El estreno de '53 domingos' en Netflix ha vuelto a poner en el foco a Cesc Gay, uno de los directores más reconocibles del panorama español reciente gracias a títulos como 'Truman' o 'Sentimental'. Sin embargo, pese a mantener muchas de sus virtudes, su nueva propuesta ha generado una sensación compartida por muchos: funciona, emociona... pero no termina de dar ese salto que la convierta en una obra redonda.
'53 domingos' nos sitúa en un escenario muy simple, pero reconocible: una familia enfrentada a una decisión incómoda. Tres hermanos (Víctor, Natalia y Joan) se reúnen para decidir qué hacer con su padre, cuya salud mental comienza rápidamente a deteriorarse.
Lo que comienza como una conversación práctica pronto se transforma en una auténtica batalla emocional. Reproches acumulados, envidias infantiles y tensiones enquistadas emergen con naturalidad, algo que define muy bien el cine de Cesc Gay. No esperes grandes giros, pero sí muchas emociones a flor de piel y tramas muy humanas.
Si hay algo que vuelve a demostrar aquí Cesc Gay es su talento para capturar el habla cotidiana. Los personajes no buscan la frase perfecta: hablan como lo haríamos cualquiera de nosotros en una discusión familiar. Porque somos imperfectos y no tendemos a aprendernos un guion en el día a día.
Ese oído privilegiado para el diálogo convierte cada escena en algo vivo. Además, Gay maneja muy bien el humor, utilizándolo como válvula de escape justo antes de que explote la tensión. ¿El resultado? Una combinación que funciona de comedia y drama, capaz de provocar tanto risas incómodas como golpes emocionales muy dolorosos.

A nivel visual, '53 domingos' apuesta por la sobriedad habitual en la filmografía del director: espacios cerrados, pocos elementos y una puesta en escena más teatral que cinematográfica. Una vivienda y muchos silencios que no funcionan como esperaríamos en una de sus películas.
No es que el minimalismo sea un problema en sí (da rienda suelta a unas interpretaciones que se convierten en lo mejor de la película), pero sí que evidencia una de las principales críticas de la película: más de lo mismo, poco riesgo y cierta estanqueidad. Si bien el estilo de Cesc Gay funciona, esta vez lo delega a la potente actuación de sus protagonistas (Javier Cámara, Carmen Machi, Javier Gutiérrez y Alexandra Jiménez). Y si no eres capaz de entrar de lleno en su historia, '53 domingos' no es todo lo redonda que cabe esperar de ella.
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