Hollywood es una mina de noticias relacionadas con el mundo del corazón. La industria cinematográfica más potente del mundo convierte a sus estrellas en personajes sometidos al escrutinio mediático, muchos de ellos sintiendo ira y enfado por tal persecución. Quizás por ello cuando ocurre un escándalo, pocas veces hablan. Y por esto mismo sorprende que Jennifer Aniston haya roto su silencio sobre el divorcio que protagonizó con Brad Pitt en el año 2005, probablemente uno de los más sonados del siglo XXI.
Dos décadas después de su separación definitiva, la actriz reflexiona con sinceridad sobre el dolor emocional que vivió cuando su matrimonio se rompió en mil pedazos bajo la mirada constante del mundo entero. Ya no hablamos de Hollywood: Jennifer Aniston y Brad Pitt eran dos de los actores más conocidos por aquel entonces.
Aniston y Pitt estuvieron casados entre 2000 y 2005, una relación que durante años se presentó como el paradigma de la pareja perfecta. Quizás no lo era tanto, sobre todo cuando la pareja comenzó a romperse en 2004, durante el rodaje de 'Sr. y Sra. Smith', donde Pitt coincidió con Angelina Jolie. Las imágenes de la gira promocional de la película (un auténtico exitazo de taquilla) hablaban por sí solas: la complicidad entre Brad Pitt y Angelina Jolie era más que evidente, evidenciando los rumores de una relación paralela que acabaría convirtiéndose en una tormenta mediática pocas veces vista en Hollywood.
Jennifer Aniston ha hablado recientemente con Vanity Fair y ha reflexionado sobre cómo vivió esa época marcada por titulares con su nombre, especulaciones y juicios públicos: "sería un robot si dijera que no sentí vergüenza, ira o dolor. El mundo estaba conmocionado y yo también lo estaba", confiesa la actriz, poniendo el foco en algo de lo que se habla muy poco en estos casos, el dolor de la víctima, en este caso ella.

La intérprete también señaló cómo la cobertura mediática transformó su vida personal en una especie de telenovela colectiva: "si no tenían sus culebrones, tenían los periódicos y revistas", afirma Aniston, lamentando que una experiencia privada acabara convirtiéndose en consumo de masas. Tal fue el dolor que sintió en ese momento, que dicha exposición pública le dejó huella: "todos tenemos algo de trastorno de estrés postraumático. Estas entrevistas me asustan porque sé lo fácil que es que una frase se saque de contexto".
Pese a todo el dolor del mundo, Aniston siempre se ha negado a demonizar a Brad Pitt. En 2005, dejó claro que su historia con el actor no fue ningún error: "quiero a Brad. Lo querré toda la vida. Es un hombre fantástico. Pasamos siete años muy intensos; nos enseñamos mucho sobre la sanación y sobre la diversión". Y años más tarde, en 2008, contó a Vogue que la separación fue amistosa: "hablamos por teléfono, tuvimos una larga conversación y desde entonces nos hemos tratado con calidez y respeto". Un ejemplo acerca de cómo debe terminar una relación.
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