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Crítica de Watchmen 1x01: retazos de serie del año

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Crítica de Watchmen 1x01: retazos de serie del año

Damon Lindelof reinterpreta la obra de Alan Moore con una habilidad pasmosa

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  • Fecha de estreno: 20/10/2019
  • Duración: 60 min/ep
  • Pais: Estados Unidos
  • Género: Acción / Político / Misterio
  • Productora: DC Comics /HBO
  • Distribuidora: HBO España
  • Director: Damon Lindelof
  • Guionista: Dave Gibbons

El Antiguo Testamento fue específico de los años ochenta de Reagan y Thatcher y Gorbachov. Las nuestras tienen que resonar con la frecuencia de Trump, May, Putin y el caballo en el que monta sin camiseta”. Ante la complejidad del material, Damon Lindelof optó por la salida más conservadora, y al mismo tiempo arriesgada. La serie de "Watchmen" no podía caer en los mismos errores que la cinta de Zack Snyder; debía huir de la espectacularidad y la pomposidad visual, para apegarse a la crudeza de una sociedad socavada hasta los cimientos. El showrunner de "Lost" y "The Leftovers" muestra un gran respeto por el material original, pero se apega sin reticencias a la deconstrucción y la novedad. Estas son las señas con las que llega a HBO este 20 de octubre, la obra que cambió para siempre el cómic de superhéroes.

Reinterpretación con sabor a Moore

Ni secuela ni reboot. La ficción recoge el universo de Alan Moore y David Gibbons, mantiene con sorprendente detallismo los aspectos simbólicos y visuales de este, y desde ahí se lanza a una deriva narrativa completamente inédita. Tomando como referencia el final del cómic original -que ya plasmó la adaptación cinematográfica-, la serie se arroja 34 años hacia el futuro para proyectar una prolongación de esta distopía manchada por la Guerra de Vietnam y el conflicto nuclear con Rusia. La obsesión de Lindelof por mantener la carga sociopolítica de la historia original, traduce esos temas de por entonces, candente actualidad, a cuestiones capaces de dibujar la Estados Unidos de 2019; racismo, supremacía blanca, y represión policial. Un pastiche de mensajes y críticas que no se acoge a ninguna postura maniquea, y aboga siempre por el agridulce que deja el relativismo moral del cómic.

La serie imagina el mundo dejado por la masacre de Nueva York, la prohibición de los superhéroes, y la creciente deriva escéptica de la opinión pública, apostando por un tono diamentralmente opuesto al de "Doomsday Clock". Sí, tanto el cómic lanzado hace un par de años, como la nueva producción televisiva, apuestan por explorar el futuro de los acontecimientos, pero mientras las viñetas lo hacen desde el lenguaje de las mallas -apoyándose en la fuerza simbólica del Doctor Manhattan-, Lindelof apuesta por depurar el tono noir y nihilista del material. Esta "Watchmen" representa solo una de la cara de ese dado dodecaedro con el que Moore sorprendía al mundo, pero en esencia sigue abriendo las puertas a un mismo universo con unas señas de identidad reconocibles. ¿Supone esto una barrera de entrada para no iniciados? La serie de HBO está confeccionada con tal planificación, que es fácil sumergirse en sus intrincadas normas sin entender las referencias visuales y dialogadas del cómic. Y quizás ese sea la mayor virtud de un piloto tan ambicioso.

Watchmen

Un saludo a Donald Trump

El prolongado gobierno de Richard Nixon dio paso a un periodo de inestabilidad política, descontento social, y radicalización de posturas ideológicas. Un caldo de cultivo ideal para que Robert Redford -una versión alternativa del actor real- se hiciera con el control del país en 1992. Desde entonces se ha mantenido en el poder limitando progresivamente tanto las libertades de pensamiento, como los principios democráticos; las mallas son ilegales, el petróleo ha desaparecido como principal fuente de energía, y la policía se ha visto obligada a cubrirse el rostro ante el surgimiento de múltiples grupos terroristas. En una sociedad con un pensamiento coartado por la limitación de Internet y los teléfonos móviles, unas instituciones condescendiente con las minorías raciales , una organización como el Séptimo de Kaballería, encuentra espacio para cultivar su odio y populismo con total impunidad. Ahí toma tierra la adaptación de Lindelof, con uno de los inicios más descarnados e impactantes que se han visto en la ficción de los últimos años.

Consciente de que el fanservice no sirve para atar a todos los espectadores, el cineasta apuesta por tejer una experiencia visual que se sostiene más por sus relaciones temáticas con la realidad, que por sus guiños al lore de Moore. Ambos componentes están presentes en la primera hora de la serie, pero es más ferviente el esfuerzo del director por generar sensaciones de empatía amparadas en un espejo social de gran elegancia. No sorprende que la primera secuencia de la serie viaje hasta 1921, para asentar el tono con la masacre pertrechada hacia la comunidad afroamericana que prosperaba en Tulsa, Oklahoma. El flashback, de una gran fuerza narrativa y simbólica, asienta un tono descorazonador que consigue encaminar al espectador hacia el tipo de experiencia que ofrece la producción. Sin grandes lemas, ni heroicidades, ni nostalgia por el pasado; la ficción retrata una realidad que lucha contra las consecuencias de su historia más reciente.

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En el presente, el sentimiento nacionalista de grupos radicales ha tejido un día a día bañado en miedo y alarmismo. Angela Abar (Regina King) toma la voz cantante de la trama narrándola desde un punto de vista partidista y sucio. Esta mujer ejerce como policía en la misma ciudad que casi ocho décadas antes masacraba a su comunidad con impunidad. Una violencia, previamente institucionalizada, que han heredado grupos descontentos con el sistema; individuos que sí añoran tiempos pasados, y que buscan expresar su descontento a través del terror. Las autoridades, motivadas por hechos similares a los que tenían los primeros Vigilantes, combaten al Séptimo de Kaballería -inspiración explícita del Ku Klux Klan- adoptando motes y portando máscaras. ¿Son ellos los nuevos superhéroes? Lindelof expone argumentos pero no ofrece conclusiones, obligando al espectador a trabajar para zambullirse en la serie.

Como ya sucedía en la obra de Moore, la realidad es privada de la simpleza maniquea propia de los superhéroes, en pos de abrir disecciones y reflexiones inmunes a conclusiones moralistas zafias. "Watchmen" no esconde el bien o el mal en personajes y facciones, sino que trocea esos absolutos en acciones y pensamientos. Tanto Abar, el jefe de policía Judd Crawdford (Don Johnson), como el resto de miembros del cuerpo, se han acogido a un relativismo moldeable, capaz de mantener una equidistancia permanente ante una sociedad increíblemente compleja. Solo el grupo radical que ha acogido la máscara de Roscharch y su cosmovisión como leit motiv -todo negro o blanco-, es retratado desde una lente sesgada. Ese es el verdadero peligro que quiere abanderar Lindelof; el reduccionismo que empuja hacia la violencia contra las minorías raciales.

Conclusión

La densa carga sociocultural, política y filosófica que arrastra la serie, hacen de ella una de las propuestas televisivas más interesantes de los últimos años. Ahora bien, es el trabajo del propio director, su habilidad para comprender el material y traducirlo de acuerdo a sus intereses, lo que convierte a esta "Watchmen" en una ficción con posibilidades de marcar un antes y un después en la HBO postmartín. La solidez del guion, la calidad de las actuaciones, y la presencia de concesiones a los fans medidas milimétricamente, son ases que sustentan una adaptación tan única como prometedora. Que invitan a sumergirse en debates de difícil solución, pero gran recompensa.


Watchmen

Analizado en Capítulo 1x01

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El showrunner de Lost y The Leftovers disecciona el material original para quedarse con un denso pastiche sociopolítico que comprende y expande la visión de Alan Moore desde el conocimiento y el respeto. El perfilado guion y las pinceladas de nostalgia dibujan una adaptación que promete seguir generando conversación durante muchos meses.

  • La crítica elegante hacia el racismo
  • Presencia estudiada de caras conocidas
  • Una conexión muy cuidada con tramas y lógicas del universo de Moore
  • Abierta tanto a propios como extraños del material original
  • Deja con ganas de mucho más
Duración: 60 min/ep

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HBO Watchmen

Redactado por:

Criado y educado en la escuela de Ghibli. Emborrachado de anime, poco a poco abriéndome a otros sabores y colores.