Si ya has visto la quinta temporada de 'Stranger Things', es posible que hayas pensado por qué la madre de Max no está en la serie, pese a que su hija está buena parte de los episodios tumbada en la cama de un hospital, en coma. Ni siquiera este personaje apareció en la graduación del instituto Hawkins. Es como si no quisiera acompañar a su hija en los momentos más importantes y dolorosos de su vida.
Sin embargo, la ausencia de Susan Hargrove, la madre de Max Mayfield, es mucho más polémica y escabrosa de lo que puedes imaginar: Jennifer Marshall, la actriz que le dio vida, ha roto su silencio después del estreno del final de la serie para abordar por qué su personaje no apareció en estas escenas.
"Obviamente Susan Hargrove es la peor madre de la historia, jajaja", escribió bromeando en redes sociales. Ahora bien, lo que viene a continuación no es ninguna broma: Jennifer Marshall no abandonó la temporada voluntariamente. De haber sido por ella, habría vuelto a los últimos episodios permitiendo que su personaje, Susan Hargrove, pudiera acompañar a su hija Max en la cama del hospital y en la graduación del Instituto Hawkins.
Todo comenzó cuando fue diagnosticada con un melanoma en etapa 3 en el año 2021: si bien volver al set de grabación de 'Stranger Things' hubiera sido "la oportunidad de su vida" a nivel profesional, lo peor es que esta ausencia le ha causado muchos problemas: no pudo renovar su seguro médico a través del sindicato SAG-AFTRA, una 'ventaja' fundamental en una paciente con cáncer como ella.
"Tuve cáncer, lo entiendo. Pero estaba en remisión durante el rodaje de la quinta temporada", denuncia Jennifer Marshall en un mensaje de Instagram. Poder haber vuelto al trabajo le habría permitido recuperar la normalidad tras casi dos años luchando contra el cáncer al mismo tiempo que le hubiera aliviado monetariamente: "me habría ayudado no solo económicamente, sino también mental y emocionalmente, después de luchar contra el cáncer durante casi dos años".
Eso sí, no culpa a los hermanos Duffer ni a ninguno de los empleados de la serie: "nadie tiene derecho a un papel, tenga cáncer o no". Simplemente está decepcionada con la forma en la que ha tenido que afrontar una enfermedad de por sí complicada, sin el apoyo del equipo casting, a quien siempre dejará "el beneficio de la duda".
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