tú mismo, 'Cumbres Borrascosas' está disponible ahora mismo en HBO Max. Quizás tú encuentres en ella algo que a mí se me escapó. O quizás salgas pensando lo mismo que yo. En cualquier caso, al menos tendrás criterio propio para opinar y no te dejará indiferente.
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