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Crítica La Casa de Papel T3: un regreso por todo lo alto

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Crítica La Casa de Papel T3: un regreso por todo lo alto

Publicado el 2

La Casa de la Moneda y el Timbre fue el epicentro de las dos primeras temporadas de “La Casa de Papel“, de ahí el propio nombre de la serie. Una serie que nos ha impactado desde que llegó a las pantallas y que se ha convertido en la ficción de habla no inglesa más exitosa de Netflix (pese a que originalmente era de Atresmedia). Su historia, su apartado técnico y su potente reparto es lo que ha fascinado a medio mundo, y de ahí que la tercera temporada, que acaba de estrenarse en la plataforma de pago, sea uno de los proyectos audiovisuales más esperados.

El primer y el segundo episodio nos demuestran una cosa: que “La Casa de Papel” ha regresado por todo lo alto, gracias en parte a una inyección de capital enorme por parte de Netflix, que ha permitido grabar en países como Colombia, Italia o Panamá; crear grandes secuencias de acción en pleno centro de Madrid; o afinar un guion hasta el milímetro, con cinco líneas temporales diferentes.

¿Qué es lo que funciona en este comienzo de temporada? El punto de partida: uno de los miembros de la banda ha sido capturado por la Europol y se encuentra siendo torturado por un nuevo personaje, interpretado por Nawja Nimri, que logra desquiciar al espectador gracias a su espectacular trabajo. El equipo, por lo tanto, se reúne de nuevo para intentar liberarlo de las garras de las fuerzas de seguridad. Y qué mejor forma que hacerlo cometiendo un atraco a lo grande, mucho más que en la anterior ocasión: las reservas del Banco de España son el nuevo objetivo.

El ritmo es endiablado en estos dos primeros episodios: con varias líneas temporales (hasta cinco), se nos presenta el pasado, el presente y hasta el futuro de la banda. A los 60 minutos de empezar la temporada, ya estamos atracando el Banco de España, todo ello gracias a una división temporal que nos va presentando los preparativos poco a poco. Pero no solo los preparativos; también la fuga a diferentes continentes después del atraco de la Casa de la Moneda y el Timbre. E incluso sabemos más sobre el pasado del Profesor y Berlín, por ejemplo, a la vez que nos introducen un nuevo personaje, Palermo, muy relacionado con estos dos.

Si el ritmo es uno de los puntos fuertes, también es la red de personajes: ya lo descubrimos en las dos primeras temporadas, pero ahora lo volvemos a confiar. La química existente entre Río y Tokio, el Profesor y su banda; Nairobi y Moscú o entre todos ellos, es algo que permite concebir a la banda como un gran grupo que permanece unido y sale victorioso por esta amistad que les une; una amistad creada a raíz de la delincuencia. Las nuevas incorporaciones logran destacar a pesar de que tenemos en la mente las historias vividas por los miembros originales del Profesor, aunque Palermo es quien logra capturar la mayoría de grandes momentos de la serie, al igual que lo hiciera episodios atrás Berlín.

El apartado técnico también brilla con más fuerza que nunca: ya lo hemos comentado, pero no solo hablamos de variedad de localizaciones, sino de bellas estampas que no surgen solo de la subida de presupuesto, sino del buen hacer del director y sus cámaras. La fotografía es espectacular, y hay imágenes pertenecientes a atardeceres y amaneceres que quedan en nuestras retinas fijadas. Las secuencias de acción han sido rodadas con maestría, algo que no siempre ocurre; no hay acción caótica, sino acción bien medida. En todo momento sabemos qué ocurre.

Como punto negativo… Hay un poco de ‘déja vú’ en la estructura de la serie. Aunque se han añadido más líneas temporales paralelas, lo cierto es que la estructura de la serie, al menos hasta los dos primeros episodios, sigue siendo la misma: algo le ocurre a Tokio para recurrir a un Profesor que une la banda (de nuevo) para cometer un atraco aún más grande. Y la división temporal sigue siendo el principal motor para descubrir cómo se ha gestado todo. Complicar las tramas con más líneas temporales no es ese elemento diferenciador respecto a las anteriores temporadas que “La Casa de Papel” necesitaba.

https://www.youtube.com/watch?v=xQ3XC81uxLQ

En resumen, estamos ante el mejor inicio de temporada de “La Casa de Papel” gracias a una mejora del presupuesto sustancial, algo que le ha permitido arriesgar en nuevas localizaciones, en una fotografía aún más espectacular y en un guion más férreo: a pesar de un aumento de líneas temporales, este se mantiene estable, sin demasiados agujeros de guion. En cambio, la falta innovación en la estructura de los episodios genera un sentimiento de ‘dejá vú’ que, esperemos, cambie con el discurrir de la temporada.

Redactado por:

Amante de los videojuegos y del cine. Quizás The Legend of Zelda y Final Fantasy ocupen un lugar más alto en mi corazón que otros videojuegos, pero amo a todos los que me divierten por igual. Cine de ciencia ficción como forma de vida

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