Se puede decir que Netflix ha confirmado lo que muchos suscriptores ya temían: la publicidad va a más. La plataforma de streaming ha confirmado la expansión de su plan con anuncios a nuevos países (entre ellos, Colombia, Indonesia, Polonia o Suecia) y la introducción de nuevos formatos publicitarios que incluyen vídeos verticales y podcasts. Sí, los mismos podcast que Netflix lleva meses colando en su app también incluirán publicidad.
Los números que maneja en estos momentos la compañía son difíciles de ignorar: 250 millones de espectadores activos mensuales en el plan con anuncios y 1.500 millones de dólares ingresados solo en publicidad durante 2025. Con estas cifras encima de la mesa, nadie en los despachos de Los Angeles va a pisar el freno.
Lo más llamativo (y lo que debería preocuparte más que el número de anuncios) es el uso de inteligencia artificial para integrar la publicidad con el contenido que estás viendo. Netflix ya lo ha probado con marcas como DoorDash, Target o TurboTax, fusionando creatividades publicitarias con el universo de sus series. Básicamente, el anuncio ya no interrumpe la serie: intenta formar parte de ella. Como sucedía en el pasado en muchas series españolas y la intrusión de la Coca Cola, pero llevado al extremo.
Para justificarlo, la presidenta de Publicidad de Netflix, Amy Reinhard, lo envuelve en un bonito lazo: "la innovación debe estar al servicio de las historias". Lo que no te cuenta es que también está al servicio de los anunciantes que pagan por llegar a un perfil de usuario que la plataforma conoce mejor que nadie.
El dato que Netflix vende a las marcas lo resume todo: el 44% de quienes ven un anuncio en Netflix nunca lo habían visto en televisión abierta ni en otro servicio de streaming. Netflix no te está vendiendo entretenimiento con publicidad. Te está vendiendo a ti, con entretenimiento de fondo. Tú eres el producto ahora, para las marcas; y las series y películas son el medio para que las empresas te alcancen. ¿No te da pánico?

Con los planes estándar a 14,99 euros y Premium a casi 22 euros, el plan con anuncios a 8,99 euros se ha convertido en la única opción real para muchas películas. No es una casualidad: es el modelo. La televisión tradicional no ha muerto, simplemente ha cambiado de logo y los anunciantes nos buscan en plataformas.
Y lo que viene es peor. Netflix ha confirmado que está probando "límites de frecuencia dinámicos" que ajustan los anuncios según tus hábitos de visualización. Traducido: cuanto más uses la plataforma, más afinado estará el sistema para saber cuándo y cómo impactarte. No es que veas más anuncios por ver más contenido. Es que los anuncios que ves serán cada vez más difíciles de ignorar.
La pregunta ya no es si Netflix se ha convertido en una televisión. La pregunta es si, a estas alturas, hay alguna diferencia real entre pagar 8,99 euros al mes por Netflix con anuncios y sentarte delante de un televisor en 2005.
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